El jefe del British Screen Advisory Council, un think-tank/lobby de la industria británica, sostiene en su conferencia anual que la solución para la industria del cine pasa por dejar la ventana de cine reducida a treinta días, efectuar los estrenos mundiales simultáneos y que los gobiernos sean más duros con su persecución de la descarga ilegal. Stewart Till recuerda – realmente, poca novedad – el fracaso de la industria musical y la necesidad de reaccionar. Simultáneamente, la revisión de qué propiedad intelectual hace falta promovida por David Cameron – el Hargreaves report – preocupa porque las conclusiones (que nunca son ley) conduzcan a un relajamiento de las reglas de propiedad intelectual. Personalmente, pienso que las conclusiones son dos, si miramos todo el entorno y aplicamos cierta perspectiva de las cosas: en efecto, las ventanas tienden a acortarse desde hace tiempo (ayer Estados Unidos, Australia hace poco), no es absurdo pensar que en un futuro confluyan en una simultaneidad total cumpliendo el sueño de El Cosmonauta. Parece probable, también, que tendremos seguramente menos propiedad intelectual. Que en la práctica es ya. Pero el afán por conseguir controles no se está persiguiendo con una estrategia de transacción, sino de sostenimiento: que el gobierno me salve el negocio. Pienso que no es socialmente sostenible, una expresión un tanto sobada, es verdad.