Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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¿Podemos fiarnos de Facebook? Reflexiones tras perder una cuenta que puede que ni necesite

Escrito por el 20 julio, 2009 – 8:008 Comentarios

Creo que no debemos fiarnos. En realidad, no sólo de Facebook, tampoco de Google, Yahoo, Microsoft, Terra o cualquier compañía que esté intermediando la red y a la que cedemos nuestra soberanía personal en forma de datos y gracias a las cuales hacemos un uso indiscriminado de herramientas vitales para construir nuestras relaciones comunitarias y mercantiles en la era de la red. Herramientas que están controladas de forma centralizada. Es el mismo mecanismo, claro, por el que no debemos fiarnos de los bancos o de las telecos: demasiado riesgo si no existe una competencia capaz de llevarnos nuestras cuentas a otros sitios sin consecuencias relevantes para nuestra actividad económica y social. Mientras el mundo fuera de línea tiene una manera de solucionar sus contenciosos más o menos perfectible, en la relación con las compañías que administran lo esencial de la red queda mucho por hacer. Este no es un discurso antisistema, sino consciente del sistema.

Hago esta precisión porque antes de hacer el relato que algunos esperan prefiero ponerlo en contexto. Hay dos cosas que entran en juego aquí: la primera, la mayor o menor habilidad y conocimiento (costes, además de los monetarios) de que disponemos cada uno de nosotros para emplear software y herramientas para nuestra vida en red que puedan ser controladas por nosotros sin dependencias críticas de terceros (comprobar que Facebook te puede borrar una página y no había forma previa de preservar tus datos y las relaciones que has construido allí, es un caso claro). La segunda cuestión reside en que este tipo de servicios mayoritarios que muchos empleamos (podemos incluir Twitter) crean un efecto red que les confiere valor cuando, por el motivo que sea, uno desarrolla un espacio de comunidad que tiene que ver con su mundo de conocimiento: tanta gente allí que termina siendo una manera cómoda de encontrarla. Sin perjuicio de que, como le está sucediendo a MySpace, no dejan de ser como una discoteca que mañana puede dejar de estar de moda.

Es decir, uno estaría mucho mejor asegurándose de que construye su blog, sus relaciones de comunidad siendo el propietario de sus dominios, servidores y herramientas, eligiendo espacios de comunicación abiertos que no puedan ser controlados por un único operador y que permitan la afiliación o separación sin problemas de determinadas formas de relacionarse, con el subsiguiente control (¿relativo?) de sus datos pero, al mismo tiempo, uno se enfrenta a sus propias limitaciones de conocimiento (aceptemos curva de aprendizaje) y, según los objetivos buscados, al valor que el efecto red de estos servicios tienen. Servicios que, con suficientes alternativas comerciales y con una fuerte presión de los usuarios, no tendrían más remedio que limitar su capacidad de decidir por ti. El caso Amazon y su posible marcha atrás en el affaire Kindle/Orwell sería el ejemplo de ese posible equilibrio claramente imperfecto. O la propia Facebook cuando echó marcha atrás de alguna propuesta publicitaria.

Largo prólogo. Quizá retórico. Seguro que incompleto y limitado. Espero que tomen la esencia: el debate sobre tu soberanía personal en la red. Porque en mi suceso con Facebook confluyen las dos fuerzas: el contexto, ese que he relatado, y lo que puede considerarse como una gestión del servicio prestado verdaderamente deficiente sin entrar en la posible perversidad o limitaciones de emplear herramientas y servicios que no puedes controlar aunque se empleen sin maldad alguna, es decir, como si el don’t be evil fuera un hecho consumado. Creo conveniente delimitar los dos ámbitos.

Sobre el primero: mi decisión de marchar poco a poco a toda la libertad que pueda conseguir es definitiva (cuando creé este blog no tenía capacidad para gestionarme un dominio propio ni era capaz de instalarme mi propio gestor de contenidos, ni entendía las consecuencias que tenía eso: lo importante era estar escribiendo). Mi decisión de ir construyendo mis relaciones comunitarias de más calidad, las más deliberativas y enriquecedoras en otros espacios que todavía no sé cómo serán, también lo es. Será lento y puede que nunca llegue al cien por cien (el correo de google es de tal calidad que, francamente, marcharme a Thunderbird no lo considero una opción ante la experiencia que ya tuve y no quiero volver a tener). Pero será mejor. Implica también que usar espacios comunes ampliamente frecuentados por los demás será como salir a la calle, mientras que los que visitan tu casa deben tener otro entorno. Stallman dice que estamos locos dejando nuestros datos en la nube y creo que es esencialmente cierto, pero la vida se compone de equilibrios y de la administración de recursos limitados, en especial, el tiempo. Por lo que hay que aprender a convivir con sus riesgos.

En fin. Es complejo y seguramente tan poco o tan verdaderamente dramático como relacionarse con un banco. Y eso en unas sociedades más o menos abiertas como se supone que son las de Europa Occidental. Vamos ahora con el relato de los hechos. Eso que en realidad todo el mundo (¿todo el mundo? qué ataque de egolatría dospuntocerista) está esperando y cuyo efecto se ve muy limitado en el morbo que pueda tener al someter a los lectores a la dura lectura de uno de mis textos más largos: los que lleguen hasta aquí deben ser los lectores más sosegados, intensos y con ganas de reflexión de todos los que vengan atraídos por mi labor previa de plañidera digital (ahora, como ven, he pasado a la soberbia).

La cosa fue así:

  • Hace algo más de una semana, introduzco mi clave de acceso a Facebook y recibo constantes mensajes de que usuario y contraseña no coinciden.
  • Como es usual, uno empieza a sospechar que está confundido con su clave, emplea otras variantes generalmente empleadas para crear sus propias claves y termina por pedir que se la manden por correo. Ese correo no llega nunca. Ni llegó.
  • Pasé a la fase de busca de soporte. Engorroso, muy engorroso encontrarla. La encuentro. Pongo un mensaje. Me contestan pasadas unas horas, me piden confirmar que soy yo y la dirección de correo de la cuenta. Lo hago. Al cabo de las horas, un mensaje dice que no encuentran ninguna cuenta asociada a ese correo.
  • Como me temo lo peor, acudo a mis usuarios para confirmar que existió. Incluso poder probar que se recibían correos y mensajes a ese mail que niegan tener. Algo más de cincuenta personas me consta que han sido generosas en el proceso. Mil gracias. Aunque, como se puede ver, no ha servido.
  • Varias personas me ponen en contacto con Laura, quien lleva el marketing de Facebook. en España. Encantadora. Se vuelca conmigo. Me llama y me escribe. Y, sinceramente, sólo se puede hablar muy bien de ella y su labor. Ha hecho lo que ha podido.
  • Por el camino, múltiples conversaciones con gente que me cuenta que ha tenido experiencias parecidas: páginas de empresas borradas, cuentas desaparecidas, gente que la recupera al cabo de una semana, gente que nunca vuelve a hablar de ello. Rumores de que están desbordados con miles de casos, interpretaciones conspirativas por la cual alguien se ha vengado de mi y me ha denunciado. ¿Pasto de leyenda urbana o el río, que suena?
  • Por más que cruzamos correos (remito no sólo mi dirección de correo, sino esa url que nos decían que era para toda la vida) no son capaces de encontrar mi cuenta. Al final, recibo un mensaje en el que me dicen que esa cuenta ha sido borrada sin que quede claro si lo he hecho yo o lo han hecho ellos. Y piden disculpas por las posibles molestias.
  • De repente caigo en la cuenta de algo. Yo tenía otra cuenta. Una cuenta que no usaba y que borré. Con otro nick y con otra dirección de correo. Hace bastantes semanas, al ir a entrar en mi página – la borrada – el navegador introdujo el antiguo correo como usuario (seguía estando memorizado no sé por qué) y, al usar yo la misma contraseña, me reactivó esa vieja cuenta. Que yo daba por cerrada hacía meses y que según los mensajes que recibes termina por desaparecer si no la reactivas. Es decir, alguien seguía teniendo datos que no tenía por qué tener.
  • Decidí borrarla de nuevo, pero no recuerdo por qué cerré la sesión y entré con la cuenta que verdaderamente usaba. Y la borré. OJO, ATENCIÓN: no he sido yo. Que sigo. Me doy cuenta inmediatamente y lo que hago es que, como sucedió con la otra cuenta, reactivo de inmediato. Lo único que había perdido era mi capacidad de administrar la página de Brandsandvideo. Que rehice.
  • Desde ese momento, empleé la cuenta con total normalidad durante semanas. Hasta que no pude y empieza esta historia.

Las preguntas son obvias: ¿tuvo que ver el borrado accidental y posterior reactivación con la desaparición? ¿por qué no se puede reconstruir una cuenta de la que se quedan los datos por si acaso como el mismo incidente demuestra? ¿por qué una cuenta que debiera haber muerto seguía adormecida en un servidor de Facebook? ¿por qué son tan escasos los recursos de soporte que han de pasar días y días para tener alguna respuesta? ¿por qué una empresa emblemática del cansino esquema dos-punto-cero no tiene capacidad – real – de conversación con sus usuarios? ¿por qué unas explicaciones tan mínimas, tan de pesadilla como un call center de movistar? Ahora que las empresas compran publicidad y crean sus páginas, ¿pueden fiarse de que sus páginas o las de sus fans más importantes van a seguir funcionando sin que eso dependa de sus voluntades particulares?

Contéstenlas si pueden. De momento, he rehecho mi cuenta. La tienen aquí a la derecha por si alguien quiere agregarme. Muchas personas lo han hecho ya y se lo agradezco. Pero sé que mi relación con Facebook tiene que cambiar, sólo me ha de servir de altavoz, de pasquín de las cosas que realmente me interesan para mi presencia en red en la medida que sea capaz de atraer relaciones interesantes y siempre que alcance una masa de la que no dependa demasiado. No es que no lo supiera, vaya, pero ahora uno se convierte en gato escaldado: participar de una comunidad solvente y tu propia autonomía residen en un blog/página/servicios plenamente administrados por ti. El resto son bares en los que pasar una noche al que se va vestido adecuadamente para la ocasión.

Créditos: la foto pertenece a la galería de phauly, quien la distribuye con licencia CC.

8 Comentarios »

  • Enrique Castro dice:

    Hola Gonzalo:

    Antes de nada una reflexión personal a esto que dices "…y gracias a las cuales hacemos un uso indiscriminado de herramientas vitales para construir nuestras relaciones comunitarias y mercantiles en la era de la red. Herramientas que están controladas de forma centralizada."

    ¿Quien decía aquello de que las Redes en la Net son distribuídas? :-P

    ¿Qué habrá sucedido (posiblemente) con tu perfil en FB? Me imagino que un sitio como este con cientos de millones de usuarios, el clusters de servidores que alojan tantos Tb de info precisan de un mantenimiento físico y de la vasta Base de Datos que albergan.

    Y en ese mantenimiento seguro que hay fallo humano. ¿Formas? múltiples, cambiar un hd de un RAI de servidores, el mantenimiento por parte del root (admin) de la BB.DD. y cargarse un user_ID sin posibilidad de recuperación…salvo los contenidos, que estos ¿posiblemente? aún estén alojados en FB, pero asociados a una ID numérica o no pública.

    Es buscar una aguja en un pajar.

    En cuanto dices: "Es decir, uno estaría mucho mejor asegurándose de que construye su blog, sus relaciones de comunidad siendo el propietario de sus dominios, servidores y herramientas…uno se enfrenta a sus propias limitaciones de conocimiento (aceptemos curva de aprendizaje) y, según los objetivos buscados, al valor que el efecto red que estos servicios tienen."

    El valor añadido que otorgan estos servicios es claro…visibilidad por cuestión de volumen de usuarios y por lo tanto popularidad. Son un auténtico y poderoso imán.

    No obstante (ahora "hablo del ¿qué hay de lo mio?") creo que entre la comunidad internauta no nos ayudamos a propagar, difundir y sobretodo participar en herramientas colaborativas y + próximas (no solamente virtualmente sino físicamente) como son el caso de las de nuestro país. El axioma tan español "que inventen ellos" funciona perfectamente en la blogocosa hispana y muy especialmente entre sus más reputados gurús.

    Por eso mismo, en mi opinión tengo una valoración muy desfavorable a la blogocosa hispana. Plagada de envidias, zancadillas y estúpidos ególatras que pululan y ganan mucha pasta sin tener ni idea de lo que es una sola línea de código HTML.

    Tu reflexión es algo que en los circuitos profesionales de la programación web se comenta en los cafés de las sedes… el uso y abuso de las herramientas sociales de los USA tienen muchas limitaciones, el idioma y por supuesto el volumen… la comunidad hispana de generación de contenidos sociales en la Net (y no la tan cacareada web 2.0) no es influyente…por que además lo que se hace aquí es copiar y pegar.

    Ya ves…soy crítico, aunque optimista, por lo menos con las pocas cosas que hice y hago…siempre me ha gustado crear herramientas por mi y no heredadas de los demás. Aunque afortunadamente no soy el único, hay mucha y muy buena gente en nuestro país haciendo cosas.

    Para terminar Gonzalo, creo que tu reflexión es importante, intuyo que supone un punto de partida personal en cuanto a tu evolución en el uso de las TIC para comunicarte con la e-sociedad. Y comparto tu punto de vista en la necesidad de que los usuarios tengamos un control sobre nuestro "Yo Digital" o "Identidad Digital". Pero también hago un llamamiento general a que formarse en el uso y administración de herramientas TIC es imprescindible al tiempo que complementario que el arte de comunicar.

    Un abrazo Gonzalo, muy interesante post.

  • Gonzalo Martín dice:

    Y ahora caigo en algo que había olvidado: cuanto vuelvo creo la nueva cuenta… ¿qué amigos me sugiere que haga? Lo han acertado: un número importante de los que ya tenía… y eso sin pasar aún por mi autorización para mirar en mi correo y ver qué usuarios coinciden. A seguir pensando.

  • Gonzalo Martín dice:

    Que ni pintado viene este post de Facebook en el que anuncian nuevas medidas de seguridad: lo que trasluce es un auténtico caos.

    http://blog.facebook.com/blog.php?post=107720572130

    Vía Joan Jimenez (www.joanjimenez.com)

  • Gonzalo Martín dice:

    Más elementos para la polémica en la gestión de cuentas y datos de Facebook:

    - Esta entrada de Chewzer: http://chewzer.com/?p=270&lang=es

    - Y el conocido tema de Canadá:
    http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/8155367.stm

  • Anonymous dice:

    el correo de google es de tal calidad que, francamente, marcharme a Thunderbird no lo considero una opción ante la experiencia que ya tuve y no quiero volver a tener).

    Pues francamente prefiero que el correo esté en mi máquina, aunque use cuentas como gmail. De ese modo, y entre otras cosas, me aseguro de que no me pasen cosas como la que comentas. Y de Thunderbird ni una queja, llevo muchos años con él y no lo cambio por un webmail ni de coña.

  • Gonzalo Martín dice:

    Tienes razón; pero a mi no me gusta thunderbird como usuario. aunque me guste más que outlook. Me vale para tener el correo físico respaladado en otro sitio y usar google como gestor diario

  • Sonsoles dice:

    Menudo post… Tienes razón. A mí me gustaría saber un poco más de programación,dominios, redes… para organizarme mis cosas, pero la "masa" ignorante necesitamos de estos sitios prefabricados para poder movernos por la red, cada día más popularizada como una playa de Benidorm. En España hay gente con muchas ideas, pero van a la zaga de directivos menos intuitivos y menos preparados quizás. El concepto de Código libre,etc cuesta mucho extenderlo.
    En cuanto al correo, estoy contigo y Google.

  • paolo dice:

    muy bonita imagen! ;)