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6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

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“He de reconocer que estaba cansado de obtener un no", o lo que hay detrás de Big President

Escrito por el 17 agosto, 2007 – 5:55Sin Comentarios


Tengo predilección por los creadores que están trabajando a solas al amparo de la Red. Es una de las cosas más beneficiosas que todos sabemos que el advenimiento de Internet está permitiendo: el que cualquiera con ganas e intensidad tenga la opción de que su talento se encuentre y salga a la luz. Es uno de los efectos de la famosa cola larga que tanto boca a boca genera y que yo empleo constantemente como referencia de análisis: siempre hay un roto para un descosido, siempre hay por algún sitio algún espectador que se entretiene con tu creación.

Como en los chistes del póker, jugar ya está bien, así que el mero hecho de saber que hay alguien ahí fuera suele compensar al creador emocionalmente de forma abrumadora: cualquiera que tenga un blog sabe lo que digo, la aparición de un comentario es mejor que la perspectiva de una paella gratis. Mi padre, un viejo hombre de la radio, solía decirme que el mero hecho de que exista un oyente ya lo justifica todo, especialmente todo el respeto.

Aún así, no hay creador que no quiera llegar al reconocimiento si no universal, como mínimo masivo, asunto que suele traer dinero pero que es menos compensación que la mirada del mundo puesta encima. Somos así de débiles. Conscientes de sus limitaciones de medios y de la dificultad del favor del público (yo nunca he entendido a los que critican a determinados cantantes por horteras o inservibles, con lo duro que es llegar allí y mantenerse), estoy seguro de que mi estimado Cocinero Fiel y mi estimado Raventós desean fervientemente el reconocimiento que les permita vivir de lo que les apasiona.

Daniel Gómez, ejemplifica perfectamente lo que es la palabra pasión. Me cuenta que José Luis Garci le dijo que había visto más películas que él. Y yo le contesto que eso son unas cuantas. Datos como éste y su conversación plena de entusiasmo y segundos pensamientos son los que me llevan a pensar en él como un soñador peligroso, es decir, de los de esa clase que no paran hasta ver que el mundo compra su fascinación por lo que ocurre en una pantalla, esa mirada infantil que tenemos todos y que cada nueva generación reproduce con ese aspecto de papamoscas que se les queda a mis sobrinos sentados frente al Señor de los Anillos.

Big President me parece una idea extremadamente prometedora y que me tiene muy intrigado por si consigue hacer el viaje desde la red al mainstream, lo que en nuestra cola larga es la parte alta, el lugar del éxito masivo:

“He de reconocer que estaba cansado de obtener un “no” por respuesta a mis proyectos, y una sana soberbia (si es que existe) nos empujó a realizar solitos esta experiencia, sin trabas económicas ni creativas a nuestros sueños. Internet te da libertad y como aún es un territorio bastante virgen e inesperado puedes permitirte el lujo de innovar desde la modestia de un proyecto pequeño.”

La libertad suele tener sus precios, así que nadie te regala demasiadas cosas:

“Internet es un medio tan ignorado que los otros medios parece que lo sobrevaloran y sobredimensionan, lo que establece una grieta/nicho por la que es posible destacar. Eso pretendíamos al transmitir este show: llamar la atención de los grandes. Inicialmente nuestras expectativas de público fueron exageradas, la realidad te tranquiliza y pone en tu sitio. Es muy difícil llegar al gran público si careces de recursos y contactos y cuando ‘sólo posees una buena idea'”.

¿Recuerdan aquella película de Coppola que retrataba la vida de Tucker, el inventor de aquél coche innovador cuyas ruedas traseras también giraban? Oigan, fracasó, pero pasó a la historia. No es lo que espero y deseo para Daniel y siendo yo un hombre red me pregunto y le interrogo por lo obvio y por muy disparatado que sea: ¿Por qué no seguir en la red aunque las cadenas no te hagan caso? Yo le he sugerido que mantenga la tensión del programa hasta las elecciones del 2008, que eso le permitiría generar mucha atención mediática y oportunidades de generar buzz (“compare el programa de Big President con el de Zapatero)”):

“La permanencia en la red del programa depende fundamentalmente de la esponsorización. Aunque tengo una idea, aún incipiente, de permanencia en la red, prefiero soñar con que finalmente encuentre respuesta en un medio audiovisual como TV. La comercialización de este concurso en Internet, con franqueza se me escapa, no es mi fuerte y es obvio que tu pregunta deja al descubierto el drama de una buena idea no explotada convenientemente. Pero es la primera semilla y espero se disculpe nuestra condición de novatos en este ámbito que es Internet.”

Nada que disculpar. Pero estoy seguro que un producto con tanta capacidad potencial de crear redes sociales y con los socios correctos que pongan a Daniel las capacidades y conocimientos que no posee (no hay empresa ni negocio que no se sustente en las capacidades complementarias de los equipos) le permitiría potenciar, lanzar y dejar vivir en la red, a falta de atención de la masa, esta idea tan prometedora (ya saben que el mercado da y quita razones) con un terrible potencial de escalabilidad en cualquier país: la clave no es otra, como siempre, que centrarse en los usuarios. Por ejemplo, podrían facilitarse mucho más al alta de candidatos (Daniel: apuntarse anda escondido por la página) y permitir que los apuntados estuvieran ya comentando y colgando cosas haciendo de ello lo que sugiero: un sitio con fuerza para desarrollar una red social que permitiera la presencia del concurso con o sin television. Debiera potenciarse la sección de vídeos generados por el usuario para dar riqueza de contenido y más viralidad. Con todo, Daniel advierte que la propuesta completa es, incluso, mejor:

“El formato televisivo trasciende con mucho al que se puede ver en Internet. No sé, es como cuando acudes a un cuento de los hermanos Grimm, cada niño después de escucharnos relatarlo lo reproducirá de infinitas maneras posibles, aportando sus vivencias y colores, y jamás perderá su esencia, su belleza original. Este formato, sin pretenderlo, es un corpus abierto que te mueve a crear, quizás sea un síntoma de su vigor.”

Daniel se considera un hombre del audiovisual que ha encontrado espacio en las posibilidades de la tecnología. Todos creemos que el futuro es prometedor por la democratización que permite ser visto y poder producir sin esperar a ser bendecido desde las grandes cadenas, editoriales o cualquier otra industria que basa su existencia en los grandes éxitos. Le pido que mire al mañana:

“¿El futuro de la televisión?, en cuanto a los contenidos todos trabajamos sobre los mismos temas ya, pero en lo referente a la recepción de los mismos sí auguro gigantescos pasos. El futuro está en la integración de medios, poder ser protagonista de cualquier acción imaginada, ciencia ficción que cada vez es más realidad ficción. Todo el mundo insiste en la importancia de los contenidos pero olvidamos los numerosos filtros que existen en las cúpulas de los grandes medios de comunicación. Aún hoy es verdad que las grandes ideas se encuentran en los lugares más insospechados y no son las grandes productoras precisamente, que son las que más se han ‘funcionarizado’.”

Pues nos quedamos a la espera de ver qué ocurre con Big President. Este blog estará muy atento. Es que Daniel me contagia su fe:

Aún no hay reacción de las grandes cadenas, aunque es pronto, estamos en período vacacional y toca esperar. Si finalmente se cumple el refrán “nadie es profeta en su tierra” pues habrá que acudir a Cannes, algo bueno ocurrirá.

Ahí estamos. Suerte, Daniel.

P.D.: Le pedí una foto, por aquello del salto a la fama y porque no la he encontrado por la red. Me manda un fotomontaje alusivo del programa, de su propuesta básica: “todos podemos ser Zapatero”. Alguno haría un buen chiste con esto. Les dejo la imagen. Estén atentos porque el lunes lo entrevistan en “Hoy por hoy”.

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