Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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"El directo no se puede piratear", José Mª Irisarri en Cinco Días

Escrito por el 15 junio, 2008 – 8:352 Comentarios


Irisarri señala que potenciarán el negocio de los espectáculos en vivo: “Es una forma básica de luchar contra la piratería. El directo no se puede piratear. Es una línea clara donde vamos a jugar una baza”. Por ejemplo, hasta ahora, Vértice ha producido los musicales Grease y Pérez, el ratoncito de tus sueños.

Me ha gustado singularmente el final de la entrevista al Presidente de Vértice 360º porque refleja las transformaciones a las que va abocada la industria audiovisual. Algunas veces hemos sugerido aquí que por qué no hacer películas u otro material para vender directos. En la filosofía que Anderson pretende inculcarnos acerca de lo Free, que básicamente consiste en dar cosas gratis allá donde no es posible crear una escasez para vender cosas donde la escasez es posible (teniendo en cuenta que toda abundancia genera una nueva escasez), la música lo tiene bastante más sencillo: la canción es un anuncio, el negocio son las actuaciones y los productos “originales” (no exentos de piratería, tampoco, pero vendidos en caliente en las actuaciones generan un buen dinero).

El negocio audiovisual (teatro aparte) tiene en su contra el que no se consume igual: vista una vez una película, no se lleva con nosotros durante las horas que pasamos en metros y ferrocarriles para amenizar los trayectos. Siendo más caro que producir una canción, las complicaciones parecen insuperables. No podría ser entonces de otra forma el que un espacio importante de las declaraciones estén dedicadas al efecto de las descargas en el negocio de distribución de cine: al precio que tienen los derechos, las caídas de taquilla y lo que las televisiones están dispuestas a pagar (cada vez menos) por productos que están bastante visionados cuando pasan por antena, la distribución de cine adquiere todos los síntomas de un negocio en declive.

Por ello, hubiera sido interesante que hubiera sido preguntado por la visión que tiene Vértice de las nuevas películas en 3D (estereoscopía) y, de ser la salvación del cine en sala, los tiempos que cabe pensar para que se generalicen instalaciones y producción. La falta, a su vez, de un mercado en streaming lo suficientemente maduro como para compensar la caída de unos ingresos por el incremento de otros, confirmaría la prudencia de la limitación del número de estrenos. La cuestión para todos es si todo esto permite reinventar el negocio.

Actualización: también se ha publicado una tribuna en el diario El País de J.Mª Irisarri reflexionando sobre la piratería y la industria. Una frase me parece la más trascendente: “En paralelo, y desde este mismo momento, las propias empresas debemos ser las primeras en dar un paso al frente. Tenemos que adaptar nuestro modelo de negocio a la nueva situación. No podemos obviar que la propiedad es nuestra y somos responsables de su distribución. Me parece necesario facilitar que los jóvenes (y menos jóvenes) puedan realizar sus descargas de manera legal. Podría ser pagando o con inserciones de publicidad, pero beneficiándonos todos de su exhibición.” El debate, en casa de Enrique Dans. Controversia asegurada.

2 Comentarios »

  • Gonzalo Martín dice:

    Pensando un poco más, el directo sí se puede piratear: como hemos visto, tomemos un N95 apuntemos al escenario y mandemos la señal a Kyte, que lo pone en el mundo.

    Temas:

    a) No es la misma experiencia que el directo real. ¿Serviría de anuncio para que la gente vaya a nuevas sesiones? Mata la esencia del espectáculo, que el final se ha desvelado (spoiler, en la jerga).

    b) ¿Confiscarán los móviles a la entrada de las actuaciones? Tarea compleja. ¿Inhibidores de frecuencia para que no haya señal? ¿Y si hay un médico en la sala?

    c) ¿Ofrecer el directo tu mismo? ¿Y cuantas entradas se venderían?

    Siempre me he preguntado por el primer día en que la gente vaya a los campos de fútbol y empiece a emitir en directo con sus móviles. ¿El partido? No, eso no, no se verá bien. ¿Comentarios y reacciones del público (es decir, los amigos) para que lo vean otros amigos que están viendo el partido por la televisión?

    Por ideas que no falte. Retransmitir tu propia boda, ya se hace. Carlos Domingo me lo enseñó.

  • tyfal93 dice:

    En esto la palabra clave que me gusta es “conveniencia” (en inglés se entiende mejor): pagar un precio razonable por un servicio razonable.

    Presenciar un concierto/teatro en directo es una experiencia distinta. Pero limitarse a ingresar los importes de las entradas de los N-mil asistentes, tampoco es muy inteligente.

    ¿Cúantos conciertos/musicales/obras de teatro de Madrid llegan a Soria/Valdepeñas/Buitrago…? ¿Cuántas personas en estas poblaciones se desplazan para asistir? ¿Cuántas pagarían una módica cantidad por verlo, aunque fuera por la tele (en 3D, ni te cuento)?

    Algo se mueve: hace unos días han probado una ópera en cines. Era en directo… aunque tampoco hace falta. El “directo-directo” sólo parece imprescindible en deportes.

    ¿Cuánto se han vaciado los estadios por el pay-per-view? Mínimo, porque la gente va por otros motivos: quedar con los amigos antes, escapar de la casa, etc.

    La alternativa del móvil “pirata” no me convence. La calidad es pésima (audio y vídeo, ambas), y tienes que conseguir una buena posición, y llevar un trípode para fijar la imagen, y….

    Tendría que ser una realización mínimamente profesional, algo por lo que merezca la pena pagar. El referente es fabchannel, como hemos hablado antes.

    En cuanto a retransmitir la boda, la verdad, con la “pasta” que te cobran, debería ir incluido. Sobre todo para familias muy ramificadas y/o complicadas (no invito a X porque viene Y, o porque vive muy lejos).

    Sobre lo de compartir las reacciones con los amigos, todos viendo lo mismo a la vez, ya se proponía en “Farenheit 451″, donde la esposa se pasaba el día rodeada de pantallas: una frontal con el programa y laterales con sus amigas y vecinas. Una locura…