Fue objeto de dura polémica (era un gobierno todavía laborista), pero en diciembre OFCOM permitió que en las televisiones británicas se levantara la veda y se pudieran insertar productos. Esta práctica estuvo rodeando la legalidad con las anteriores y puritanas normativas europeas que prohibían esta modalidad publicitaria en las cadenas de la Unión: jugando con los límites de la creatividad y la libertad de expresión se llegaba a un statu-quo por el cual un primer plano de una marca era malo, pero que se reconociera la leche del desayuno al pasar no lo era. Esta misma semana se inicia el proceso y el Financial Times le dedica un amplio espacio para saber sus potencialidades, limitaciones y usos. Incluso incluye un estupendo cuadro de cómo hacerlo bien o mal. Sin embargo, son muchos los que piensan que el placement es poco útil al ser compleja la alineación de los valores de la marca con el espíritu del show o del guión. Y prefieren el branded content. Está en cine, está en televisión, está en la web… la implicación de las marcas en la creación de contenidos ha llegado para no marcharse. Seguramente, nunca.