Me encuentro con un comentario de Antonio Lobo (co-productor ejecutivo de la muy bien recibida Carlos Contra el Mundo) a raíz de una reciente entrada mía. Antonio resaltaba esta cita: “Otra cuestión es si en una economía digital el downsizing es inevitable y muchas empresas de medios serán inevitablemente más pequeñas”. Y a continuación lanzaba un corolario que merece la pena pensar: “… entonces el upsizing para los muy pequeños es viable”. La temática se refería a un intercambio de opiniones con Pepe Cerezo sobre las fuentes futuras de ingresos de los medios que vienen del mundo analógico y ya están consolidados. Podemos decir que tiene todo el sentido pues, si el tamaño de los grandes se reduce, el tamaño medio también, por lo que la diferencia de volumen entre el pequeño y el grande se reduce. Una forma de incrementar su importancia relativa. Pero, en realidad, el upsizing ha sido y es automático desde el momento en que simplemente, la barrera de entrada al mercado se desvanece y se puede competir, con todas las limitaciones que queramos, en una cierta forma de tú a tú. Vamos, que se puede intentar: se tiene, como mínimo, la opción de existir. La reducción de barreras aflora, también, las posibilidades del talento acelerando el proceso de ascenso hacia mejor financiación. La prensa generalista española (y, también, la americana) se dedica estos días a decirnos que las series nativas de red empiezan a alcanzar “momento” y son cortejadas por nuestras cadenas privadas como sucede con la última novedad, el caso de El Sótano. Por no hablar de la opción de crear caminos propios.