Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Cines en huelga o el síntoma de un sistema de distribución ineficaz

Escrito por el 19 junio, 2007 – 15:51Sin Comentarios


La Ministra Calvo advierte que la cuota de pantalla no es cosa nueva, sino que tiene cuarenta años, cuando le preguntan por la “huelga” (yo diría que, más bien, se trata de un cierre patronal) de las salas de cine. El argumento original es que dándoles días específicos al cine español (no únicamente, europeo, al no poder existir discriminación comunitaria) es posible que se puedan estrenar y, por tanto, ver películas españolas. Unas películas, asegura la verdad colectiva, que tienen enormes dificultades de distribución si no fuera por estas medidas “de protección”.

Chris Anderson, el hombre de la distribución que llamamos long tail, efectúa en su blog un análisis del cuello de botella que supone el número de salas en el cine norteamericano para hacerse una pregunta económica de calado:

How much bigger would the movie industry be if it didn’t have this distribution bottleneck suppressing measured demand for niche film?

Es decir, cuánto dinero se está dejando de ganar porque el sistema permite estrenar 120 películas al año (me parece algo corto el cálculo, pero es lo de menos) y no las 13.000 presentadas en los festivales de todo el mundo. La situación del cine español sería explicable en términos parecidos. Tomando el símil de un supermercado, no hay espacio suficiente para que el cine español dé en sus estantes la rotación para la rentabilidad esperada del dueño del estante, es como si se ganara mucho más dinero vendiendo coca-cola que sangría embotellada.

Esto aventura que el único futuro del cine español pasa por encontrar la financiación para grandes producciones que permitan hacer gaseosas que compitan en el espacio de al lado de la coca-cola y aprovechar las ventajas de los sistemas de distribución digitales emergentes directos al hogar. Esto podría ser desde servicios de ADSL tipo Imagenio (¿tarifas planas por disfrutar libremente de un catálogo completo de películas?) a los nuevos soportes en la red que se van creando, tipo Joost o hasta, por qué no, Zatoo. Anderson cita directamente a Netflix y el mercado de DVD, pero con los riesgos de piratería que conlleva, o el consumo gratuito al que el público está acostumbrado en sus propias descargas.

Hay más espectadores para el cine español que los que pagan una entrada. Yo mismo, que sí soy seguidor, pierdo a veces películas que no son de interés máximo pero que sí lo tienen para mí por seguir el trabajo de determinado artista. Unas veces espero al DVD, La 2 puede ser un recurso y hasta el Canal Plus. Pero estos son ya métodos que van en contra mi lógica de espectador y deseo un on demand real. Incitados por la curiosidad de un sistema de búsquedas, un mercado en español mayor (las redes también son para los argentinos y los chilenos) y el que hoy día se ve como inconveniente, tener que hacer el esfuerzo de ir al cine o al videoclub, esos espectadores dormidos que no saben aún que Bajo las Estrellas es una buena película tendrán más fácil tomar su decisión de verla ante la obviedad de que el riesgo de que no les guste es menor: ni entrada, ni párking, ni lástima de sábado.

Queda, es verdad. Pero el camino empieza a desbrozarse sólo. Con un poquito de ambición, también.

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