Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

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Un ensayo sobre nuevos contenidos

Escrito por el 5 enero, 2008 – 17:224 Comentarios

Este lunes pienso estrenarme en cuanto pueda con la versión para internet del primer capítulo de Los Hombres de Paco. Simpáticos como son, confieso que no es uno de mis espectáculos favoritos y que peco de snob viéndome la cuarta temporada de Mujeres Desesperadas en legítimo inglés y descargado por las redes de amigos que se encargan de colocar estas cositas en, por ejemplo, Catódicos. Pero se trata de asistir a otro fenómeno de cambio.

En casa de la Chica de la Tele el diálogo con su público ha tomado el cariz, muy leve, de cierto reproche a la cadena por su timidez en sus ensayos de internet. Ya he dicho por allí que no me parece tan tímido el intento teniendo en cuenta el entorno en el que nos desenvolvemos: simultáneamente la prensa anuncia los datos de consumo de televisión al cierre de 2007 y oh, la, lá si nos tomamos en serio a TNS-Sofres (más que a ellos, al método) estamos ante un nuevo récord de sillonbol como nunca se ha visto antes: precisamente, su cadena rival, que no amiga, esgrime este tipo de datos en público – 223 minutos de promedio diario, frente a los 218 de otros años – para ser cautos: la burbuja de internet ya la hemos vivido… que tanto hype no nos lleve a trastornarnos la cabeza y empezar a gastar dinero cuando no hace falta.

Mikel Lejarza, uno de los capos de la acera de enfrente, tiene muy clara la experimentación. Yo le he escuchado decir que hacer hoy día un programa de televisión sin página web es como hacer televisión en blanco y negro. Así que seguir la estela americana y aprender con lo que pasa al lanzar un nuevo capítulo de una serie estelar en la red, sin descontar el efecto publicitario y, atención, de aprendizaje del público (¿pero se puede ver por internet…?), no es que sea tímido, es empezar a jugar el partido.

Se dice en los libros que todo nuevo medio comienza reproduciendo los medios que le preceden hasta encontrar su propio lenguaje. El cine empezó imitando al teatro y, después, ya saben. La televisión no cuenta como la radio ni como el cine, aunque usen códigos y reglas universales de narración similares o esenciales. Cabe sospechar que con la televisión por bits y distribuida por cualquier medio va a hacer lo mismo. Tomando esta premisa por cierta, lo que acaba de decidir Antena 3 es probar a la vieja manera: pongo un capítulo de mi serie en internet a que lo vean tal cual. El lunes veremos qué publicidad le asocian, pero no espero innovaciones.

Hagamos ahora una parada y detengámonos en analizar una de las series más brillantes (y con más inverosimilitudes, pero da igual) que se han inventado en los últimos años: Lost. En España, Perdidos. Me acabo de chupar la tercera temporada enterita (quizá por eso no blogueaba) y mis conclusiones son similares a las de la primera: un extraordinario ejercicio de guionistas. Como comentábamos hace pocas fechas, la complejidad de los contenidos es una de las características esenciales del futuro de la creación audiovisual en la red: si se es capaz de mantener la atención, la abundancia de personajes, tramas nuevas, permanentes, viejas y más antiguar aún, crean espacio para el comentario, la conjetura, los fans y el deseo de “saber más”. La complejidad y abundancia de detalles nimios que merecen atención es apabullante.

La estructura de Lost contiene elementos muy interesantes para el ensayo en red. Si no la han visto, la historia es muy simple: un grupo de supervivientes de un accidente aéreo quedan aislados en una isla a la espera de rescate. En la isla ocurren fenómenos extraños y se descubre el pasado de habitantes desconocidos así como la aparición de otros residentes misteriosos. Los supervivientes no sólo están perdidos en el océano, todos ellos tenían también sus vidas perdidas. En cierta forma, en la isla se encuentran a sí mismos y superan sus conflictos emocionales del pasado.

La presencia de la vida anterior al accidente hace que los guionistas recurran en todos los episodios a largos flash-backs que explican determinados elementos de la conducta de todos y cada uno de los supervivientes. Cada pocas secuencias el espectador es sorprendido con un nuevo enigma o con una situación de peligro suspendida hasta conocer otros hechos. El resultado es un ritmo brutal y una adicción como espectador poco habitual.

¿Cómo podemos alterar esta manera de contar en la red? Supongamos que el mismo suspense lineal (lo que ocurre en la isla) se mantiene en episodios convencionales interrumpidos por anuncios y liberados posteriormente en la red, bien con anuncios (interesante patente la de Microsoft), bien con espónsores no intrusivos. Pero, ¿por qué no invitar al espectador a que descubra qué pasó antes, por qué el personaje actúa como actúa teniendo que ir a una web donde ver un episodio que, casualmente, está concebido con respecto a una marca que, por supuesto, paga la producción. Si han visto Lost y si se leen el interesante compilatorio de brand movies que nos hacía el otro día Joan Jiménez, estoy seguro de que pueden ver la combinación.

Son tiempos en los que la creación se vuelve plenamente multimedia y reelaborada. Tomemos el caso del diario de Ana Frank. De libro de culto y testimonio de una época, se pasa al cine. Ahora lo tenemos en teatro en Nueva York y en Madrid. Los grandes autores literarios norteamericanos (piensen en Stephen King, aunque alguno no lo crea literatura) ya conciben todo el producto como texto más película al menos en la venta de derechos. ¿Qué tal si Mikel Lejarza y Antena 3 deciden concebir desde el principio un producto cuyo consumo pleno, la resolución de todas sus incógnitas, implica ver la serie, seguir otras cosas por internet e, incluso, por qué no, nuevos elementos que sólo pueden ser leídos en cómic o libro? Como en los videojuegos, pareciera que debiéramos crear universos de contenido, espacios que se multiplican y que se reelaboran una y otra vez y que se construyen a partir de sí mismos: unas veces jugamos, otras miramos, otras leemos… miramos por un sitio y por otro y una marca inteligente se sitúa ahí, como elemento al que agradecer su presencia y no al que queremos borrar de nuestro espacio visual: lo que ha hecho Scorsese con Freixenet es prodigioso. Los cinéfilos nos entretenemos contando además el número de planos copiados de Hitchcock que introduce como guiño al espectador. Encima, hay que tener memoria y bagaje visual… más complejidad. Las nuevas generaciones tendrán que irse a ver las originales.

P.D.: esta noche mi sobrina adolescente será obsequiada por los reyes de oriente con los cuatro tomos de Persépolis. ¿Qué hago? ¿Me la llevo primero a ver – la posterior – versión en dibujos animados o lo que primero toca es leerlo? ¿Se la descargará directamente de la red sin esperar a que la lleve? Los contenidos se consumen de manera muy, muy diferente a mi infancia.

P.D.2: Merece mucho la pena contemplar como usa la ABC la web y el vídeo para calentar y anunciar determinados aspectos de la serie en la web. Por ejemplo, siedo tan compleja la trama, tienen un vídeo de ocho minutos resumiendo todo lo que ha pasado. Para acordarse o para engancharse…

4 Comentarios »

  • chicadelatele dice:

    Nada más lejos de mi intención que reprochar algo a Antena 3 en su estrategia online, todo lo contrario. Cuando hablaba de timidez me refería al hecho de preestrenar con tan solo 36 horas de adelanto, cuando estoy segura de que, si el experimento funciona, acabará por hacerse con mayor margen para obtener mejores resultados de visitas y mejores resultados comerciales. En cualquier caso y, como bien decías, son pioneros en este tipo de iniciativas y como tales debemos alabar lo que hacen.

  • Gonzalo Martín dice:

    Así, lo entendía:-) en realidad, lo de la timidez es una forma de crear un hilo de discusión sobre cómo desarrollar los nuevos contenidos en red.

  • PVRs dice:

    Muy buen post.

    Sobre la estrategia de Antena3, son los únicos que están haciendo algo, que ya es de agradecer. Es interesante mencionar que los contenidos de A3 no están disponibles en el Te lo perdiste de imagenio, porque apuestan por un modelo propio de distibución digital. Y van por buen camino.

    El universo que plantea Gonzalo, en el que hay historias paralelas y bakground audiovisual con tramas propias para los personajes, abre un mundo inagotable de posibilidades, que además está muy ligado al de generación de contenido por parte de los usuarios, que pueden influir en hacia donde van las tramas e involucrarse muchísimo en los productos. Si las empresas toman buena nota, pueden producir estos “backgrounds” o “ramas” a costes muy aceptables, y obtener unos retornos de la inversión muy superiores a los que se obtienen hoy en día con publicidad “normal”.

    Muy interesante.

  • Guillermodeharo dice:

    Estamos ante una de las generaciones más preparadas de la historia de nuestro país, y probablemente de la historia del mundo, con mayor acceso que nunca a fuentes de información y conocimiento. Somos complejos y por eso podemos y queremos consumir este tipo de productos complejos como Perdidos.

    Tener claro esto para la generación de contenidos y la estrategia multicanal son el presente de la comunicación