Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Y dicen que Antena 3 se externaliza…

Escrito por el 2 marzo, 2009 – 9:494 Comentarios

Hace unos años, cuando me encontraba realizando el programa de dirección de empresas audiovisuales del Instituto de Empresa, el ejercicio que servía de examen final era algo tan sencillo como darle la vuelta a la gestión de Antena 3. En aquél año, la cadena de Alcobendas lo pasó realmente mal: una sobrecarga de amortizaciones de derechos comprados con criterios alegres le había llevado a unas pérdidas – contables – verdaderamente extraordinarias.

Nosotros (servidor y los que estaban conmigo) planteamos un modelo de reestructuración que se basaba en concentrarse en las competencias críticas de la compañía y externalizar el resto. Dicho muy resumido, dedicar la compañía a hacer bien lo que es esencial hacer bien: la compra de derechos, la antena y la venta de publicidad. Eso nos llevaba a una tele muy delgada en la que básicamente, dedicababas al mejor personal del mundo a seleccionar y vender las cintas que tenías que emitir. En esos tiempos, Antena 3 replicaba el modelo de TVE repleto de centros regionales.

Los tiempos son distintos, pero no me resisto a hacer comparaciones. Dice la nota que publica El Confidencial Digital que Silvio González habla de pasar de mil personas a doscientas. Tremendo de digerir, difícil de hacer, repleto de dolor, decepciones y explicaciones. En aquélla época no había el internet de ahora (no existía YouTube) ni había una crisis publicitaria salvaje. No había TDT.

No creo que fuéramos tan brillantes, si es que acertamos: algunos profesores nos dijeron de todo, básicamente que lo fácil era gestionar despidiendo. Debimos fracasar en la comunicación, porque la idea esencial no era bajar los costes por tener menos personal, sino concebir la empresa compitiendo a partir de sus conocimientos críticos, que era su verdadera ventaja competitiva, desprendiéndose de todo aquéllo que creara servidumbres alejadas de lo esencial. Incluso puede que no se redujera el montante total de empleo al externalizar, la cuestión era convertirlo en coste variable y no ocuparse de los salarios y promoción profesional del personal técnico, del alquiler y mantenimiento de instalaciones y de la renovación tecnológica constante, un auténtico engorro que devora mucha energía de lo esencial.

Toda empresa de producción llega un momento en que se plantea si tener medios propios o ajenos. También llega el momento en que se plantea volver a hacerlos ajenos. La respuesta sólo la puede dar la definición que te das como empresa: si tu negocio es comprar espectadores y vendérselos a los anunciantes, no tienes necesidad. Pero cuando los medios de producción eran altamente escasos y caros, cuando las únicas estructuras de producción profesional solventes para tu envergadura están concentradas en un par de empresas públicas, necesitas construir los platós.

Llevar la apuesta de adelgazamiento a la práctica no es tan sencillo, pues cualquier subcontratista quiere (y necesita) cubrirse las espaldas, y para acometer las inversiones que tiene que hacer necesita una seguridad de recuperación similar a la de la empresa que deja esa exigencia, además de poder cumplir con la legislación laboral española que hace de estos contratos algo muy arriesgado si no se hace muy bien desde el principio. Si heredas la plantilla que ya tenía la cadena, viene con derechos adquiridos y con los hábitos de gestión buenos o malos que ya tenían.

Por último, queda ver si tiene sentido económico: es muy posible que si integras todos los recursos puedas hacer toda la programación de tarde con muy poco dinero. ¿Una solución? Que la empresa de externalización sea tuya y que preste servicios al resto del mercado. Pero el mercado español es muy competitivo al tiempo que estrecho: el resto de empresas no va a tener muchas ganas de darle dinero a ganar a su competidor. Y requiere gestores muy acostumbrados a bucear dentro de las cadenas. Es decir, que tampoco es llegar y besar el santo.

En definitiva, que proceder a esta transformación tiene el máximo sentido cuando es una propuesta estratégica de creación de valor de una compañía y no algo que pretenda cambiar la empresa de un ejercicio para otro. La verdad verdadera es que los cambios estructurales del sector no recomiendan quedarse quieto. Antena 3 es algo más que una tele: es radio, son eventos y empresas de publicidad. Ver qué sucede finalmente será muy interesante.

Por cierto, sacamos la mejor nota del ejercicio. Pero es que lo contamos bien.

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