Contaba Omar Rincón, nuestro guía y director dentro del seminario sobre Televisión y Nuevas Tecnologías en EICTV, que había conocido en Colombia Ecuador un tipo que financiaba sus películas cobrándole a los actores. Lo interesante es que según la aportación, su vida en la cinta se ampliaba: el sistema obligaba a una trepidante película de acción, el que pagaba poco, pongamos diez ¿dólares? ¿pesos?, moría pronto de un buen disparo. Si pagas más, vives más. Y así. De toda la vida ha habido editoriales que cobraban a los autores por publicar sus papeles en forma de libro. Nada nuevo bajo el sol. Pero esa reflexión nos devuelve a que los caminos para la creación y su financiación siempre encuentran destino. Y ni siquiera tiene por qué salirle mal la película, aunque sea lo esperable. Si alguien tiene un enlace con alguna película de éstas, que nos lo deje por aquí, será grande verlo.