Una de las cosas más ridículas del affaire Paco González es que haya sido demandado por plagio. Muchas veces en la televisión se suceden las demandas porque se copian formatos de éxito y aparecen tipos que quieren impedir que otros ganen dinero alegando que se han inspirado en el suyo. Produce la sensación de que si haces un coche, como tiene ruedas y puertas, estás plagiando. Porque eso es lo que pasa con los formatos, sean radio o televisión: que tienen ruedas, volante, puertas y motor. Claro, todos se parecen. Pero la mera posibilidad de que se pueda llevar a juicio a alguien por esto, más en este caso en el que una cadena pierde ingresos y posición competitiva por la marcha del talento, muestra los terribles efectos secundarios del exceso existente de propiedad intelectual: matonismo legal para tratar de impedir la competencia.