Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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"Una de las producciones más ambiciosas del cine europeo" (hablamos de Ágora)

Escrito por el 23 abril, 2009 – 20:333 Comentarios

¿Lo es? En verdad, sí. Pero este malvado comentarista se ha quedado con la mosca detrás de la oreja cuando ha visto que Pedro Piqueras en el telediario de esta misma hora a la que escribo, en Telecinco, que ha puesto el dinero, ha presentado la película con esas palabras textuales. ¿Lo pillan? No ha dicho “una de las producciones más ambiciosas del cine español“. ¿Síntoma de una marca, la de cine español, que es negativa? Quien sabe si existe esa deliberada intención.

Teniendo en cuenta la tremenda internacionalización de la producción a lo mejor no se les ha pasado por la cabeza tanta sutileza como esta maldad mía. Pero lo cierto es que de esta producción, si sale mal, es decir si se aburren cuando vayan a verla (¿o la descarguen?) no dirán “vaya mierda el cine español”, sino vaya mierda de peli o que Amenábar la ha, literalmente, cagado, y me perdonen este fácil recurso escatológico reflejo del sentimiento popular.

¿Puede el cine español hacer 20 películas al año de 40 millones de euros? La pregunta está mal formulada. La pregunta correcta es si existen productores españoles capaces de realizar veinte películas al año con distribución mundial. Sé de alguno que está asombrosamente en el camino. Que le salga bien. Pero en el mercado del entretenimiento no hay excusa para seguir haciendo películas con valores de producción insuficientes.

Algún amigo del cine me dirá que cómo se me ocurre hablar de esas cifras. Bueno, vale, cuarenta millones no (Planet51 ha costado cincuenta y Telecinco no la ha mencionado como una de las producciones europeas más ambiciosas, aunque lo sea), pero me están entendiendo en los conceptos. Isabel Coixet hace un cine intimista que, personalmente, me gusta, y lleva años haciendo películas de entidad internacional sin tener que llenarlas de efectos de luces. Hay espacio para eso que se parece a lo que dicen cuando dicen que es cultura y hacerlo con una dimensión industrial. La dimensión industrial abarca la selección del talento (ay, Marsé, Marsé, que has dicho que han caído y no tienen puesto donde ir), pero especialmente hay que tener vocación previa por emplear los conceptos correctos que es lo que, un servidor cree, no abunda.

P.D.: Banderas también dice que el cine español sí tiene talento. Y tiene razón, pero ¿por qué sigue haciendo películas gente sin talento que un mercado normal no volverían a rodar una película o, aún más, ni siquiera hubieran rodado la primera? Por cierto, El Camino de los Ingleses es una película estupenda de una novela magnífica. Hemos (he) descubierto que Antonio Banderas es mejor director que actor. No sé si a él le gustará lo que cuento, partiendo de la base de que hay que ser un pedazo de trabajador para triunfar en Estados Unidos y llegar a tener un voz protagonista en inglés en una película de animación del calibre de Shreck. Miren, sumemos: Amenábar, Coixet, Banderas… falla la estructura ¿no creen?

3 Comentarios »

  • jborrego dice:

    No sólo pasa que muchos de los que han dirigido bodrios (y no comerciales) siguen -inexplicablemente- haciendo películas. También ocurre que películas innovadoras, que presentan una nueva forma de hacer cine, interesante, no les sirven a sus (nuevos) directores para poder seguir dirigiendo de manera fácil.

    El sistema de subvenciones creo que está cangrenado por un funcionariado encubierto, que vive de éstas, y que se consideran cineastas cuando podrían trabajar en entornos menos exigentes (monetariamente) como las series. Ese fenómeno produce películas rodadas para poder vivir de subvenciones, inversiones de teles y cuota en cines, pero que no hacen caja.

    Muchas de las películas más interesantes de estos últimos años lo son porque se arriesgan con historias nuevas (algunas compradas por Hollywood para rehacerlas).

    Y por último, la visión miope de la ministra de cultura, cuando era presidenta de la academia, ha conseguido radicalizar la crítica a un sistema que en la era digital debería de haber sufrido una dura reconversión industrial (como las líneas aéreas, agencias de viajes, librerías, etc.). La visión ombliguista del P2P como el gran mal sólo consigue alejar a las generaciones digitales del cine made in spain

  • Alberto dice:

    Para mi, el problema es doble; de estructura, sí, pero de talento también. No comparto que, el hecho de tener un par o tres de directores brillantes signifique que hay talento.
    Hablar de cine español o de cualquier otro es una etiqueta. No de género, sino de estilo. Cuando voy a ver cine francés, sé a qué juego. Y eso mismo me pasa con el norteamericano o argentino de la nueva ola.
    En cambio, en España, los buenos autores son difíciles de encasillar como cine español; Isabel Coixet, por ejemplo, creo que no transmite unos valores que tengan nada que ver con sus conciudadanos. Y lo mismo pasa con Amenabar.
    En el fondo, creo que lo que falta es una escuela. No que nos encasille sino sobre el que nos digamos a qué queremos jugar. En Francia, proteccionismos a parte, siempre ha sabido a qué jugaba. Y les ha ido bastante bien.
    Por cierto, no comparto tu entusiasmo por el camino de los ingleses. Más que poética, me pareció cursi. Pero para gustos 😉

  • Juan Granados dice:

    Dame un Charles Schnee, por ejemplo y te diré el pedazo de peli que se hace con cuatro perras. Marsé no va descaminado, el guión es fundamental y eso no es sólo historia, es como se cuenta y como se dice, pero eso lo sabes tu mucho mejor que yo.