Anteanoche Canal+ tuvo la amabilidad de invitarme a una especie de preview o miniestreno de una larga entrevista perdida a Steve Jobs. Además del visionado, al acabar Enrique Dans y Eduardo Arcos dirigieron un coloquio y comentaron lo que mejor les pareció de lo que Jobs relataba en el programa. Algunas cosas eran conocidas – por ejemplo, sus referencias a la falta de gusto de Microsoft – y otras sorprendían por la claridad de ideas y la consistencia del discurso de la fecha – 1995 – al contrastarlo con la era final conocida por todos. La intensidad de su expresión y el valor de sus explicaciones tenían casi la misma fuerza del famoso discurso de Stanford. Pero lo que me interesó es asumir la ausencia de un género perdido en el vídeo, el de la entrevista de larga duración. El mito de Joaquín Soler Serrano en la televisión en blanco y negro o el de Charlie Rose en los medios públicos norteamericanos. Un género que tiene la misma riqueza del blog: el espacio – la duración – permite la construcción de un discurso largo, capaz de derivar por ramas de pensamiento que no quedan inconclusas y que, perdonen la pedantería, te dejan pensando y procesando conclusiones y conocimiento. La cuestión es si la era del nicho que estamos empezando nos devolverá esto.