El rechazo del ACTA por el Parlamenteo Europeo no es, en sus caractarísticas íntimas, una especie de Waterloo de la protección al copyright. Señala Martin Schulz, uno de los promotores de la derrota, «que será necesario encontrar otros medios para proteger la propiedad intelectual, “la materia prima de la economía de la UE”». Para los de mi grey, la de los peligrosos libertarios partidarios de la relajación hasta el límite máximo de esta protección, no es alentador. Resulta que, como sucedió con SOPA, el fracaso de estas leyes se produce no porque se cuestione el valor de estos monopolios, sino porque se entra en colisión con otros derechos importantes y a todo el mundo le empieza a parecer excesivo lo que hay que hacer en términos de control social para garantizar que las películas, por ejemplo, no circulen por ahí indiscriminadamente. Lo que es, claro, también bueno. La lectura de Hollywood va en esa misma línea: el tratado estaba descafeinado en sus medidas con respecto a las intenciones iniciales, pero el coste simbólico de pérdida ante la opinión pública hace que para quienes aspiran a un régimen internacional más duro de control todo se va a hacer más difícil en el próximo intento. ¿Se ha llegado entonces prácticamente al límite de lo que se puede aceptar en regímenes democráticos? Sabemos que, a medida que sube el precio, el interés por el uso de software y plataformas para sortear el pago se incrementa. Con o sin Ley Sinde/Wert, o sin Megaupload, otra cosa aparecerá (en realidad, ya existe). Es decir, que el juego de vender películas está condenado a precios bajos, algo que ya sugería la “economía de internet” por su capacidad de limitar la generación de rentas de la actividad productiva. A precios bajos, uno de los escenarios para encontrar modelos de trabajo, consistiría en basarse en inversiones (riesgos) bajos y el apoyo en la capacidad de construcción de audiencias que tiene el artista por su propia cuenta. Audiencias que se identifican con el producto y tienen un fuerte incentivo para apoyar al artista para que saque su producto adelante. Este es el caso de Paco León, del que tanto hablamos y al que, se dice en los pasillos, le está yendo estupendamente en los primeros días de lanzamiento de Carmina o Revienta. ¿Seguir este camino en el futuro le permitirá subir su nivel de riesgo, es decir, el presupuesto que puede asumir?.