Este relato sobre el proceso de regulación de la televisión digital chilena tiene, con sus sesgos ideológicos, un interesante parecido con el resultado final de lo que pasa en España: lo que iba a ser un espacio de más opciones (pluralidad, negocio, etc.) termina siendo un oligopolio controlado por empresas multimedia con intereses en todas las ramas de la comunicación. ¿Les suena? Tras una pesadilla de trabajo legislativo, nuestro resultado es que la publicidad la controlan los mismos en un grado insultante y que el incremento de oferta no se ha traducido en ningún nirvana de contenidos. Esto último era previsible (y, en realidad, no pasa nada) pero se vendían cosas más mágicas. Es una lectura de interés por lo que tiene de ver cómo son los mecanismos ubicuos del crony capitalism con respecto a los medios. También en Chile lo llaman capitalismo de amigotes.