Antonio Ortiz vuelve a exponer los riesgos para los productores de contenidos que tiene una plataforma como Facebook. Lo titula: Señores de los contenidos: Facebook no es un socio fiable. La pregunta es: ¿es un socio? O, como el escorpión, ¿es su carácter?. El problema no le sucede(rá) únicamente a quien se alíe con Facebook (tenemos también el caso del Apple Store entre los más llamativos), sino a cualquier proyecto de creación de audiencias que tenga que depender de los términos de servicio de otro. Cuando hablamos de desintermediación de lo que hablamos es de aprovechar las posibilidades de la tecnología para ganar autonomía y poder crear un camino propio, que es justo lo que han descubierto algunos integrantes del movimiento (o los movimientos) asociados al 15-M. Ir a Facebook (por ejemplo) para ganar audiencia a corto plazo se convierte o casi seguro se puede convertir en volver al mismo escenario del pasado: tener que pedir permiso para emitir y divulgar, el cuello de botella que ha generado todas las limitaciones que conocemos de la era industrial para relatar y divulgar las visiones de cada autor o comunidad. Tu dominio y tu servidor son tu autonomía, aunque sea más complejo, costoso y lento. Es mentira que en la red se censure, como escandaliza a todos aquellos que han bramado contra twitter: se deja censurar aquél que cede su identidad digital y renuncia a un espacio propio. Por ejemplo, yo no puedo mirar más que con recelo el futuro de un Spotify como negocio autónomo si sus usuarios son de Facebook y tiene que aceptar las condiciones de los propietarios de derechos para poder disponer de precio y catálogo: estás tomado por dos frentes, el exceso de propiedad intelectual y el control de lo que pueden ver y hacer los usuarios. Esto último, es justo lo que le ha pasado a The Guardian.