Inicié hace un mes la costumbre de donar una cuota mensual – como hago con mi suscripción de satélite – a proyectos que desearía ver que se llevan a cabo y que desearía poder ver: si quieres que algo exista, haz algo porque ocurra. Así no tienes que llorar por la telebasura y otros lamentos aburridísimos. Este mes he añadido a mi rastreo la plataforma brasileña Catarse, he indagado en Goteo y he seguido observando en Verkami, Lanzalo e Indiegogo. No había tiempo para explorar Kickstarter. Me interesa el valor potencial del cruce entre poder adquisitivo europeo y costes latinoamericanos, así que he dedicado un rato largo a Catarse. De todo lo que he visto, me ha interesado este proyecto documental sobre un conflicto sobre la construcción de presas en Brasil. Lo malo de esta plataforma, es que está pensada para brasileños, haciendo complicado el alta en el servicio y obligándote a registrarte con tus cuentas en redes sociales. Ambas cosas (la segunda no me gusta nada), me han llevado a no contribuir. En esa línea, y aunque creo que podría ser mucho más atractivo, he aportado en Lanzalo para una serie de animación sobre mitología maya, un proyecto que con ambición e inteligencia tendría mucho atractivo comercial. No sé si se producirá, pero a ver qué les sale. En Goteo me he decidido por Robocicla, un proyecto de caracter educativo sobre la promoción de la cultura libre y la ética hacker «para niños de cero a doscientos años» y que lidera mi amiga Carla Boserman. Por último, en Indiegogo, un verdadero plato fuerte: un documental sobre el romance de Rosellini e Ingrid Bergman (¿se acuerdan de Stromboli?) presentado como el mayor escándalo de la historia de la jet-set. Toma ya. Otro más: un documental sobre Alice Walker, la autora de El Color Púrpura. He seguido con un trabajo sobre una heroína del independentismo puertorriqueño, Isabel Rosado, de gran aspecto. Y ya, desmadrado, me ha encantado esta pequeña comedia sobre un rabino de vida tediosa al que le cambia la vida cuando se tropieza con una mujer – afroamericana, para más señas – en el metro: Shlomo Pussycat.