Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

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The Cocktail Analysis presentó Televidentes 2.0: el consumo de vídeo en la red se consolida

Escrito por el 31 marzo, 2008 – 12:59Un Comentario


Es el segundo año que esta firma de investigación repite su indagación en el nuevo y misterioso mundo del cambio de hábitos de la nueva televisión. La casa de análisis titula sus conclusiones diciendo que “los internautas españoles inventan la televisión del futuro mientras la industria sigue buscando el suyo”. Pueden leerse, de modo escueto pero muy substanciosamente, en el blog de The Cocktail Analysis donde también puede accederse al documento que hoy se ha presentado a los medios de comunicación, acto en el que estuvo presente este micromedio. Disclaimer: como en anteriores ocasiones en que escribo de cosas en las que tengo alguna participación o interés, debo advertirles que he colaborado profesionalmente en algunas partes de este estudio.

Más allá de la enorme cantidad de datos que proporciona la parte pública de la investigación, un servidor de ustedes se va a concentrar en dos o tres cositas a las que mirar, con incertidumbre, no obstante, pero que a juicio de quien les escribe muestran signos de confirmación de tendencias futuras que, con los desarrollos tecnológicos pertinentes, puede que se conviertan en signo de los tiempos.

Los directores del proyecto han tenido en cuenta, con muchísimo acierto, el uso de mensajería instantánea mientras se ve la televisión o a propósito de la televisión. Un uso interesantísmo, y que en mi opinión confirma las sospechas que tenemos sobre el nuevo consumo de televisión: la televisión siempre ha sido un acto social que incrementa su fuerza con las nuevas herramientas y, en segundo lugar, que se estructura alrededor de comunidades. De acuerdo con estos datos, el 30 por ciento de quiénes en la muestra declaran tener messenger (la muestra es la población internauta) lo utilizan para comentar las cosas que están viendo en ese momento. Parece la reedición de ese slogan de CNN+ está pasando, lo estás viendo, que es muchísimo mejor cuando se le cuenta a los demás. ¿Por qué es interesante? Porque vuelve a confirmar las sospecha de que la televisión interactiva con chat en directo va a ser uno de los temas del futuro y con unas posibilidades de explotación absolutamente espectaculares. Ya ocurrría en el canal Gran Hermano de Quiero TV y si la implantación de TDT lo permite, los operadores de IPTV se ponen a ello y los distintos sistemas de directo en Internet TV se consolidan como lo están haciendo, ocurrirá prontamente y nos parecerá tan natural como ver las repeticiones del fútbol.

Una segunda opción de altísimo valor añadido, con las prudencias que sus autores han manifestado, consiste en haber preguntado por los precios que la gente está dispuesta a pagar por ver cosas a través de una pantalla. Desde partidos de fútbol a películas y series. Es divertido: la gente dice que no pagaría ni siquiera tres euros por partido, mientras que un abono de fútbol de Digital Plus te los pone a seis. La elasticidad entre precios y cantidades consumidas era de las primeras cosas que te enseñaban en la facultad de económicas, así que la pregunta que llevan haciéndose años los propietarios del fútbol de pago es cómo es esa curva. Es decir, si la tasa a la que la gente consume más fútbol de pago aumenta más deprisa que lo que baja el precio. En román paladino: si fútbol de pago más barato significa muchos más partidos vendidos suficientes para compensar la caída de precio y que el resultado final sea más beneficio.

Por supuesto aquí existe un condicionante: el número de hogares con acceso al pago. De ahí que los rumores acerca de la nueva TDT de pago (eso que finamente se llama de acceso condicional) sean tan, tan interesantes: el acceso sería teóricamente universal (salvo el pequeño detalle de que tienen que tener el cacharrito en casa) y cabe presumir que partidos de fútbol a un euro como se sugiere o a los 2,5 que dicen los entrevistados de The Cocktail marquen un mundo nuevo que devuelva a los espectadores de los bares a casa. Se especula acerca de si las federaciones de hosteleros españoles van a hacer como hicieron en el pasado y pedir que no se transmitiera fútbol a las horas en que la gente debía estar tomando copas y chafarles el negocio. Me lo estoy inventando ahora mismo, parece de risa, pero esto fue así. Tan de risa como que es el mismo razonamiento de los del cánon. Ya que pasaba por aquí, lo he soltado.

Pero hagamos un poco de matemáticas: un partido a un euro son cien mil euros por cada cien mil espectadores (un genio, yo: pero es lo que cuesta poner un programita a la semana en internet durante un año con un poco de profesionalidad), pero por los tres millones o cuatro de un partido de fútbol no espectacular pone la recaudación entre tres y cuatro millones por partido. ¿Es eso lo pagado por Mediapro? Multiplicado por once por jornada en primera y otros once en segunda, ¿cuánto canibaliza un partido a otro? ¿Cuántos millones se pueden recaudar distribuyendo los partidos en sábado y domingo? Se hace con el sistema actual, la incógnita es el paso a un precio barato y alto volumen. Sin duda la cotización del fútbol tendría una referencia más clara que en los tiempos de las plataformas cerradas.

Pero al igual que el precio futbolero nos ponen precio al cine. Hasta tres euros por peli de estreno parecen dispuestos a pagar los internautas que dicen querer pagar. Es una tentación jugar a los números y mirar las paupérrimas cifras de espectadores del cine español y ponerse a pensar en la distribución de calidad a través de la red para ver en buenos sistemas de home cinema… ¿El precio de Steve Jobs? La cosa va de 2.99 a 3.99 dólares que, al cambio, se nos queda por ahí. Pero pensando en el sistema de pricing que suele llevar Apple (igual en dólares que en euros, se deben ahorrar un montón en seguro de cambio) nos va a dar igual, así que de nuevo estaríamos por encima. De nuevo, si el acceso fuera universal, sospecho que los precios bajarían mucho, pero tardaremos en ver los hogares equipados para ver contenido cómodamente desde todas partes.

El aspecto que no parece investigado (aunque sí se preguntan por los minutos idóneos) es cuál es la cantidad de publicidad que se está dispuesto a soportar en vez de pagar por una descarga. Es decir, si a la gente le decimos “vas a ver esta película con un número indeterminado de cortes de publicidad” salvo que pagues… ¿qué cantidad pagarían por no tener cortes de publicidad? Obviamente la respuesta variará mucho en función de la experiencia previa, ¿qué tal si se lo preguntan después de haberse tragado una de las interminables paradas de la televisión? Una oferta de calidad a cambio de cortes de publicidad selectivos y poco intrusivos es la opción Hulu. Para un contenido amortizado (es decir, catálogo) es una opción que puede ser extraordinaria, pues es comodísima, no hay que saber de nada para verlo. Para un estreno… creo que llegará: porque, al ser un consumo social generará recomendaciones y al ser on demand, está disponible para cuando se quiere ver… ¿Cuánto cine se deja de ver porque no es lo más urgente habiendo otras películas en las salas o en el dvd? Es tal la abundancia que poner cómodo el momento en que se tiene el estado de ánimo de ver algo que normalmente no se vería, parece la única y verdadera opción. Siempre y cuando el número de puntos de venta (ya no hablo de hogares, sino de pantallas) sea masivo.

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