No hay una línea de desperdicio en las citas que El País asigna a Paco León en el lanzamiento de su película por tierra, mar y aire. Se puede decir que ha conseguido un importante efecto publicitario al explicar y reproducirse por todas partes su planteamiento. Que es interesante no porque aparezca o no únicamente porque aparezca como alguien que lo hace porque quiere «hacer mercado» (qué gran frase, cuánta reflexión debe llevar haber concluido con esa expresión, especialmente cuando rechaza el calificativo de antisistema). Lo interesante es que muestra como la verdadera consecuencia del cambio de paradigma tecnológico y de su incipiente modo de producción subyacente, es el empoderamiento de los autores verdaderos: no depende de una regulación anticuada, no depende de subvenciones, depende de sí mismo y de su audiencia. Algunos verán en su modelo de bajísimo presupuesto y aportaciones no dinerarias la herencia de la miseria de la producción de cortometrajes, incluso puede que rechacen la cuestión como modelo porque esos presupuestos no son realistas para una producción sostenida y mínimamente industrial. Contiene una base de verdad, pero esto no ha hecho más empezar y lo que vemos es que la cultura, frente a las peores predicciones, no se muere, y que el desarrollo de su marca personal le permite construir una audiencia y una plataforma de marketing propia y que el bajo presupuesto permite enfrentarse a modelos de sostenibilidad económica de bajo riesgo. Seguramente el camino indie verdadero, ese donde reside lo más puro de la autoría cuando al sistema se le llena la boca de palabras bellas sobre el concepto, es el que transforma el sistema, tanto de forma periférica como en forma de spin-off: Dani Calamonte me contaba que Jandro, uno de los artistas de El Hormiguero, sólo tiene que anunciar en su twitter sus actuaciones para llenar las salas donde acude. Si me he equivocado, que vean el efecto de las masas de seguidores de otros artistas, como en el caso de Conan O’Brien al ser despedido. Algunos dirán que es el medio convencional el que crea el personaje – y es cierto – pero también debieran ver que, llegado un punto, el artista se hace autónomo y puede gestionar sus audiencias en su beneficio, especialmente el artístico: los fans te llevan en volandas. Que se lo digan a J.K. Rowling. Y a Visto lo Visto. En el otro extremo, Bárbara López me cuenta cómo el esfuerzo brutal de sacar adelante una serie online (Crónicas de Maia) con recursos espartanos y la ayuda de la web de Antena3 le ha reportado millón y medio de visionados, una fruslería para la tele convencional pero cuántos proyectos editoriales los desearían. Eso sin contar el aprendizaje y el espacio para el futuro que se ha creado: es que he visto a Bárbara luchar como nadie.