Un tipo le pregunta a Fernando Trueba: “¿Por que no haces películas que le gusten al común de los españoles que son fin de cuentas los que pagan con sus impuestos las subvenciones que te dan?”. Me obsesiona la calidad de los debates, una cuestión siempre compleja. Esta pregunta se parece a esa otra que hacen las encuestas televisivas sobre la calidad de la televisión. Son todas preguntas imposibles: el gusto es individual, los medios cuestionados son de masas. Es imposible que todo guste a todos. La creatividad es personal, aunque esté industrializada. El éxito, el gusto del público, un gran desconocido. Si la crítica al cine español para mamporrear las subvenciones se basa en que hay que hacer películas que les gusten al común – que no es lo mismo que producir ignorando a la audiencia – vamos, como con las descargas, por donde no es. Como con la telebasura. Jobs, ese remedo de dios, ya advirtió que la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.