Juan Herbera es una lectura constante y necesaria. En sus largos posts mezcla el análisis detenidísimo de las taquillas de cine con reflexiones sobre el estado del arte del negocio de las salas. Esta semana ha titulado “¿Qué hacemos con el cine?” en una continuación de muchos cambios de impresiones que mantiene con sus lectores y con este blogger de forma intermitente. Son dos los clásicos: el declive continuado de la presencia de público, algo sobre lo que él es optimista. Yo lo soy menos, pero no por deseo, sino porque creo que vivimos una realidad mutante del ocio y la producción cultural y creativa hacia la generalización de tecnologías que tienen como sesgo esencial el cambio de formas de consumo y producción opuestas a lo tradicional. Así, sin que nada tenga que morir, su decadencia relativa me parece lo más probable. Por otro, la cuestión del cine español: publica los anticipos de cuota de mercado del cine español, que gana un poco sobre el año pasado pero que, como ya advertí hará un año, se trata de nuevo una manifestación del business as usual de la filmografía local. La recaudación no cambia sus patrones históricos y se mantiene dentro de sus rangos. ¿Es el fracaso de la llamada excepción cultural? Se puede ver de dos formas: la de la derrota sería que la cuota vista a largo plazo no crece (pasa en toda Europa y América Latina) y que la cultura popular sigue su impregnación de iconos americanos (toda la juventud de hoy celebra ese desconocido que fue para nosotros llamado Halloween). La de la victoria sería una respuesta optimista a la pregunta «¿si no hubiera excepción cultural sobreviviría esa cuota?».