Este es un minipost vehemente, ruego me critiquen: aquí quiere alquilar o hacer streaming de películas hasta el tato. Se desató la veda. Las campañitas de relaciones públicas diciendo que vas a ser “el netflix español” ocultan la realidad de que el negocio de los grandes títulos, esas grandes series y películas que la gente encuentra en Seriesyonquis y Megaupload, están en manos de unas compañías – las grandes productoras y distribuidoras de EE.UU. – que van a crear sus propias estrategias de distribución digital sirviendo ellas mismas el contenido y tomando el dinero de aquí y de allá en un sutil aunque imposible juego de rentabilizar ventanas nuevas sin fastidiar las antiguas hasta que se fastidien solas. Se oculta que el volumen y poder de negociación de un Amazon, un Apple, un Netflix (que no sólo está en Canadá, sino que hay quien dice que tiene una estrategia latinoamericana) no es alcanzable seguramente ni para El Corte Inglés, que también le echa ojos a estas cosas. Añadan en la ecuación ventanas abiertas a través de Facebook y cosas parecidas: avisa Juan Carlos Tous de que Netflix va para allá. Verán que no menciono Hulu, ese experimento. Y que conviene separar en la reflexión el contenido premium del resto. No hay una vorágine por descargar películas malayas.