Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

Leer el texto completo »
La Sociedad Red y el Audiovisual

Contenidos para la Era Digital

De la Red al Televisor

Distribucion Online

Modelos de Negocio

Pulsiones
Corolario al síndrome de Aute
La clave es observar esto: “la escasez en la que crecí”. De la escasez a la abundancia, al cambio de reglas y al cambio de la forma de organizar tu cerebro. La antísesis[..] Leer más
Hace 30 años que El País dijo que la industria musical estaba acabada: al hilo de la caída de Pirate Bay, Series Pepito…
Hace pocos días recordábamos el fracaso de Aute como explorador del futuro: la música, que no iba a existir, existe. Mientras los sospechosos habituales nos regocijábamos,[..] Leer más
Inicio » Uncategorized

Post Goya: el amargo sabor de comprobar que se llegó tarde y no se empieza lo nuevo

Escrito por el 2 febrero, 2009 – 2:092 Comentarios

Lo han vuelto a hacer. Sin abusar, es verdad, pero lo han vuelto a hacer: olvidarse de que la asignatura pendiente más importante del cine español es congraciarse con su público y no convertirle en culpable, ya no sólo de que no vaya, sino de que se descargue películas. La red estaba muy divertida anoche (¿les han contado que existe twitter y que pueden seguir en tiempo real lo que piensa ese segmento tan seguidor de Muchachada Nui, protagonistas de la gala, y que es el mundo de los seres pegados a la red, los descargadores?). Un comentario repetido por muchos internautas era el hecho de que los antidescargadores están ante una batalla perdida: nadie se descarga cine español.

Personalmente, creo que no es cierto. Creo que sí se descarga. Lo que sucede es que se hace más por curiosidad, por ver cosas que quedan en segunda opción de las preferencias del público y comprobar si merece la pena verlo: como en la música, descargarse algo no implica escucharlo, además de que la oferta amplísima existente, la personalización del consumo de todo, hace que la gente sea selectiva con su entretenimiento. Si tu película no me entretiene o no me interesa, no insistas, dejaré de verla por mucha descarga que haya hecho. Si encimas me pides que te pague, lo llevas claro. Un anuncio sí me vería, oye. Pero no más. Paradójicamente, si ésta conducta es cierta – y creo que lo es en líneas generales – resultaría que la distribución online, en salas y al hogar, es una oportunidad de oro para divulgar trabajos de público menos masivo o que no pueden competir con los productos de alto presupuesto: los segundos expulsan a los primeros en el mundo de la escasez, pero no ocurre en el mundo de la no escasez, la red.

Quedaría el remate de que cuando la película interesa, ya no tiene la etiqueta de cine español, sino de película. Esto es como las marcas, cine español implica para el promedio aburrimiento y la perseveración de ciertos fantasmas que sólo interesan a algunos, pero que parecen convertir en demanda completa de la sociedad. La sociología y el consumo es así: como la SGAE, la intelligentsia del cine español ha preferido darse de mamporros con la sociedad en vez de buscar la forma de que amen su producto, amparándose de modo quijotesco en versiones e interpretaciones de las leyes que no vamos a decir que no tengan fundamento, sino que se ven desbordadas por la historia.

Carmen Machi hizo un gag muy interesante durante la gala: simuló la lectura de los periódicos de hoy repitiendo una serie de tópicos sobre el acto que se han dado todos los años. Yo me preguntaba si lo habían hecho a última hora mirando twitter, porque se decía exactamente lo mismo. La ruptura de vestiduras generalizada, y ya a esta hora de la madrugada se ha publicado una por un ilustre crítico, forma parte del show.

Lo cierto es que es imposible contentar a todo el mundo y que hasta la gala de los oscars cuesta cada año más que guste o que mantenga la atención del público. Me decía la Chica de la Tele que tienen mejores chistes – mejor interpretados, seguro – y que saben reírse de sí mismos. Desde luego. Pero no vamos a poder evitar que haya mucha gente que no le guste. A mí me pareció correcto, pero en un anticipo de lo que piensa ser el corolario de esta columna de hoy, creo que llega tarde a lo que ya no hace falta: costó muchas ediciones que saliera un espectáculo digno y que, a base de imitaciones, aprendieran a realizar un acto de suficiente competencia profesional como para decirle al país que son capaces de borrar esa imagen de productores de obras imperfectas y tediosas que se han ganado con una buena dosis de error de percepción por parte del público. Perdón: el público no se equivoca, por definición. Han creído algo y los que lo hacen no saben borrarlo. Un tema complejo para mucho texto.

La cuestión es que siendo un espectáculo digno (no jurásico, que dice Borja Hermoso) hay cosas que no terminan de superarse:

  • Se dice y se repite. Pero se dice y se repite sin que parezcan creérselo o entenderlo profundamente: lo que tienen es un anuncio gratuito para promover la presencia de espectadores. El sometimiento a cualquier otra consideración es un error. Por eso el insistente gusto por la presencia siempre reivindicativa, quejica o calimero, de las sucesivas presidencias de la Academia, es incomprensible. Sí, está bien, es un escaparate para influir en ¿la opinión pública? En realidad, creen poder presionar al entramado político, pero expulsa al público que tienen que atraer. Lara padre inventó el premio Planeta para encontrar lectores, porque escritores ya había. Cineastas sin dinero hay muchos, espectadores hay pocos. Con esto, no me opongo a otras reivindicaciones de otro tipo que han sido tan frecuentes, la libertad de expresión es lo que tiene. Suele, además, abrir muchos telediarios, pero se debe pensar, o deben razonar en su intimidad los premiados en saber si les interesa más explicar sus legítimas posiciones políticas en otros sitios y contribuir al espectáculo en la gala: queda hermoso y puede que ejemplar, pero no suele generar más ventas de entradas de los que tienen miedo a probar sus productos.
  • Precisamente por eso, ¿alguien entiende por qué acaba tan tarde un domingo? Que la gente se vaya a dormir antes del final, es un síntoma. Y son comentarios que la gente ha dejado en twitter. Vaya, parece que los destinatarios de la promoción no están dispuestos a quedarse hasta el clímax. Claro que se depende de RTVE, que se supone que era un servicio público que no lucha por la audiencia (necesariamente). Los oscars se hacen con el horario correcto para que lleguen a la hora correcta del público que necesitan.
  • ¿Alguien entiende que en la era de internet se sepan los resultados por todas partes mientras se hace el directo convenientemente retrasado en la televisión? ¿les han dicho que hoy la gente chatea viendo la tele? Obviamente, si pensamos que el internauta es malo de solemnidad y que me adapto si no hay más remedio, pues no entendemos lo que está haciendo. Lo que es lo mismo que decir lo que hace mi público.
  • Creo que nadie ha podido ver las semanas anteriores a la gala una comunicación moderna: ni grupos en tuenti (sus espectadores futuros y muchos de los presentes) ni la búsqueda de una interacción y comunicación con el público. Hay que hacer comunicación todo el año, no sólo diez días antes. Hay que mimar el nombre Goya y Academia y conseguir patrocinadores, que los había al menos antes deseosos, e impregnar de prestigio las producciones. Todo eso aparte de contribuir a cambiar un sistema de financiación que permite que se hagan la barbaridad de películas sin sentido comercial ni estético que se producen al año. Después pedimos cuota de pantalla.
  • ¿Se puede entender que en la era de la globalización se dedique tan poquito al español del resto del mundo y tan poquito a seducir al español de EEUU? Con la cantidad de entidades culturales que tenemos pagadas por todos para la promoción de la cultura española en el mundo, los Goya son una fiesta cuasiprivada de los españoles. Hombre, América Latina está mal para muchas coas. Pagan por una entrada de cine mucho menos que en España. Pero es tu mercado natural, constrúyelo, aunque sea despacio. Precisamente, estos actos son de los de lluvia fina. Y me pondré osado: con el consumo de español que hay en Brasil con la potencia de la cinematografía brasilera, ¿hay que seguir concibiendo el espectáculo y el negocio únicamente como algo español en español o en España (lo digo por Vicky/Cristina)? En España hay dinero (mal repartido, pero lo hay), en América latina hay talento, pero nadie parece crear productos que sirvan para todos. Los Cuarón, los del Toro (Benficio o Guillermo), los Fernando Meirelles terminan trabajando para proyectos internacionales que financia Hollywood. En vez de hacer aquí proyectos internacionales con el talento que conocemos.

Dicho todo esto, debe pensarse que debo de ser nombrado listo del mes. No es tan simple como lo cuento, se lo aseguro. Debe decirse, también, que la Academia de Cine no es una institución con demasiados medios, todo ello a pesar de la magnífica sede que el Ministerio de Cultura le ha donado en una de las mejores zonas de Madrid. Y que son más los agentes con tutela e influencia en el cine. Con todo, se trata más bien de un problema de mentalidad en un sector acostumbrado a la reclamación sin hacerse autocrítica pública. Lo cierto es que entre bambalinas casi todas estas cosas se dicen. Bueno, depende del gremio. La maldición es que cuando las cosas se empiezan a hacer bastante bien en términos televisivos, cuando se ha conseguido que la gala tenga un impacto positivo en las recaudaciones de las premiadas, resulta que ha llegado la digitalizacion y ni mi gala ni nuestra oferta al público se han adaptado. Lo de ayer estuvo hecho con absoluta dignidad y profesionalidad, tendrá una enorme cobertura de prensa (más publicidad), pero prevalece una mirada del sector que busca la causa de los problemas en los demás y no en su propio desempeño. Y no ha reducido un segundo la desconfianza de unos espectadores que luego van a ver REC y no se frenan porque sea española.

2 Comentarios »

  • Anonymous dice:

    Tienes toda la razón.EN TODO.Y la conclusión es-para alguien que está alrededor de los medios- que el mundo OFICIAL, está desvinculado del mundo profesional y serio. Que no les importa. Que no piensan. Y que no utilizan las sinergias de un negocio como es el ESPAÑOL..
    Deprimente ver,cómo la bola administrativa española se mueve tan lentamente que apenas si se notan pequeños avances, más que nada referidos al envoltorio de la manifestación cultural que sea.Y -solo-desde fuera.O sea el espectaculo a base de copiar logra un aspecto más o menos digno; aunque en el meollo siempre subsista el mismo núcleo desinformado e inculto.
    Sigue bien.

  • Jaime Aguiló dice:

    “cine español implica para el promedio aburrimiento y la perseveración de ciertos fantasmas que sólo interesan a algunos”

    ¡Qué cierto! Esto es reflejo del verdadero problema que tiene la SGAE: no se quieren adapatar!!! Se agarran a clavos ardiendo sin mirar ni lo que quiere el público, ni cómo el entorno cambia irremediablemente. Todos los que pertenecemos a una nueva generación relacionada con Interenet nos reímos de sus moralismos intelectuales.
    Internet es libre y cada vez lo será más; y a tí, industria, no te quedará más remedio que adaptarte porque ahora mandamos nosotros.

    “si pensamos que el internauta es malo de solemnidad y que me adapto si no hay más remedio, pues no entendemos lo que está haciendo.”
    Insito en lo de antes. Estamos de acuerdo.

    Un saludo!