Uno de los bloggers más conocidos de España me miraba con extrañeza hace unos pocos meses cuando le mencioné el caso Mobuzz. Me quedé un tanto sorprendido de que tuviera memoria tan corta sobre uno de los episodios más sonados – probablemente, el que más – de lo que entonces ya se llamaba dos-punto-cero y que no pasaba de blogosfera. Acudí a revisar su blog y comprobé, ahora el extrañado era yo, que no había arrancado hasta el año 2008. Era noviembre de ese año cuando yo me sumaba al apoyo del que entonces era uno de los grandes sitios de vídeo online del mundo y contribuía con mi donación para evitar su cierre. Aquéllo fué como un vendaval: el uno de diciembre de 2008 el cierre fue definitivo, un cierre que tuvo muchos tintes oscuros que aún recuerdan los que estaban: ¿devolvieron el dinero? es uno de los mantras que se repiten cuando sale en la conversación el caso, pero yo me he encontrado un artículo mío del once de noviembre en el que explicaba que había recibido un correo preguntándome si quería devolver el dinero y en el que dije que no. No sé lo que pasó con los que dijeron que sí, pero según el hoy en presunto paradero desconocido Anil de Melo, sólo el 1% de los donantes internacionales pidió la devolución frente al 20% de los españoles, que eran también el 70% de los donantes aunque sólo la mitad del importe. Otros que vivieron desde dentro el episodio me contaron historias incómodas y truculentas de lo que fue un gran desasatre: siempre lo vimos como un fracaso colectivo de lo que ya llamábamos orgullosamente la red – no había un duro, no había blog stars que iban a la televisión – porque restaba credibilidad en un momento en que todo el mundo creía que iba a cambiar el mundo. No hace muchos días que, no recuerdo la causa, salió de nuevo el suceso en una charla y personas de esta generación de las redes sociales me admitieron que no les sonaba en absoluto el episodio. Menos orgullo aún. El olvido es un ejemplo de cómo ha cambiado el mundo del internet que se sigue llamando dos-punto-cero que, en mi opinión, ha perdido interés y emoción: antes la gente te preguntaba ¿me has leído? – tenían blog – ahora no saben ni usar un lector de feeds. Ayer, volvimos a recordar. Seguramente, no pasa nada, es nostalgia de abuelo cebolleta (ya me lo sugieren los cosmonautas), pero hay cambios a mejor: cuando Riot Cinema pidió ayuda urgente a todos sus seguidores, les alerté sobre la sombra de lo que ocurrió (el primer post de la saga cosmonáutica ¡es de diciembre de 2008!) y el cuidado que debían poner. Lo que pasó es que no pasó nada, nadie les linchó por pedir dinero en estado de emergencia y ahora las minidonaciones son cool. Things change.