Esto es un [Off-Topic]: es muy interesante comprobar el relato sobre la retirada selectiva de mensajes en Twitter contrarios a las leyes de algunos países que están haciendo gurús y expertos en social media. Lo resumo: vestiduras rasgadas. Motivo: twitter, censura. Muchos no han entendido que, en realidad – Galli lo explica bien– es una medida que a esos gobiernos no les va a gustar nada: el twit traspasará fronteras impidiendo la censura que tanto se teme. En realidad, lo que denotan es una conceptualización de internet pobre y deficiente. Que los mismos que explican el efecto Streisand digan que se censura ante la evidencia de que en la red nadie es censurable, forma parte del discurso que se ha instalado en la red y en los medios de masas en el que Twitter es un elemento de liberación y libertad: basta con comprar un dominio, subir una herramienta de autopublicación y hacerlo (por favor, no les llamémos más blog, que luego no nos miden). No hace mucho que El País publicó un pedaso de editorial con argumentos similares alimentando el sueño de que la identidad digital es algo que debe o puede hacerse en servicios cuyo servidor no controlas: Twitter, Facebook y…. Google. Justo salimos de la polémica de la unificación de usuarios  del servicio de Sergei y Larry (me preguntaron en Cinco Días sobre ello) y volvemos a estas cosas. Twitter no censura: lo que explica es que es el dueño del espacio el que impone sus condiciones (exactamente como hago yo aquí, decidiendo cómo, quién y sobre qué se comenta). Si no te gusta, ya sabes: no lo uses ¿no era gratis?. Si quieres decirlo y el dueño no te deja o no quiere, ponlo en tu sitio y enlaza. Si lo que haces (Twitter o yo mismo) te aleja de tus usuarios pues allá tú, aunque yo tengo claro que no me interesa conversar según con quienes o sobre según qué cosas y, desde luego, no quiero comentar mis artículos en un sitio ¡dónde no hay espacio para explicarse!. ¿Me cuesta popularidad? ¿Y?. Lo que (me) importa es con quienes delibero y qué juego de enlaces establezco interactuando con otras personas que, también, tienen su personalidad controlada. Twitter puede ser útil para difundir (destruyendo algo muuucho más útil como el RSS, pero vaya…) pero desde luego no es nada bueno para sostener una identidad digital. Vale para empresas.