Lean esto y pregúntense si no es un disparate: «El ente regional explica que para “garantizar la viabilidad” de la televisión pública de las islas “no se apostará por las retransmisiones deportivas que se pueden ver en otras cadenas”. De hecho, tanto los partidos de fútbol como las pruebas de automovilismo los difunde La Sexta. Para rentabilizar estos derechos, la cadena privada vendió a las autonómicas la señal de los encuentros de los sábados y de la f-1, pese a que los espectadores podían seguir en toda España estos deportes a través de La Sexta». Me permitirán una opinión personal a la vista del entorno que vivimos: ¿no roza lo indignante que haya que pagar – impuestos – por lo que no habría que pagar?. La ocasión me ha servido para formalizar en un único texto este fenómeno que usualmente he calificado como la paradoja a la que se enfrentan las televisiones públicas en la era de la red. La tienen en «Contextos».