Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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¿EL video no es 2.0? ¿Y de verdad importa?

Escrito por el 17 octubre, 2010 – 16:4718 Comentarios
¿EL video no es 2.0? ¿Y de verdad importa?

La interactividad de la televisión es un concepto siempre resbaladizo: desde que se empezó a lidiar técnicamente con ella, la capacidad de ensoñación sobre lo que se puede proponer al espectador que haga y lo que realmente hará ha generado unas cuentas frustraciones: se pensaba que sería estupendo ver un anuncio y pinchar sobre él para ir a comprar pero, por ejemplo, las televisiones veían que suponía perder al espectador de la antena y eso no era lo previsto en el modelo de negocio de la interrupción. Luego veríamos que el espectador usa la tecnología para interactuar con el contenido suprimiendo la publicidad.

Conviene que todo el mundo tenga alguna charla con José Luis Vázquez para hablar de la interactividad de los contenidos y cómo se consigue. Descubriremos que la interactividad y la participación es algo escurridizo y que tiene mucho que ver con la construcción del contenido. Porque, ¿está destinado el contenido a provocarla o está destinado a consumirse, dicho de una manera simplificada? Estas cuestiones en mañana de domingo tienen que ver con una entrada de Enrique Dans titulada “El Vídeo como contenido 2.0” donde difiero con el tono o la valoración de lo que supone el vídeo a partir de una investigación de los profesores Gallardo y Alonso sobre la baja interacción de los visitantes de YouTube. Y esa idea de interacción en ese medio es lo interesante, interacción entendida como puntuaciones y comentarios y que Enrique compara con la vieja regla del número de comentarios en proporción al tráfico en los blogs.

Para Enrique, el resultado sería que el video en internet no sería “realmente” 2.0 en su funcionamiento y, en comentarios sugiere que el entorno 2.0 “implica bidireccionalidad simultánea: sin ella, estaríamos construyendo algo muy pobre”. En esos mismos comentarios, hay observaciones de otras personas acerca de cuestiones metodológicas que podrían introducirse para valorar como “interacción”, entre ellas, algún comentario mío pretendiendo, sobre todo, sugerir que no podemos inferir una características determinadas al vídeo con parámetros como los que parecen observarse para los blogs o las métricas rankistas actuales tan propias de la trivialidad participativa de las llamadas redes sociales y que, en definitiva, la medición efectuada no nos sirve para valorar el vídeo en internet en su conjunto o la calidad de la conversación de cada vídeo o asociada a lo que propone.

Cabe plantearse, también, si la insistencia en la pasividad propia de la televisión como mal o, al menos, como limitación o anticipo de una más que segura falta de desarrollo de formas de lenguaje del vídeo en la red, no tiene también que ver con los contenidos más vistos de YouTube que sirven de base al estudio: esos contenidos, como ya se sabe, son esencialmente y en gran parte contenidos profesionales procedentes de la televisión o de entornos publicitarios y de la industria musical que, notémoslo, están pensados para la televisión tradicional, esa que llamamos pasiva aunque la gente la esté comentando en las redes en tiempo real. ¿Volver a ver de nuevo un vídeo de Nina Simone lleva a más comentarios o lo que hago es volver a enlazarlo o escucharlo? ¿Es eso un empobrecimiento?

El meollo para esta propuesta de debate residiría en qué quiere decir dos-punto-cero, esa denominación tan gastada. Nada como volver a la fuente original para ver el exceso cometido con la expresión y lo frustrante que para sus padres fundadores debe ser lo que se insinúa y lo que se quiere soler decir. A modo de ilustración, reproduciré la vieja (qué viejo se queda todo) tabla comparativa entre servicios uno-punto-cero y dos-punto-cero sólo por ilustrar la cuestión y mi posición: si dos-punto-cero sólo son los comentarios que dejamos en los blogs que reproducen el vídeo (sin duda, lo más valioso de la cadena que enunciaré a continuación), el número de estrellas puntuando o el número de “me gusta” del fatídico Facebook, entonces vámonos a casa o dejemos esa denominación fuera de eso definitivamente. Si no lo está ya.

Si bien es cierto (o debe ser cierto habitualmente), y casi todos lo hemos observado, que los posts en los blogs en que decidimos poner un vídeo genera usualmente menos intervenciones en forma de comentarios, al hacer esa observación estamos contemplando sólo una parte del fenómeno. Ahí el vídeo que se incrusta (importante notar que los comentarios que produzca no se miden en la muestra de los profesores que, en cambio, sí tienen en cuenta el número de visionados global, no sólo los que se han hecho únicamente en la página de YouTube) forma parte de otro paquete de contenido que forman la personalidad de la página y su línea editorial. Por ejemplo, una mirada a El Cocinero Fiel (donde el vídeo es la esencia del contenido) permite ver un tipo de contribución en los comentarios tremendamente saludable y rica, con participación del autor y una alta frecuencia de aportaciones valiosas de sus lectores/espectadores. ¿Qué es lo imporante para él? ¿Si su conversación cumple unos ratios o si es un enriquecimiento del contenido valioso? Sospecho, y no he hablado con El Cocinero Fiel de esto, que lo segundo es más importante.

Acabamos de ver cómo el vídeo distribuido por internet ha tenido un papel mediático más que relevante en una huelga general, si esos vídeos y su conversación repartida en cientos de medios y blogs no son parte de la aspiración original del dos-punto-cero, entonces que no lo sea. Que sea otra cosa. El mismo caso de la monja Teresa Forcades, vídeo que salió de sus mundos de internet para crear una conversación y un debate en todo tipo de medios, vendría a mostrar que sí, que el vídeo en la red puede comportarse y de hecho se comporta exactamente igual que el texto cuando se vuelven relevantes: que pueden crear una conversación desintermediada, distribuida y participativa. Ninguno de esos vídeos hubiera sido emitido con esas condiciones de formato por los medios clásicos (me abstendré de juzgar las razones ideológicas o las derivadas de la edición – acortamiento – del contenido en el entorno escaso que es la televisión y prensa analógicas) pero sí se hicieron en la red, que parece ser sí era una cierta aspiración del dos-punto-cero.

¿Se empobrecen los contenidos en la red con el vídeo porque su dinámica de participación es otra? Pues no parece que se empobrezcan, sino que se enriquecen: los contenidos de alto valor profesional generan miles de páginas de comentarios y formas de participación y reelaboración de los contenidos canalizadas a través de la red (miren lo que pasa con Lost o relean a Henry Jenkins). Malviviendo, que no es tenido oficialmente como profesional, crea no solo comentarios – ¿menos? ¿relevantes? – sino todo una masa de seguidores que lo comentan y enlazan. Las instituciones crean concursos y sistemas de creación y cocreación de contenidos basados en vídeo por doquier en dinámicas ajenas a lo tradicional (un ejemplo, otro ejemplo y otro ejemplo más, aunque alguien pueda pensar que es lo mismo que vídeos de primera, a lo que sí se parece YouTube). Seguramente, como sucede con todo, la forma de emplear el vídeo en la página de un blogger tenga otros condicionantes, lo que no nos permitiría decir, y es donde difiero con Enrique, que los contenidos se empobrecen – o no son suficientemente ricos en términos del dos punto cero clásico o casi desde cualquier otro – a causa del vídeo en la red porque no serían bidireccionales (¿en el blog o en el conjunto del sistema y la deliberación de comunidades reales?). El ya terminado y mítico Alive in Baghdad no generaba muchos comentarios, sí una mística en torno a él, pero también un flujo de donaciones que aún no llamábamos crowdfunding. Ignoro los ratios del viejo Mobuzz, pero resultaba ser un sitio especialmente participativo y referenciado. Es decir, por doquier habría esquemas dos-punto-cero con más o menos éxito y más o menos varas de medir su dospuntocerismo.

Al final, hacer separaciones de vídeo o texto en un entorno de bits – es decir, transmediático o multimediático – considero que nos hacen perder la mirada del bosque: ¿cuánto empoderamiento de los individuos y comunidades permiten hacer los medios digitales? ¿De qué forma el vídeo contribuye mejor a los objetivos de la propuesta comunicativa de esos individuos y comunidades? ¿Cómo conduce el vídeo a un enriquecimiento de la participación y fortalecimiento de los eventuales compromisos de la participación? ¿De verdad nos importa la cantidad de los comentarios – ruido, siempre termina generándose ruido – o la calidad de la conversación generada aunque su frecuencia sea menor? Pareciera que las conferencias TED no generaran nada porque sólo se ven y, sin embargo, generan enlaces constantes para ilustrar otros contenidos y recomendaciones de personas por doquier. Pareciera que no hubiera gente remezclando vídeo. Pero sí, claro que el vídeo se consume de forma diferente: desde que hay más timidez en tomar una cámara y decir lo que se piensa, la dificultad de concentrar la atención, la mayor complejidad técnica que su producción, el absurdo de querer comentar en un post con un vídeo cuando el texto es más rápido y útil, y tantas otras cosas. Lo que no quiere decir que esa naturaleza sea mala o empobrecedora de la dinámica de la red, aunque no sea una panacea con una visión participacionista.

Créditos: la imagen pertenece a la galería de Planetart, distribuida con licencia CC

18 Comentarios »

  • Gonzalo Martín dice:

    Pensando más: ¿cuántos comentarios hay en las fotografías de Flickr? Sin embargo, su valor como repositorio y estructura para la construcción colaborativa de contenidos, no parece cuestionarse. Entendido como uno de los servicios señeros del 2.0

    • Mercedesr dice:

      Si el entorno 2.0 implica como dice Enrique Dans bidireccionalidad simultánea, entonces eso que llamamos 2.0 no existe realmente y a partir de ahí entramos en el mariembadismo XD. ¿De verdad es tanta la bidireccionalidad con el contenido escrito?.

      La regla 1/9/90 se ha utilizado muchas veces para atacar a la web 2.0 con casi los mismos argumentos que se utilizan ahora para el video. Yo creo que eso no hace la web participativa menos “participativa”, esos lurkers no son menos valiosos ni menos importantes como público, es gente que te lee y no son trolls HOYGA… Lo importante es que cuando quieran participar pueden hacerlo y más importante aún pueden crear sus propios contenidos. Cierto que Dans habla de la Regla Nielsen pero creo que juzgar si el video es o no 2.0 solo por las visualizaciones directo en los contenedores no es tener una mirada amplia sobre al asunto.

      ¿Es menos 2.0 (de acuerdo con usted en sus consideraciones sobre el término) el video? Creo que hay la misma proporcionalidad de consumidores pasivos. En cuanto a los comentarios, encuestas y valoraciones, que quiere que le diga ¿no es por lo general un alto porcentaje de esos comentarios y valoraciones participación de trolls y demás subespecies?. Lo otro es la conversación enriquecedora que casi siempre se da entre unos pocos.

      En esa pirámide de usuarios que aportan contenidos vs lurkers. Es cierto que el video ocupa el porcentaje más bajo (por fortuna). Como ejemplo decir que en wikipedia un 3% de los usuarios aporta contenidos contra más o menos el 1% que aporta contenidos en video o fotografía (sólo el 1,5% de usuarios de flickr aporta contenidos ¿No le hace entonces menos 2.0?). También es cierto que el video es mucho más complicado de manejar, aunque me gustaría ver de todos modos como se manejan las cifras en cuanto ciertas plataformas y el uso de los smartphones sea mucho más masivo.

      Usted ha hablado del Cocinero Fiel y yo por lo que leo en el artículo de E Dans infiero que se han limitado al video en las plataformas de video. Pero tomando como ejemplo al Cocinero Fiel, aunque sus videos generan conversación en YouTube es en Facebook donde esta conversacion se multiplica por varios enteros y esa conversación no se contabiliza en YouTube. Dejando de lado todas las consideraciones sobre la riqueza y la calidad de la conversación por encima del número de comentarios, porque unos investigadores nos pueden decir, oiga usted, sólo nos interesan las estadísticas, pues creo que aún así una medición que deje fuera la conversación en otros entornos no es una visión completa.

      Cada vez que enlazas un video porque te ha parecido interesante ¿no es participación?. Durante el campeonato de Baseball en Venezuela se sucedieron una serie de protestas estudiantiles que fueron salvajemente reprimidas por el Gobierno. Yo hice un video con las fotos de muchos usuarios venezolanos de flickr e imágenes de móviles y todo lo que me iba llegando. Lo puse en youtube y no creo que haya pasado de 200 visualizaciones, sin embargo fue compartido por todos mis contactos de Facebook y a su vez por los contactos de estos contactos y mucha gente fue etiquetada y ha generado una buena cantidad de comentarios. Lo utilizaron varios blogs que están siguiendo la actualidad política en el país y lo replicaron otros tantos canales de youtube. Es un pequeño ejemplo en el mar de como se está distribuyendo un video online. Y si hablamos de tweetcam, kik y demás conversaciones… No es acaso contenido en video?… Ciertamente O’Reilly jamás hablo de bidireccionalidad absoluta y creo que el video por el contrario es más 2.0 que nunca, con todo y lo gastado que parece estar el término.

  • […] This post was mentioned on Twitter by Gonzalo Martín and @vientohalcon, Eva Costa. Eva Costa said: RT “@Gonzalomartin: ¿El vídeo no es 2.0? Pensando sobre ello: http://ow.ly/2UL6z” […]

  • Isabel dice:

    Poco se puede añadir. Que algo no se pueda, o no se sepa, medir no prueba que no exista.

    Por otra parte, que lo 2.0 diera paso a la participación e interacción, no quiere decir que sólo se consideren “conversaciones” las que quedan reflejadas en la red. Un vídeo que se utilice en una presentación presencial tampoco quedaría reflejado, y es seguro que está produciendo interacciones. Hay vida mucha vida 1.0 o “conversaciones reales” que no se pueden medir, como decías en el comentario al post de Enrique Dans.

  • Efectivamente, es mucho más rico el comentario que aporta algo. Es más, como yo tengo la manía de contestar todos los comentarios, a los que me dan las gracias (a los que estoy especialmente agradecido por dedicar su tiempo para agradecerme lo que hago), no puedo contestarles mucho más que un smiley.

    Ya los dices al final, si el vídeo es transmediático, sin duda es 2.0

  • Creo que hay mucho desconocimiento de la TV como medio y como contenido entre los habituales de Internet. Por eso este blog es único dentro del ecosistema amazónico de los blogs (*)
    La TV sigue siendo EL MEDIO y EL CONTENIDO, lo ha sido por generaciones y lo ha sido gracias a una armonización entre nuestras característivas neuroperceptivas y unos contenidos perfeccionados obsesivamente.
    No tengo claro si ese medio, con esas características, desparecerá subsumido en la realidad Internet, o seguirá manteniendo su identidad a pesar de interacción, Google TV y demás. Pero desde luego tiene sus propias reglas.

    *El ecosistema amazónico lo recicla todo a partir de una tierra muy pobre, de ahí su exuberancia.

  • Mercedesr dice:

    Si el video es transmediático es 2.0 , nunca mejor dicho… Perdón que ponga más lineas despues de mi abusivo comentario (no debe una andar soltando parrafadas en casas ajenas XD ) Pero ser prosumer no necesariamente está atado a “conversar”. Eso es más Social Media lo que me lleva a esas afirmaciones de que “el contenido ya no es el rey” sino la conversación. ¿Y no es contenido la conversación?.

    • Gonzalo Martín dice:

      HOYGA, usted tiene bula. Los comentarios son MUY enriquecedores para la discusión. Creo que, como apuntas, no se tiende a ver la interactuación y sí la participación.

  • Gonzalo, totalmente acertadas las líneas de esta discusión, desde tiempos inmemoriales (todo lo inmemorial que puede ser algo de la web o el entorno digital) en los mismos blogs escritos es menor la conversación que la lectura, discusión o debate de dichos temas.

    Además, porqué pensar que el video en la web con toda la evolución y no-evolución que conlleva como dispositivo frente a su referente tradicional televisivo debe comportarse de la misma manera en cuanto a usos y maneras de interactuar, o porqué debería haber un cambio marcado en dicha interacción si a veces en el entorno audiovisual digital el usuario lo que hace es repetir comportamientos lo cual no implica que no esté consumiendo el producto ni que no lo esté dinamizando hacia su red social.

    Creo que en donde hay que centrarse es en el hecho del contenido generado, estamos generando un contenido audiovisual para la web con ínfulas de contenido televisivo o queremos verdaderamente que dicho contenido tenga personalidad digital propia con los cambios y necesidades que esto conlleva.

    Yo prefiero diferenciarlos y no generar un contenido para la web con la idea que tarde de que tarde o temprano de el pelotazo y se convierta en serie de TV, eso es como mezclar peras con limones, pues cada uno tiene su esencia.

    Interesante este debate, lo seguiré de cerca.

    Saludos.

  • Juanjoc dice:

    Oigan, estupendo post de Gonzalo y si cabe mejores los comentarios. Mira que por una vez me da hasta timidez esto de opinar.

    ¿Y si resulta que lo importante son las personas? ¿Y si resulta que lo importante de la tecnología es dar más poder (en el sentido del inglés “empowerment”) a la gente? ¿Qué más da si el video es más 2.0 o menos 2.0? ¿Qué es eso?

    ¿No será que estamos haciendo un análisis musical profundo de una melodía musical de gurucelas?

    Y las preguntas buenas: ¿qué podemos hacer en el vídeo (contenido, estructura formal, marco de la página, lo que sea) para que la capa de valor que se le superpone sea de más valor para los usuarios? ¿Cómo hacemos que esa capa de valor sea más sustanciosa? ¿Depende de la inteligencia automática sobre el vídeo? ¿Algún tema lingüístico? ¿Hiperenlaces en momentos o zonas concretas que salten a popups con amplación de información?

    ¿Y por qué no dejamos al usuario cómoda y pasivamente disfrutar en su sillón, emocionado con la historia y deleitándose con la belleza de la fotografía? ¿Es eso indeseable? ¿O tiene que estar comentando?

    Y dejo para una conversación en persona un par de pensamientos sobre aspectos “no funcionales” del post de Gonzalo.

    • Mi Carmena: esto es un honor. Ya me supongo por dónde va la cuestión de los aspectos “no funcionales”. Quizá sea el momento de llamar la atención a una respuesta que he dado en la página de Versvs a su visión de este post: en realidad, la cuestión es que 2.0 como denominación no sirve para nada, pero si aceptamos las premisas de lo que fue, quiso ser o nos dijeron que era, ni siquiera se puede decir que el vídeo sea menos eso, dos punto cero.

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