Lo más destacado del informe de conclusiones del think-tank de Power to the Pixel sobre un cierto estado del arte de la idea del transmedia como negocio es, quizá, la reducción del hype. Terminar con los líos doctrinales sobre qué es transmedia o si hay diferencia con el crossmedia, parece un buen punto de partida: use lo que quiera y no se líe, vienen a decir. Aún así se destacan los vicios de las modas: la tendencia a sumar herramientas tecnológicas o pensar que con estar en internet se tiene una narración que, de modo natural para el usuario, viaje por los medios. Eso es un parecido con nuestro entorno. El otro, la dificultad de explicar el producto a financiadores y anunciantes. ¿La gran diferencia? La presencia de representantes de ARTE, el National Film Board de Canadá, la BBC o el UK Film Council. No tenemos aquí esa involucración de nuestras instituciones audiovisuales locales.