Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Un ejemplo personal de la práctica de long-tail

Escrito por el 4 marzo, 2008 – 8:12Sin Comentarios


Estoy leyendo la novela de Jonathan Littell Las Benévolas. Esta novela ha causado un extraordinario impacto en la literatura internacional, y creo que por su repercusión y cifra de ventas, entraría dentro de lo que en el modelo long-tail, o de la cola larga, sería la parte gruesa: esa zona donde se encuentran los productos que tienen una alta rotación de ventas, ocupan un espacio muy visible y bien rentable en las librerías convencionales. Al menos hasta que su ciclo de explotación decaiga.

La novela es la recreación de las memorias de un criminal nazi que nunca fue descubierto ni juzgado. Es una prosa cruda y directa, con una sucesión continua de relatos de atrocidades que, si bien narradas en múltiples sitios y visionada en cientos de películas y documentales, sigue sobrecogiendo sobremanera. Uno de los episodios que se narran, es la masacre de Babi Yar, un lugar cercano a Kiev donde fueron ejecutados más de treinta mil judíos en 1941 y, posteriormente, fue empleado para asesinar gitanos, partisanos soviéticos y otro tipo de resistentes a la ocupación alemana de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial.

He sido lector bastante asiduo de diversos ensayos sobre los campos y de la luminosa literatura que autores como Jorge Semprún o Primo Levi han dejado sobre su experiencia. Qué decir de Viktor Frankl. Pero personalmente desconocía el episodio de Babi Yar lo que, sin terminar la lectura de Las Benévolas, me ha llevado a indagar sobre la cuestión. Es ahora cuando la curva se pone en movimiento.

Quizá a veces no se entiende bien: debe comprenderse que lo que se llama curva-larga se refiere a una función de distribución estadística que tiene la particularidad de que asigna las mayores frecuencias (ventas, por ejemplo) a unos pocos ítems (títulos de libros), mientras que la inmensa mayoría de esos títulos, tienen ventas pequeñas. Casi todo el mundo conoce la Ley de Pareto, aquélla que, de modo aproximado, explica el ochenta por ciento de los efectos de un suceso por el veinte por ciento de las causas. La descripción del modelo de Anderson implica que los agregadores de productos digitales son capaces de hacer que te muevas dentro de la curva saltando de lo conocido (lo masivo, la parte alta) hacia lo desconocido, de consumos mínimos u olvidados. Lo que puede que suceda con el libro de Littell cuando haya terminado su ciclo de explotación.

La indagación la inicio por la Wikipedia. Allí encuentro una explicación en suceso en castellano que pide a gritos una edición, pues es una mala traducción del original inglés que es la que consulto a continuación. De la lectura aprendo que la memoria de la tragedia por parte de los supervivientes genera un poema del autor ruso Yevgeny Yevtushenko que sirvió de inspiración para que Shostakovich compusiera su sinfonía número 13, una crítica del estalinismo y de la Unión Soviética a partir de la interpretación que los soviéticos hicieron de Babi Yar: se les acusa de ocultar la dimensión judía de los crímenes para presentarlos como un ataque a todos los civiles e ignorando la responsabilidad de determinados elementos del nacionalismo ucranio: la persecución de los judíos fue una constante en los pogroms de Europa del Este y la Segunda Guerra Mundial sirvió para que, unidos a la persecución nazi, el antisemitismo se reavivara.

También descubro que, en 1985, se hizo un documental, Babiy Yar: Lessons of history (véase que la ortografía cambia según la procedencia). Es el momento de saber si puedo ver ese documental en la red. Hago una búsqueda en Truveo y no aparece en ningún sitio, pero si solo escribo Babiy Yar, aparecen una serie de vídeos de noticias interesantes que, incluso, recogen documentos fotográficos y cinematográficos del suceso. Amazon tiene una obra de ficción sobre el tema. Busco, a continuación, dónde puedo comprar la sinfonía de Shostakovich: en Amazon, de nuevo, y en Fnac, por ejemplo (fracaso). El Corte Inglés, no es mejor: tampoco puedo.

La búsqueda produce un enriquecimiento apasionante de productos que vinculan la relación de Shostakovich con el estalinismo, por ejemplo. Pero yendo al grano, ¿qué resumen puede hacerse válido para nuestra nueva industria? Cosas conocidas, pero quizá puestas en cierto orden:

  • Como ya viene siendo habitual, y como viene concibiéndose el producto cultural, una temática, un personaje, se puede consumir y experimentar de forma múltiple: lectura, visionado y música. Si un Harry Potter se concibe como libro, se venden los derechos para el cine desde el origen y se diseña para vender merchandising y bandas sonoras, como adición al propio libro y película. Lo que parece que nadie hace es encontrar las claves culturales que tiene escondidas un producto para buscar otros productos ya creados que puedan venderse como consecuencia de experimentar el primero.
  • Sí, efectivamente, las librerías online crean filtros y maneras de moverse por la curva para intentar descubrir como los consumidores encontramos estas claves ocultas que pueden generar nuevas ventas al asociar cosas que previamente no estaban asociadas. La pregunta es, ¿si soy un pequeño productor o editor no debiera investigar estas conexiones de modo previo para hacer que afloren en la red o mostrar a la distribución convencional como sacarles partido y, así, favorecer la venta de mi producto original? Porque es un viaje de ida y vuelta: un fan de Shostakovich puede terminar comprando el documental o una novela. O, si el documental está perdido, ¿tiene sentido diseñar la edición del libro comprando o llegando a un acuerdo con el propietario de los derechos para impulsar mutuamente la venta de ambos productos?
  • Parece claro que las tiendas online españolas no saben, no quieren o no pueden adoptar una plena aplicación de la cola larga: el coste de almacenamiento de todas las referencias es tendente a cero, a diferencia de su librería física. Disponer de todas las referencias, permite acumular ventas pequeñas por un valor muy grande. Sin embargo, no es posible encontrar todas las referencias como en Amazon. ¿Imposibilidad de entregar? ¿Tan bajos son los ingresos online que no se cuidan? ¿Se razona con mentalidad de lineal y me interesa la rotación? ¿No es el mundo online el verdadero espacio del fondo de catálogo? Puede resultar que la escala precisa para poder hacer este tipo de ventas desborde la capacidad de un operador local y el futuro de este tipo de ventas se vaya a servidores lejanos. Nada que objetar, pero si fuera una tienda europea me pensaría mi futuro.
  • Que, desde un libro, voy a terminar comprando una sinfonía en Amazon. Y no compro o no me descargo un documental… porque no está disponible. Alguien está perdiendo ventas, que puede que fueran en forma de anuncio o en forma de descarga, pero mi interés, mi delicada atención que puede que cuando termine la novela desaparezca, estaría dispuesta a bastante para conseguir estas rarezas aquí y ahora.

La economía digital no ha hecho más que empezar.

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