La aparición de plataformas de recaudación para lo que denominamos financiación colectiva es casi una avalancha. ¿Hay mercado para todas? ¿Tiene sentido? Por una lado, se produce un fenómeno de verticalización, crear espacios especializados por temática. Y eso seguramente es bueno. Puede que otros aspiren a venderse a un gran grupo internacional del tema. Se verá. La pregunta es ¿dónde reside el valor de las plataformas? Arriesgo una postura: la primera propuesta real de valor reside en mecanizar y tener listo un sitio donde poder explicarse y cobrar sin preocuparse de mucho más. Pero, si todo se reduce a esto (teniendo en cuenta los costes de las transacciones y las limitaciones de tiempo) es fácil para cualquiera hacérselo por su cuenta y con Paypal. “El Último Roble” o “1980” han optado por esto. Al final, el valor de la plataforma reside para mi en dos aspectos: en la capacidad de visualizar el proyecto y atraer público objetivo y el disponer de analíticas potentísimas del funcionamiento de la recaudación y las campañas que den una información excelente para ampliar el porcentaje de éxito de quienes participen. Creo que todos van atrasados en esto (las de Kickstarter, son las más interesantes a mi juicio), pero seguramente las españolas (que espero que no quieran ser únicamente locales) me parece que están pendientes de un desarrollo atractivo en este campo. Ruego correcciones y opiniones.