Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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La salud periodística de la Red, explicada en la cabeza de Steve Jobs

Escrito por el 4 octubre, 2008 – 23:10Sin Comentarios


Este es uno de los off-topics que más me gusta. Si hace poco le dedicaba lo mejor de mis esfuerzos guerrilleros al enésimo intento de los negocios de comunicación establecidos por convencer a todo el mundo de que internet es malísimo, y de que sólo los Señores del Papel y del Espectro tienen derecho a la legitimidad, ahora toca explicar por qué no. Por qué los bulos y las falsedades no corrompen (al menos, no más que en la vida normal) la comunicación y el periodismo basados en la electrónica.

El último episodio ha sido la caída momentánea de las acciones de Apple por culpa de un rumor. Un rumor falso, se entiende. Han aparecido, de nuevo, los que creen en la falsa jerarquía de lo que llaman organizaciones de noticias. Si no teníamos bastante con Sarkozy…

Reproduzco éste párrafo de Sillicon Alley, catalizadores del proceso que se inicia en una red de periodismo ciudadano, que es la síntesis perfecta de una explicación de lo sucedido que, lejos de demostrar que algo malo ha pasado, ha puesto en evidencia cómo es el periodismo y la audiencia en la red. Por oposición a lo de siempre:

Ustedes, nuestros lectores, son lo suficientemente inteligentes para valorar lo que les contamos. Siempre que seamos diáfanos acerca de los que sabemos, de dónde vino la información, lo que pensamos de ella, estamos seguros de que ustedes le darán la ponderación que merece. Y también estamos seguros de que es lo que la mayoría de ustedes quieren que hagamos.

Es decir, no somos consumidores pasivos de información: nadie puede decidir lo que debemos saber y lo que no en nombre de una supuesta responsabilidad, somos adultos para evaluar. Es lo mismo que sucede con los intentos de decidir lo que se puede ver y lo que no por consideraciones morales en la televisión. Un programador es adulto para retirarlo, el público no es adulto para valorar si tiene que apagar el televisor. No creo que sean ya los tiempos.

El resto del artículo merece una lectura detenida por los interesados en el periodismo y estos avatares. En él se puede comprobar cómo lo que se dice que con tanto peligro cambia con la Red no es tanto como se piensa. Lo que sucede es que lo que ya sucedía (los falsos rumores en bolsa han ocurrido siempre) se hurtaba de la conversación real de los actores del mercado por requisito legal o por carencia de un medio donde dejarla plasmada. Es más, por si alguien tiene dudas, el episodio está siendo investigado por la SEC para determinar si es un intento de manipular el precio y sacar partido, lo que supondría la cárcel para el creador del rumor.
Es decir, no queda impune, pero como es corriente en nuestros ordenamientos jurídicos, la gente es inocente hasta que no se demuestre lo contrario, dejando libertad de actuación a las personas, que tienen las leyes a su disposición. Las televisiones en España suelen pedir que las sanciones y controles sobre sus contenidos no sean otros que los tribunales puedan llevar a cabo y no los que puedan producir por la introducción de organismos como los Consejos Audioivusales. Y dicen bien. Yo creo, además, que son instituciones del siglo XX y para la escasez, no para la hiperabudancia de contenido audiovisual. Internet no necesita ni más miedo ni más controles. Bienvenidos a otro mundo. Sólo son otras reglas.

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