Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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César Covarrubias y Pomelo TV: poniendo ladrillos con la vista puesta en el mercado

Escrito por el 30 diciembre, 2008 – 7:49Un Comentario


Era Antonio Ortiz el primero que publicaba una revisión sobre Pomelo TV. Así que le pedí a Antonio, quien por cierto felicito pues acaba de estrenar paternidad, que me pusiera en contacto con las gentes tras esta audacia, porque es una audacia hecha por gente muy inteligente. Y Antonio, siempre tan atento con un servidor de ustedes y supongo que con todos, me introduce a César Covarrubias. Un resumen apresurado de César: una persona que merece la pena conocer. Un talento con mucho éxito profesional a sus espaldas y con una formación que me describe como un tanto caótica, repleta de intereses diversos.

El caso es que la primera impresión que arrojaban los textos de Error500 y la mirada a una web que todavía es sólo un caramelo con sabor a pomelo y no la fruta madura, me introducían una duda estratégica primordial: ¿buscan un modelo de negocio basado en la venta de tecnología o se presentan como un agregador de contenido dispuesto a batallar en la dura guerra por conseguir anunciantes?

La entrada en las oficinas de Pomelo ya sugiere una mezcla poderosa de empresa nacida en garage con un cruce con agencia creativa pelín alternativa. Además de mesas con su correspondiente hardware, el espacio es una minigalería de arte. Más allá los platos de un DJ rellenan un espacio que promete fiestas interesantes. Resulta fácil decirse “uno quiere trabajar aquí”.

Creo que mi inconteninencia verbal sólo tiene un rival en este mundo del video online, y ese rival es el mismo César. En una mañana repasamos miles de conceptos de estrategia del sector, estado del arte, nos desviamos a la vida, a las empresas que conocíamos y casi no miramos a la pantalla. ¿Para qué? La cuestión eran los conceptos. Pomelo no es un proyecto de tecnología: el hecho de que César haya desarrollado su solución tecnológica con la que piensa asegurar un nivel predecible de estabilidad en el flujo de sus vídeos, que esa solución esté particularizada en una serie de protocolos no conduce a ver el proyecto de esa manera. Es decir, que ni el proyecto se basa en una particularidad técnica determinada (eso que estaba tan de moda hace… ¡un año!) ni busca la venta de plataformas a posibles gestores de oferta de contenidos.

Pomelo está buscando, en paralelo a su solución técnica, una oferta de contenido amplia. No es inventar la pólvora, se quiera o no el asunto del audiovisual tiene que ver con la técnica – para que se pueda ver – pero la técnica no resuelve que se quiera ver lo que porta. Recordemos que antes de que naciera el cine sonoro, se hicieron multitud de pruebas en medio de la desconfianza industrial: ¿quién quiere ver una película donde la gente habla? El Cantor de Jazz no fue fue la primera película con sonido como todo el mundo piensa, pero sí fue la primera producción destinada a un lanzamiento comercial con diálogos sincronizados y desmontó la teoría de lo que pensaban los ejecutivos y el sentido común imperante: la gente fue a verla y ya no dejó de ver películas habladas.

¿Quien quiere ver una película en un ordenador o un teléfono? Pues por incómodo que sea, la gente lo está haciendo, seguramente porque lo que importa más del consumo es que sea personalizado y no por dónde llega. Así que captar un consumidor, implica un contenido para ese consumidor. Pomelo es un proyecto razonado desde el punto de vista del consumo. César saca sus slides y me muestra su razonamiento de los costes que asume el público al optar por una opción de cable o satélite versus por el simple pago de una ADSL. Y encuentra su hueco, su propuesta de valor. Pomelo no nace para hacer la guerra en los sillones de las oficinas y en el ordenador del cuarto del hijo adolesente, Pomelo nace para la próxima batalla en el centro del hogar.

Como mis amigos de ADNStream, y como se está incubando en unos cuantos despachos, uno de los juegos del futuro se llama set-top-box y salón de casa, en dura competencia con consolas y otras hierbas, pero con un denominador común: existe algo en el centro del hogar que se conecta a internet y es capaz de ver los vídeos que provee un servidor no específico como las redes de la IPTV. En ese escenario, cómo quede la regulación de la TDT de pago va a ser verdaderamente esencial. Si algún que otro lobby, lo que ahora me parece poco probable, impone soluciones verticales para todo el mundo, costará mucho ver que los PVR’s con acceso condicional y con conexión inalámbrica a la red pueblan los hogares hasta alcanzar una masa crítica. Pero si sucede lo contrario, muchas cosas serán posibles. Pomelo va a por ello. Pocos proyectos españoles tienen, además, una credibilidad en algunos entornos importantes de contenidos como los que tiene César y sus socios y eso es una ventaja. La partida es emocionante, el futuro no está escrito y todo está por llegar.

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