Tras una intensa polémica marcada por la oposición de la propia industria pornográfica, el IANA ya ha incorporado la extensión .XXX. Se inicia un proceso en el que se abrirán interesantes movimientos para forzar el filtrado de estos dominios o para convertir en obligatoria la presencia de contenidos para adultos con la terminación en triple equis. De momento, se dice que la demanda es apabullante: no es sorprendente, la propia industria y muchos inversores en dominios querrán cubrir sus posiciones o crear nuevas oportunidades.