La crítica periódica a la calidad y financiación del cine español regresa con la misma superficialidad de siempre: la que me parece errónea comparación entre importe de subvenciones e importa de taquilla, la insistencia en la preponderancia del guerracivilismo y la marginalidad, etc. etc. Pero también es verdad que el cine español se explica muy mal a sí mismo (a ver, esos blogs de la industria, dónde están) y que todo el mundo naufraga al mirar el futuro: ¿en un mundo globalizado hay que hablar de cine español o de cine? ¿en un mundo transmediático hay que seguir pensando en un producto del siglo XX o en tratar de innovar dentro de las nuevas reglas de un mundo diferente y dar por perdido donde ya has perdido?