Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

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Crisis, medios, modelos de negocio y el papel del estado

Escrito por el 24 enero, 2009 – 12:518 Comentarios


Varias conversaciones a lo largo de la semana con ejecutivos muy introducidos en el mundo de la televisión. El panorama de todos – todos – los medios que solemos llamar convencionales es aterrador. Para muchos, toda esta desgracia es la esperada muerte de los grandes dinosaurios, esas empresas malditas que no comprenden la era digital. Como la crisis de la minería o de la siderurgia, los conglomerados que sostienen prensa, radios y televisiones van a su transformación definitiva: conviene hacer constar que sigue habiendo minería y siderurgia.

El anuncio ayer del presidente Sarkozy (jaleado por sus potenciales beneficiarios españoles, claro), del que para un servidor de ustedes no deja de ser un curiosísimo sistema por el que los cambios de estructura de estas empresas los paguemos todos los ciudadanos y se cree una ventaja competitiva que me parece injusta entre lo que llaman periodismo y otras gentes de internet, no es algo que se encuentre aislado o sin consecuencias en España. Recuerden que Juan Luis Cebrián ya apeló a la democracia y la opinión pública mantenida por él mismo y su diario para obtener IVA cero para los periódicos y que empleó como argumento el que en el Reino Unido ya se hacía. Recordemos que acaba de anunciar con tintes maximalistas la reestructuración de PRISA con un lamento por la muerte del papel y con la esperanza puesta de mantenerse algún día en él. Desconocemos si ha oído hablar de la tinta electrónica.

No es el único, con toda seguridad. Pero la crisis de la prensa tiene una derivada que no se está poniendo en evidencia pública aún: la crisis de la publicidad afecta dolorosamente a las televisiones que son propiedad de los mismos medios que tienen periódicos y que, en varios casos, no tienen todavía rentabiliad y que deben ser sostenidos por los ingresos de sus medios de prensa tradicional. Vocento, Prisa y Unidad Editorial, de forma indirecta Mediapro, tienen televisiones que no ganan dinero, están en fase de lanzamiento y son financiadas por sus estructuras de grupo. Atentos: ya hay presiones de alto nivel político para poner remedio a esta situación a costa de nuevas prebendas, acuerdos, beneficios legislativos y puede que económicos.

Ayudar de la forma tan truculenta como se está pretendiendo a los medios condenados a transformarse es un asunto que no es independiente de posiciones ideológicas. Es más, si bancos, fabricantes de coches e inmobiliarias pretenden ser salvadas en nombre del bien público, ¿por qué televisiones y periódicos no? Cada uno encontrará sus razones desde el punto de vista de su modelo de sociedad favorito, yo no encuentro ningún motivo que me convenza. Pero lo sangrante es que al mismo tiempo que se llenan la boca todos estos actores, gobierno y medios tradicionales, clase política y élite pensante sobre el desarrollo de la sociedad de la información resulta que los emprendedores de internet, las empresas y business angels que han puesto su dinero de alto riesgo en nuevos medios, no tienen ningún tipo de ventaja y han de competir contra estas empresas con las manos desnudas: todos los grupos anteriores captan publicidad en internet, los medios públicos subvencionados también y, sobre todo, no tienen colchón al que acojerse.

Muchos se ofendieron porque un emprendedor, Anil de Mello, pretendiera salvar su compañía, gustara o no gustara, tuviera modelo de negocio o no, apelando a sus consumidores. Los gritos desbordaron todo lo inimaginable. Ahora parece que nadie hablará de cancamusas ni buscará adjetivos gruesos para ver cómo se saca ventaja legislativa y económica del dinero de todos para salvar otras compañías que parece que no tienen un modelo de negocio adecuado. Ir a tu público a por donaciones libres, un crimen. Que el estado pague la televisión y que los operadores privados cambien las leyes a su mejor conveniencia con la colaboración necesaria de los partidos políticos no se sabe lo que es. Lo cierto es que ya nadie copia libros a mano, aunque fuera cultura y aunque los copistas se quedaran sin trabajo.


Créditos
: El cementerio abandonado de la foto se encuentra en la galería de Malybelen, quien la comparte con licencia CC.

8 Comentarios »

  • Eduardo Paz dice:

    Totalmente de acuerdo. Yo creo que este tipo de políticas lo que hace es empobrecer más el sector y reducir las defensas para el futuro. Si como bien dices, son sectores que se les ha envejecido el modelo de negocio, no tiene sentido financiarles sus deudas.

    Tal vez no estaría mal apoyar su tránsito hacia su renovación del modelo (nuevos canales, nuevas formas de comercialización y vías de financiación,..)

  • Gonzalo Martín dice:

    Bueno, Eduardo. Yo creo que no precisan ningún apoyo: que se saquen solos las castañas del fuego como todos los demás. Las revistas profesionales no tienen ayudas de ninguna clase, los periódicos nativos de internet no tienen derecho a nada. Se trata de buscar ventajas para salvar sus empresas: desde que nació la prensa han muerto multitud de periódicos, han nacido otros y no ha pasado nada. Esto es lo mismo. Y no entremos en las televisiones, que tienen mercados regulados con la competencia controlada.

  • Luis dice:

    Hola,

    creo que te anticipas y te pones el parche antes de la herida, aún no se han anunciado esas ayudas (si es que llegan).

    Tampoco creo que esas ayudas sean una buena solución.

    En cualquier saco, sacaría dos argumentos:
    1. esta injusticia es igual que la que se da en cualquier reconversión. La minería, que ha estado subencionada siempre, se pagó con una reconversión. Pues bien, el dinero, para las regiones con minas, las regiones sin minas, siempre pagando.

    2. las licencias de tv y radio (aún hoy en día) nos guste o no, son concesiones administrativas. Es decir, se concede que un servicio lo preste una empresa privada, pero no son servicios puramente privados con libertad de entrada y salida como Internet. De ahí que el Estado tenga derecho a decir si es abierto o cerrado o si emite fulano o mengano.

    Es decir, no se trata de un sector plenamente libre.

    Un saludo,

    Luis

  • Gonzalo Martín dice:

    Bueno, no se han concedido, pero están encima de la mesa y eso me consta (hasta ahí puedo leer): una contribución al debate por si nos parece moralmente correcto.

    La televisión es un negocio regulado, precisamente por eso cuenta con una competencia reducida y un enorme margen de maniobra para definir sus resultados. Compararlo con la minería (a los medios) lo hago porque el proceso de transformación de un grupo de trabajadores y su símbolo de cambio sobre lo que el mundo ha conodido es similar: carbón y acero fueron los símbolos de la era industrial. Los medios de comunicación son los símbolos de la era postindustrial.

    Que la televisión sea un negocio regulado lo hace todavía más grave. No sólo es regulado, sino que su proceso de regulación es de los más opacos que se pueden dar. La propia regulación hace mucho más sencillo ganar dinero que en muchísimos sectores. El origen de la regulación es, además, una limitación de espectro (por tanto, de acceso a tramsmitir imágenes) que, curiosamente, ha desaparecido con internet y el cable. Salvedad: estos últimos no llegan a toda la población.

    Pretender que, porque tienen problemas económicos, porque sus matrices tienen cuentas comprometidas y muchos proyectos de televisión están sindo financiados por los resultados de otros negocios, el hecho de que algunos hayan hecho inversiones temerarias y ahora no pueden cumplir con sus planes, no significa que puedan tener, además, otras ventajas sobre otras empresas que también se mueven en el negocio de la comunicación.

    Soitu, Dixired, Libertad Digital (se piense lo que se quiera del medio, que no es el caso ahora, sino su componente empresarial), o proyectos como Nikodemo ¿por qué tienen que competir por la publicidad con compañías subvencionadas – públicas – o compañías con ventaja regulatoria no basada en su medio de distribución sino en su influencia sobre la clase política?

    También Molina quiere entrometerse en lo que las redes de telecomunicaciones transportan y ya nos ponemos la venda: tras cada movimiento del estado y los grandes grupos de comunicación (de los que defiendo su competencia para levantar negocios) siempre aparece un intento de control o de preservar cuentas de resultados que el tiempo ya no sostiene.

  • Luis dice:

    Estoy de acuerdo en el análisis.

    No entiendo que el Estado tenga nada que decir más allá de que se cumplan las leyes.

    Tampoco creo que vayan a intervenir realmente.

    Saludos,

    Luis

  • Gonzalo Martín dice:

    Bueno: si hacen favores, más o menos públicos, o actúan, lo iremos viendo. Sarkozy está ahí y es lo que Molina está negociando con telecos y sgae. Hay una tele que dice que no tiene más dinero… (de momento, la limitación de participaciones en el capital de las teles, vas a ver como se esfuma, lo que no me parece mal, lo curioso va a ser todo lo que rodee esa y otras novedades legislativas que están encima de la mesa, ahí veremos quien gana la partida, si la sociedad o las cuentas del gran capitán)

  • aultranza dice:

    Buenas. Me parece un poco absurdo el planteamiento de no protestar hasta que se haya consumado el atraco. Es muy escandaloso que se destinen ayudas públicas a empresas privadas. Mire como se mire. En todo caso, y si se asume que el Estado tendrá que ayudar a ciertas empresas llegado el caso, que se obligue a esas empresas a pagar más impuestos, por ejemplo. Oye, si durante los últimos 30 años Prisa, Vocento, y demás, hubieran pagado un 50% de impuestos de sociedades en vez del 35%, y si además sus cotizaciones a la Seguridad Social hubieran sido un 20% superiores a lo normal, pues bueno. Pero empresas que se rigen por las mismas normas que los demás para unas cosas y no para otras, eso es injustificable. Y si además, como en el caso de las radios, y especialmente las televisiones, esas empresas existen porque se les otorgó prácticamente a dedo una concesión administrativa, entonces es ya para echarse a la calle.

    Espero que finalmente esas ayudas no se aprueben, porque si lo hacen, a ver cómo justifican el no ayudar también a los supermercados, los fabricantes de torinllos, las zapaterías…

    http://elblogultraista.wordpress.com

  • Gonzalo Martín dice:

    Bueno, pues parece que el asalto está en marcha: http://is.gd/hfe5