Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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La Ministra, Guardans, y sus proyectos vistos como oportunidad

Escrito por el 14 abril, 2009 – 21:447 Comentarios



De eso se trata. De crear una cultura más abierta, accesible, participativa y libre con nuevos modelos de propiedad intelectual y derechos de autor, no de defender las descargas como sustitutivo de la verdadera cultura libre.

No se habla de otra cosa, que nos diría el Ansón de sus momentos más clásicos en el que luego se ha llegado a llamar verdadero ABC. La cita es de Juan Varela y se refiere, cómo no, a la polémica, que todavía no debate, suscitado por el nombramiento de una ministra claramente significada con una cierta manera de entender lo que ha de ser internet y el negocio audiovisual.

Tiene un enorme valor este enfoque. ES el enfoque: la persistente actitud personalizada que está tomando la red está hurtando a la sociedad el verdadero debate que se tiene que celebrar. El pescado está, en realidad, vendido: habrá como mínimo proyecto de ley para buscar un sistema que beneficie al orden vigente de la llamada cultura (nadie dice que es el negocio del espectáculo y el entretenimiento) y, como máximo más que probable, su aprobación. Cueste lo que cueste en imagen pública: alguna foto de redención internacional del primer ministro tiene que ver con el cuidado que se va a poner en este asunto.

Pero hay otras cosas de las que no se quiere hablar, precisamente porque son las cosas de las que, de verdad, el sistema basado en canon, subvenciones, limitaciones del derecho de cita, prohibición de remezclas y marginación del dominio público no quiere hablar. Y que hay que poner encima de la mesa en vez de las algo fantasmagóricas incapacidades para ejercer, o los supuestos radicalismos virulentos de un cargo público: los medios generalistas, que contribuyen a formar la opinión de la mayoría, ni lo entienden ni lo van a entender, van a centrar la discusión en Sinde/descargas, en la campaña (y campaña suena fatal) y no en lo que se debe hablar creando probablemente un efecto negativo. Sugiero que se plantee la cuestión de forma que la ministra de nuestro gobierno baje a la arena para hablar de:

  • Cuando hablan de cultura, ¿hablan de cultura o de industria del entretenimiento? Es que en el primer caso hablamos de nuestro crecimiento como individuos, en el segundo caso de la forma en que se desarrollan modelos de negocio, comercio, que emplean personal artístico. Y son dos cosas distintas. Hay quien pone la publicidad en el rango de arte y nadie duda de que nuestra cultura, que identifica a Santa Claus con el color rojo gracias a Coca-Cola, también se configura, por muy involuntario que sea, por ese fenómeno mercantil. Pero cada cosa en su sitio.
  • ¿Están seguros de proteger la cultura española? ¿O no son más bien los tradicionalmente denostados norteamericanos, que controlan la exhibición de cine e imponen esos contratos leoninos para evitar la entrada de los demás, los que realmente pierden? Porque tienen que inventar otra manera de recibir el dinero. Basta mirar la lista de los DVD’s con más copias comercializadas que publica el ministerio de cultura – sin cifras, solo por orden – para darnos cuenta de que si hay alguien con verdadero miedo a perder un modelo de negocio es… Warner, Fox, Disney. Nada contra ellos, pero hemos escuchado muchas veces lo terrible y lo injusto e inmoral de sus formas de competir. Razón por la que se exigen prebendas. ¿Saben qué? Que mientras el mundo aprueba leyes para reducir la pérdida de ingresos por copias (de sus productos) están montando la mejor y más poderosa maquinaria de distribución digital que se pueda hacer. Pediremos, lo verán, leyes que saquen por arriba de los sistemas de recomendación la cultura local, porque dirán que habrá que proteger la identidad y excusas por el estilo.
  • Si pagamos los españoles por doble vía, por subvenciones y por compra de derechos de televisiones públicas, las películas que se producen ¿no debieran de ser de dominio público? Hay películas que seguramente alcanzan mucho más del ochenta o noventa por ciento de su presupuesto de fuentes procedentes de impuestos. Digo yo que, si las pagamos, algo tendremos que poder decir y disfrutar. Para verlas cuando quiera y para reutilizarlas: desde luego, me cuesta mucho llamar ladrón al que encontremos, si es que lo encontramos, descargando alguna.
  • De la misma forma, ¿por qué los fondos de las televisiones públicas no son ya de dominio público? Como tantas imágenes y documentos que produce el gobierno. Hay gobiernos que ya ceden sus fotografías a wikipedias y cosas similares. El No-Do ¿no debiera ser gratis para todo el que investigue, cree, eduque? Lo hemos pagado nosotros.
  • ¿Es legítimo que las Entidades de Gestión de Derechos creen empresas que compiten con el sector privado sin responder de su rentabilidad y financiadas con una tasa que llamamos canon y que sale de nuestros bolsillos teóricamente para compensar a autores pero que engorda sueldos y poder de los administradores de esas sociedades?
  • ¿Tiene sentido discutir que hay más de una forma de entender la propiedad intelectual y que el concepto de autor sólo es uno frente al del copyright en el que el autor es contratado por obra y carece de derechos individuales? Es decir, si es posible que haya dos tradiciones clásicas, ¿no tiene sentido poner encima de la mesa que hay otros conceptos que, curiosamente, empiezan a tener una investigación académica que muestra sus mayores beneficios sociales?
  • ¿Es aceptable el tiempo que dura el monopolio de los tenedores de derechos y que sistemáticamente se amplíen para proteger modelos de negocio y no autores, muchas veces fallecidos?
  • ¿Podemos reclamar y exigir que las administraciones públicas no gasten más en licencias de software innecesarias y adopten formatos abiertos?
  • ¿Por qué Gilberto Gil, ex ministro de cultura de Brasil, abraza la cultura abierta, como su gobierno y nosotros no identificamos a nuestra ministra de cultura de la misma forma? ¿No era Lula un modelo de referencia o no lo es para hablar de propiedad intelectual? ¿Por qué nuestro gobierno impulsa genéricos y no marcas cuando paga medicinas? ¿Tiene algo que ver con la forma de entender el conocimiento y su forma de revertir a la sociedad?
  • ¿Por qué los medios públicos o las webs de los ministerios no informan de que hay otras licencias y no sólo el copyright? ¿Por qué una presentadora de telediario se alboroza cuando anuncia una noticia con la primera condena penal por facilitar descargas y no explica como los tribunales no han dado la razón a entes como SGAE y otros del mismo calibre en otros casos? ¿O cómo la SGAE es derrotada cada vez que pierde un juicio por querer cobrar por algo a lo que no tiene derecho y que es la música libre que ponen los establecimientos que renuncian a su catálogo?
  • ¿Por qué unos autores (en realidad, empresas que producen) tienen derecho a subvenciones por su trabajo y un servidor de ustedes, que crea mal o bien todos los días, no tiene derecho? ¿Soy menos digno? ¿Por qué no puedo entrar en el reparto de CEDRO? ¿No habrá alguien que imprima mis artículos? ¿O que los cargue, me consta que sí, en libros electrónicos y no pueda cobrar del canon? Abstraiganse del hecho de que yo licencio mis trabajos con licencias creative commons, pero ¿y si no lo hiciera?.

Todas esas cosas son de las que las muchísimas personas que se están cruzando mails alborozados por tener una ministra partidaria en tan influyente puesto no quieren hablar. Pero es de esas de las que hay que hablar. Y, por favor, yo rogaría que en el proceso de diálogo que se anuncia, los poderes públicos no empleen la cantinela de que la cultura va a morir: nadie cobró un duro por las Cuevas de Altamira, y seguiremos cantando, escribiendo, pintando, recitando e interpretando, haciendo fotos y vídeos aunque no haya subvenciones, ni canon, ni nada que se le parezca. La red no puede perder la oportunidad de confundir un nombre y un procedimiento con todo lo que de verdad es hora de poner encima de la mesa. No va a haber otra ocasión como ésta en años.

Yo ya propuse un camino.

7 Comentarios »

  • MAS dice:

    Muy buena reflexión Gonzalo 🙂

  • dponte dice:

    Totalmente de acuerdo… además últimamente parece que la cultura en este país es el cine español y su descarga en Internet, cuando Internet es sólo un canal de difusión de muchas cosas, entre ellas cultura. Pero, dónde queda la cultura? dónde está?…

  • Alberto de Francisco dice:

    Gonzalo, has estado genial. Es un resumen que va directo a la yugular de la verdadera cuestión.

    El sistema actual de reconocimiento de autoría y existencia de empresas de selección y distribución de productos culturales creo que fue un avance respecto al anterior.
    Antes la creación de contenidos culturales sólo podía tener recompensa clara de manos de los mecenas, que por tanto imponían sus gustos con mayor o menor fortuna.
    La cuestión es si nos quedamos como estamos, volvemos al modelo anterior (empresas no culturales patrocinando creadores) o desarrollamos algo nuevo.

    Lo ideal sería que los actuales seleccionadores y distribuidores de cultura desaparecieran por falta de utilidad para la sociedad. Ya no necesitamos editores o productores que descubran lo que quiere el público.

  • ivancastell dice:

    Has dado un argumento que a mi me parece fundamental en la manera en que la industria funciona, pero que nadie que se dedique a esto, estará dispuesto a asumir en público: Que la mayoría de su trabajo se financia con dinero público, o sea, el de los contribuyentes.

    Y, si asi es, y por lo tanto Perez y Perez ya ha pagado su parte, la que sea, de un producto sin que nadie se lo pida (mediante sus impuestos), que derecho moral tiene el autor de pedirle además que pague por una copia (o todos los accesos) del producto que ya ha financiado?

  • Cesare dice:

    Extraordinario

  • degeneratriz dice:

    Interesante punto de vista, estoy casi de acuerdo con todo, pero ojo.
    No hay que confundirse en cuanto a las subvenciones.
    Creo que hay cierta cultura (y digo cultura y no industria) que debe de ser subvencionada, ya que el mercado no ha dejado espacio para que se desarrolle.
    Por otra parte es algo demagógico que algo por el hecho de ser subvencionado nos de derecho a usarlo y manejarlo a nuestro antojo.
    Todos sabemos el la pesca, la ganadería y a agricultura siguen existiendo en Europa gracias a ingentes subvenciones (ya las querría la cultura) y no por eso podemos bajar al supermercado y apoderarnos de la leche o de un Kg de tomates.
    Sólo esta reflexión.
    Felicidades por la entrada.

  • Gonzalo Martín dice:

    “Todos sabemos el la pesca, la ganadería y a agricultura siguen existiendo en Europa gracias a ingentes subvenciones “

    Tengo otra entrada donde explico esto.

    Por otro lado, la cultura siempre ha necesiado mecenas precisamente por su escaso “mercado”. La cuestión es si las subvenciones, los incentivos fiscales y las donaciones incitan a promover la cultura o son sustitutivos de modelos de negocio o de mercados inexistentes para actividades que, disfrazadas de cultura, por usar personal creativo, son en realidad mercantiles.