Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Puro teatro: ¿regalar películas y vender actuaciones?

Escrito por el 11 enero, 2008 – 12:30Un Comentario


Una de las cosas más interesantes de Chris Anderson es su capacidad para conceptualizar, organizar y dejar limpias ideas que parecen estar por ahí pero a las que pone el foco en un ángulo hábil que, propiamente, aporta luz a nuestros razonamientos sobre la economía de la red. No hace mucho que anunció la preparación de un nuevo y desde luego muy esperado libro dedicado a ganar dinero… dando cosas gratis. No es de extrañar que se titule Free, esta vez free as in free beer, invirtiendo a Richard Stallman.

La interesantísima presentación que enlaza Jesús Encinar de una conferencia de Anderson para Nokia anticipando lo que será el libro, contiene una interesante llamada a algo que en los libros y en las conferencias de estrategia suelen aparecer casi como paso uno: what business are you in? ¿A qué te dedicas? Una definición correcta de tu negocio conduce a mejores decisiones estratégicas: el cuento del tipo que rechazó invertir en la invención del avión porque su negocio era el ferrocarril y no el transporte. Así, Anderson cita el caso de Prince al regalar su música en un diario bajo la reflexión de que su negocio no es vender discos, sino la interpretación ante el público. Performancing and not recording. Grabar discos es, ya reza como nuevo paradigma, un anuncio para vender shows, parafernalia (camisetas y tazas: lo llaman merchandising) y hasta moda de verdad (Madonna): en definitiva, el desarrollo de una marca por otros medios.

Ahora es cuando me pongo osado: ¿puede hacerse la misma reflexión para los creadores audiovisuales? Por qué no, aunque sea parcialmente. Veamos: un creador puede cambiar su definición de “hago películas” por “hago comunicación” o “hago espectáculos”. De hecho Mikel Lejarza – yo lo oí en FICOD – dice que hace comunicación, más que televisión (qué vieja se empieza a quedar la palabreja; el rey ha muerto, viva el rey). Así, puede desarrollar un concepto completo que incluya una película (corto, largo… lo que sea) que se regala en la red (o se paga la voluntad) para vender actuaciones en un escenario físico donde la gente paga una entrada (y tu te quedas la taquilla menos el porcentaje de la SGAE).

A ver, no hablo de hacer un pequeño vídeo de promo, hablo de crear un concepto y una experiencia. La película debe ser interesante, atractiva y con medios, debe diseñarse para recaudar dinero de marcas que encuentren que su imagen funciona bien embebida dentro de la acción, marcas que continúan su proyección en el espectáculo final. El estreno de Viaje a Darjeeling ha venido precedido del lanzamiento gratuito, incluídas primicias a diarios digitales, de un cortometraje con el segurísimo reclamo de presentar la presunta desnudez de Natalie Portman que sí, lo estaba, pero que seguramente no era lo que se esperaba en la lascivia masculina. Resultó ser arte y, para colmo, un corto interesante.

¿Qué tenía que ver con la película? Aparentemente, nada. En la forma en la que seguramente consumiremos contenidos audiovisuales en el futuro, el cortometraje se comportaba como puro hipertexto: tomaba un hilo de la película (el protagonista se pasa la película escuchando los mensajes de un supuesto amor en su contestador) y añade información nueva: el prota se vio en París antes de partir para la India con ese amor y pasan cosas… cosas que aportan información sobre el personaje pero que no añaden nada al argumento y, lo más importante, se consume por sí mismo. Bien la idea ahora es cambiar el núcleo duro de esta operación, pagar una entrada de cine, por otra premisa no copiable: pagar por una entrada de teatro.

Curiosamente, ya hace años que Globomedia mantuvo un equipo desarrollando algo que los puristas no llamarían teatro, pero hey, el mundo está lleno de definiciones y un tipo subido a un escenario haciendo algo que no sea una arenga ya es escena. El resultado fue 5Hombres.com, algo más que un rato divertido: guionistas ocupados entre proyecto y proyecto, actores con trabajo entre proyecto y proyecto, efecto de retroalimentación entre la popularidad de la televisión, la del teatro y viceversa…. más una espléndida taquilla. José Mª Irisarri, ex-globo y desde Notro encabezando el interesante proyecto Vértice 360º, ha incluído entre su grupo de sociedades una productora teatral. Telespan, también en el mismo grupo, ha venido completando su cartera de productos con destacadas producciones teatrales. Hasta hoy, los negocios están separados.

¿Podemos imaginar el movimiento inverso, regalar un disco de una comedia musical para luego vender entradas a un espectáculo? La filosofía tradicional es la contraria, triunfar con el espectáculo y sacarle más jugo vendiendo un disco. Pero en el mundo saturado de oferta y de atención escandalosamente escasa y con el valor de la copia de música literalmente en cero, parece una opción interesante para que un creador conciba toda una serie de productos de entretenimiento digitales para ganar dinero en el mundo físico, en el que existe escasez y donde le valor de copia no es cero: sólo los espectadores de un teatro pueden disfrutar de una experiencia diferente a la de la pantalla, experiencia que cada vez se enriquece en la puesta en escena de las posibilidades del vídeo y su tecnología: ¿cómo les suena transmitir en directo cada día antes de la función una entrevista con el actor o actriz principal contándole sus sensaciones al público?.

Muy bien, pero triunfar en el espectáculo es difícil y hacer todas esas cosas requiere financiación, productos que encajen en esas filosofías (hay varios modelos para ganar dinero), además de posicionamientos inteligentes que encuentren patrocinadores. Sospecho que eso es exactamente lo mismo que ahora, pero seguramente con más posibilidades y más libertad creativa si uno es capaz de encontrar una comunidad que le siga y le sustente, que fue la lección que aprendimos de MySpace.

Foto bajo licencia Creative Commons de IClaudione

Un Comentario »

  • Eugenio dice:

    Estupendo el comentario. Las posibilidades son ilimitadas, pero lo único que me fastidia es que la SGAE se lleve un porcentaje de la taquilla. Se puede hacer bajo licencia Creative Commons (con limitaciones al uso mercantil)y entregar el porcentaje de la SGAE directamente al autor o autora y al músico a través de sus representantes.