Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Longevidad de los formatos (¿su salud?) y el video en la web

Escrito por el 10 diciembre, 2008 – 8:584 Comentarios


Johnny Carson, ya fallecido, es una de las leyendas de la historia de la televisión. Durante más de 30 años fue el alma del Tonight Show, un programa esencial para comprender el mundo de los contenidos y muchísimas cosas que, muchos años más tarde, Wyomings, Buenafuentes y otras múltiples hierbas han reproducido con más o menos éxito y acierto. Alrededor de Johnny Carson han visto la luz gentes como David Letterman – del que tanto se ha copiado aquí, casi siempre con tan poca gracia – o el titular actual del Tonight Show, Jay Leno.

Eastenders es una serie que nació en el Reino Unido en 1985 y todavía permanece en antena. Tantos años de la vida de una familia han llevado a que pase de todo: no hay actor que pueda permanecer veinte años en antena sin que el tiempo haga mella, especialmente si son niños, así que como los infantes de Los Serrano, la ternura de los pequeños ha de transformarse argumentalmente si no se quiere que el incipiente bozo, el acné y las diversas formas de transformación anatómica que tienen los actores jóvenes se vuelvan risibles. Siempre menos, por supuesto y por la magia del espectáculo, que los treintañeros que hacen de adolescentes en las series de colegios.
¿Por qué duran tanto? Pues quién lo sabe. No son excepciones aunque sean casos reducidos, pero supongo que el nivel de concentración, agotamiento, creatividad y ganas de seguir que un productor y un conjunto de creadores acumulan tras una serie de años de éxito (que, al principio, nunca se sabe por qué viene) terminan por empobrecer y pedir la renovación. El colmo del éxito productivo es suceder a los creadores originales y que el show mantenga, con su evolución, el favor del público. Sardá no resistió después de ¿siete? ¿ocho años?, en The West Wing no se vieron como para continuar con otro presidente y eso que superaron a Rob Lowe.
¿Los formatos de vídeo en la web están sometidos al mismo agotamiento o capacidad excepcional de resistencia que en el mundo convencional? Sospecho que son leyes tan humanas que difícilmente puede decirse que no. Esta reflexión viene a propósito sobre el estado de shock, renovación y reinvención que vive el video online español tras el cataclismo Mobuzz (ya saben, no hay mal que por bien no venga) y el nuevo debate que se conforma entre los supervivientes.
¿Tienen sentido por más tiempo los telediarios tecnológicos? Ni sí ni no, el público decide. El asunto es si se quiere encontrar espacio haciendo lo mismo una y otra vez, contándonos a la audiencia geek de una forma graciosa lo que cuenta Techcrunch por algún sitio. Para unos sí, para otros no. La cuestión es que cosas como la evanescente y variada vida de Amanda Congdon tras su salida de Rocketboom muestran como las leyes del espectáculo y las reglas de juego de la producción tienen todo el sentido en la web, aunque hay que vender y configurar la comunicación de forma diferente.
Las lecciones son para el productor: ¿Si se agota Rocketboom tengo listos otros shows? ¿He crecido y logrado crear otras audiencias? ¿Soy capaz de vender mi creatividad y mi talento de producción a terceros que ya tienen la audiencia y me pagan para que se la mantenga? ¿Si me abandona mi presentadora puedo seguir con el show?.
Las productoras convencionales viven exclusivamente de la preventa de sus productos a fuentes de financiación difíciles. La web abre espacios que combinan la posibilidad de generar ingresos directos y la preventa puesta en manos del productor, que no tiene por qué depender de redes de distribución de terceros. Nadie dice que sea fácil. Se abren también otras oportunidades que ahora sabemos que van más lentas de lo esperado (eso de la convergencia en el televisor). Pero, al final, frente a lo que estamos es frente a la vieja pregunta de todas las escuelas de negocio, what business are you in? Respóndase, productor de show para internet: emplear un mercado (la televisión convencional, el cine, la web) es una elección estratégica con implicaciones sobre las capacidades y recursos de la compañía. Pero también es una pregunta sobre mis líneas de actividad. Ayer lo comentaba con nuevos emprendedores: ¿hay que ser productora o canal? ¿tiene sentido esa distinción en la web? Depende de lo que hagas, claro. Que cada cual se responda.

Créditos: la imagen pertenece a Alan Light, quien autoriza su distribución bajo licencia CC.

4 Comentarios »

  • bernardo dice:

    Gonzalo,
    como siempre, artículo muy interesante. La reflexión que yo hago es que a veces pensamos que la tecnología por si sola va a favorecer el cambio de gustos y eso creo que no es así.
    Hace poco estuve reunido con gente de una televisión nacional que veian como el consumo de televisión en el móvil, iba creciendo. ¿Qué se consumía?, los productos tradicionales de la televisión. Es decir, la gente quería ver lo que no había podido ver en su momento.
    Por tanto, la web tv o como quiera llamarse, tiene un gran futuro por delante, pero aún le queda recorrido por andar.

  • Massimo Martinotti dice:

    Excelente cuestión.
    En mi opinión, hay varias y notable diferencias entre el contenido de TV y el web-video pero sobretodo la rapidez de implementación (el ciclo entre la primera reunión con un posible sponsor y la puesta online del primer webisode puede ser de pocas semanas) y el costo de producción.
    Pero creo que lo que cambia totalmente las reglas del juego es que el web-video permite crear funciones de interacción social y comunidades. Dependiendo del target hay que ir definiendo que tipo de comportamiento ese tipo de usuario tiene en su uso de las tecnologías sociales: como dicen los autores de “Groundswell” nuestro target es creador (el que crea contenido), critico (el que opina sobre algo creado por otros), coleccionista (el que colecciona bookmarks), etc???
    Sabiendo eso se pueden desarrollar o aplicar tecnologías sociales alrededor del contenido de video y generar no solo audiencia sino participación: una red social, un wiki, etc.

  • Juanjo Carmena dice:

    Yo de contenidos no sé, pero me atrevo a opinar sobre negocios en internet. 🙂

    ¿Qué audiencia vas a conseguir hablando de tecnología? Más bien poca. Tienes que ir al mercado del público en general. ¿Y qué le interesa a este mercado? El gráfico tiene una forma muy clara de Long Tail: http://www.vertele.com/audiencias/.
    ¿De verdad el talento creativo va a coincidir con una plataforma web concreta? ¿De verdad alguien que tiene una ventaja competitiva con un contenido que a la gente le guste va a desarrollar también una plataforma tecnológica concreta para emitir vídeo?

    Yo creo que no. Un player de vídeo nunca será una ventaja competitiva y el talento creativo fluirá hacia donde le convenga para hacer su negocio.

    Las democratización de las posibilidades técnicas de la web es un gran mito. Porque es verdad que cualquiera puede subir un vídeo a Youtube y también es verdad que con muy poco dinero se puede poner una plataforma de contenidos en internet. Está genial si quieres que te vean tus amigos. Al final la audiencia tendrá un nivel concreto de concentración. No en seis canales como la TV convencional, pero me imagino que habrá cuatro sitios con muchísimo tráfico, quince con mucho tráfico y cincuenta con bastante. De esos cincuenta, la mayor parte temáticos, y como mucho diez de tecnología.

    ¿Y el long tail? El libro es muy divertido, porque habla de la explotación que hace Amazon del long tail de libros. Pero, ¿cuántos Amazon puede haber? Para que el Long Tail pueda ser negocio es necesario que alguien acumule todo el contenido posible y que el coste marginal de explotación sea prácticamente cero. ¿Cuántas empresas podrán explotar la long tail del vídeo? ¿Cada cadena la suya? ¿Una empresa la de todas?

    También es verdad que habrá un nivel mucho mayor de porosidad entre los niveles. El que lo haga bien irá hacia arriba y el que lo haga mal hacia abajo. Pero no creo que ocurra con mucha frecuencia que alguien desarrolle su propio contenido en su propia plataforma y vaya al primer nivel por las buenas. Cada vez será más difícil conseguir atención. Dicho de otra manera, que la atención se conseguirá con cada vez mayor inversión: en gente, en tecnología, en contenidos comprados en Bollywood, en lo que toque. ¿Y cómo se mantiene una cartera amplia que viva en el tiempo con suficiente nivel de interés? Llamen a alguien de contenidos, por favor.

    Y cuando algo vaya muy bien o sea una innovación de verdad… vendrán los del nivel de arriba a comprarlo. 🙂

  • Gonzalo Martín dice:

    Juanjo, de acuerdo en lo esencial. Pero creo que nos olvidamos de una cosa. En la línea de alguna de mis tesis: de que lo que se hace ya es únicamente comunicación y da igual si es audio, video o texto. Las palabras viejas, matan, y matan mucho.

    Me explico: nos olvidamos de las revitas. El mundo, la web, se audiovisualiza. Unos tipos encuentran el video para meterlo por un cable de teléfono y en lo primero que se piensa es en la televisión. Pero lo cierto es que no es lo mismo. Televisión es algo psicológicamente masivo, trascendente. El video por el cablecito del teléfono, no.

    Nos olvidamos de que desde hace décadas hay una cosa que se llaman revistas. De periodicidad no diaria, acumulan audiencias relativamente pequeñas: generalmente de decenas de miles, algunas de cientos de miles. Raramente, de millón. Curiosamente, son las audiencias esperables en eso de las webs y sus vídeos. Esas audiencias, especializadas, segmentadas, de nicho, no se han “audiovisualizado” y están condenadas a que su papel de base se vaya transformando: 233 grados.

    Las oportunidades a corto de este estlo deemprendimiento están ahí. Su problma: que la publicidad mute. Pero la estructura se parece a la que necesitan estos proyectos: red de ventas propia, especializada y no siempre vinculada a centrales de medios. El problema: esos anunciantes esstán preparados para comprar papel, a lo mejor han dado el salto a los anuncios por palabras de internet y no tienen medios ni han pensado en hacerlo de otra forma. Si hay que vivir de las grandes marcas…

    Por tanto, un escenario es que una revista como MUy interesante, que tira mucho y a lo mejor no es el mejor ejemplo, produzca vídeo a la escala que ahora permiten los costes y para eso necesite algo más que la creatividad de un reportero con un micrófono. Es ahí donde tiraran de productoras como las que surgen de internet.. o las compran o las integran o estas han lanzado proyectos que es mejor comprar.

    Por otro lado, las productoras clásicas aún no tienen las skills de la red. Otro campo para ellos. ser absorbidos por otros.

    Al video de los nuevos medios le falta su Ben-Hur. Por eso siguen funcionando los contenidos de siempre. Pero su Ben Hur llegará algún día y la fusión de contenidos audiovisuales empezará a disolverse: habrá escala de lo que ahora llamamos revista, probablemente consumida desde una perspectiva multimedia, con retazos que puede que entren en el menú de acceso al televisor que cosas como vuestro Windows Media Center permitirán. Los contenidos se estiran, y lo que no cabe en el video o no tiene sentido en el video aparecerá en otro formato mientras se consumen “marcas de contenidos”, esa suma del disfrute de personajes, historias y estilos de vida que cada contenido, especialmente si es bueno, produce.

    Aún no hemos visto casi nada y el conflicto entre corto y largo sigue siendo un mar de incertidumbre que, por otro lado, lo hacen precioso. Unos emprendedores se ahogarán por el camino en sus pequeños barcos, los dueños de los portaaviones tendrán que pasar por los diques para cambiar cosas de sus estructuras. Pero navegar, aquí navegarán grandes y pequeños, todos en busca de la ballena blanca.