El rechazo del ACTA por el Parlamenteo Europeo no es, en sus caractarísticas íntimas, una especie de Waterloo de la protección al copyright. Señala Martin Schulz, uno de los promotores de la derrota, «que será necesario encontrar otros medios para proteger la propiedad intelectual, “la materia prima de la economía de la UE”». Para los de mi grey, la de los peligrosos libertarios partidarios de la relajación hasta el límite máximo de esta protección, no es alentador. Resulta que, como sucedió con SOPA, el fracaso de estas leyes se produce no porque se cuestione el valor de estos monopolios, sino porque se entra en colisión con otros derechos importantes y a todo el mundo le empieza a parecer excesivo lo que hay que hacer en términos de control social para garantizar que las películas, por ejemplo, no circulen por ahí indiscriminadamente. Lo que es, claro, también bueno. La lectura de Hollywood va en esa misma línea: el tratado estaba descafeinado en sus medidas con respecto a las intenciones iniciales, pero el coste simbólico de pérdida ante la opinión pública hace que para quienes aspiran a un régimen internacional más duro de control todo se va a hacer más difícil en el próximo intento. ¿Se ha llegado entonces prácticamente al límite de lo que se puede aceptar en regímenes democráticos? Sabemos que, a medida que sube el precio, el interés por el uso de software y plataformas para sortear el pago se incrementa. Con o sin Ley Sinde/Wert, o sin Megaupload, otra cosa aparecerá (en realidad, ya existe). Es decir, que el juego de vender películas está condenado a precios bajos, algo que ya sugería la “economía de internet” por su capacidad de limitar la generación de rentas de la actividad productiva. A precios bajos, uno de los escenarios para encontrar modelos de trabajo, consistiría en basarse en inversiones (riesgos) bajos y el apoyo en la capacidad de construcción de audiencias que tiene el artista por su propia cuenta. Audiencias que se identifican con el producto y tienen un fuerte incentivo para apoyar al artista para que saque su producto adelante. Este es el caso de Paco León, del que tanto hablamos y al que, se dice en los pasillos, le está yendo estupendamente en los primeros días de lanzamiento de Carmina o Revienta. ¿Seguir este camino en el futuro le permitirá subir su nivel de riesgo, es decir, el presupuesto que puede asumir?.
7 julio, 2012 7:43 PM
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1. Escrito por Dany Campos
7/Jul/2012 a las 8:20 PM
Cierto, el caso de Paco León será un buen termómetro. Aunque no hay que olvidar que no parte de cero por su popularidad. Me refiero a que un indicador más fiable será el del caso de alguien anónimo pero con una buena idea y ganas y tiempo que dedicarle a las redes. Saludos!
2. Escrito por Gonzalo Martín
8/Jul/2012 a las 12:40 AM
@dany Sobre ese tema, he publicado alguna cosa. Es cierto que, en este caso, hablamos de alguien que era conocido porque tiene popularidad adquirida en el mundo llamémosle tradicional. No es el único, como verás en el enlace. Lo importante es que es un viaje de ida y vuelta: la popularidad le permite independizarse y abrirse camino propio. En otros casos, sucede al revés: se viaja desde la red a lo convencional… y muchas veces se fracasa. El caso de Isasaweis podría valer. En el principio del video oline en USA esto fue muy frecuente: éxitos de internet que al hacerse para la tele no funcioban. Para mi, esa búsqueda del refrendo del éxito de una técnica esconde una trampa intelectual: no se trata del éxito, se trata de la posibilidad de que exista. Es decir: el mundo convencional está saturado de fracaso. Es una norma del negocio. ¿Por qué le pedimos a la naturaleza intrínseca del oficio del entretenimiento que mejore sus ratios de éxito sólo por el hecho de cambiar de estructura de producción? Con tan pocos intentos, tanta dificultad admnistrativa y de reglas de competencia artificiales en contra, que existan cosas que encuentren su camino todavía es más heroico que fuera. Todo va en contra: sistema fiscal, subvenciones, protecciones de derechos, protecciones a exhibidores, las prácticas que limitan el acceso a la publicidad a mucha gente… En realidad, creo que mi postura la conoces, se trata de que la red independiza al artista para construir su camino: abre mercados y quita barreras de entrada. No da nada más, para el resto mastercard: has de poner tu tiempo y tu dinero a trabajar. Nada menos. Un mundo así es sistemáticamente boicoteado por los que tienen que perder, generalmente protegidos por una legislación que ampara el monopolio y restringe la competencia hasta el absurdo. Y eso tiene que ver también con los anónimos: Isasaweis era anónima y construyó su popularidad en la red, pasito a pasito. Hay toneladas de casos. La red te permite también construir esa base de popularidad para, en el siguiente paso, hacer otra cosa.
3. Escrito por Gonzalo Martín
8/Jul/2012 a las 12:45 AM
@Nuria: efectivamente, como pasa con El Cosmonauta y el crowdfunding, primero se financia la novedad por parte de gente que es militante. Aquí el argumento de venta se torna en “lo hago distinto!”. A medida que salen otros casos, se normaliza y tienes que vender otra cosa. Pero eso pasa con muchas cosas: en el ciclo de vida del producto, cualquier fase inicial es asumida por friquis que están encantados con productos toscos o poco usables porque disfrutan con la complejidad y con cambiar el mundo. No hay nada malo en ello. Como no hay nada malo en que otros no tuvieran exito con Save the Children: en realidad, el fracaso es lo normal todos los días en el mundo que ya conocemos. ¿O la gente no dona para los tsunamis porque sale una cuenta corriente en la tele y se olvida de docenas de causas que no conocen? Se comprueba constantemente que el verdadero problema de la producción cultural no es que exista, sino darla a conocer. Qué mejor mundo para el creador que uno en el que no tiene que esperar ni pedir permiso a que el grande le designe con el dedo.
4. Escrito por Nuria (editora con carrito)
7/Jul/2012 a las 10:04 PM
No sé si es una buena idea (mejor dicho, una idea “comercial”), pero a mí la película “Interferències” me gustó mucho, es también CC y se estrenó ya hace meses a la vez en cines, en dvd, y en Internet de manera abierta (en su web: http://www.interferencies.cc) y con bastante actividad en las redes. Pero claro, dudo mucho que una película sobre la crisis global y la deuda del Tercer Mundo, por mucha calidad que tenga (que la tiene) se pueda comparar con otras de corte más comercial (juas, esto me acaba de quedar de lo más pedante, pero no era mi intención, en realidad a “Interferències” fui un poco obligada, porque una amiga estaba en el equipo y de repente fue una sorpresa, una película que me emocionó mucho más de lo que esperaba).
A mí lo que me preocupa del éxito de Paco León es que por ciertos comentarios en las redes hay quien ve la película sólo por demostrar que “otra distribución es posible”, pero no por verdadero interés. Incluso nuestra amiga Mercedes decía en Twitter que ella compraría la película en Filmin, pero que eso no quería decir que realmente la viera… Yo me estoy planteando si de normal (o sea, si todas las películas tuvieran la misma distribución y filosofía detrás) la vería y no lo tengo muy claro. La sinopsis me llama, el trailer no, mi guapa prefiere otro tipo de cine, yo tengo pendiente otras cuantas para ver… y todavía no lo he decidido, pero igual no la veo, y no pasa nada.
IMe recuerda un poco al caso de “1 libro, 1 euro” que inició Juan Gómez Jurado tras un “pique” con Pérez Reverte en Twitter y todo el mundo se puso a descargar el libro y donar 1 euro a Save the Children, para demostrar que “otra distribución de libros es posible”. El éxito fue incontestable, pero me consta que el resto de libros que están alojados en la plataforma “1 libro, 1 euro” no han corrido igual suerte y que el éxito inicial de uno no ha llevado al modelo de negocio (en este caso el “negocio” en realidad era la captación de fondos para una ong).
Vaya, me releo y veo que el comentario me ha quedado un poco al estilo “eso le funciona a Paco León, que ya es famoso, pero a otros no y bla bla bla”, aunque no era la intención. De verdad creo que Paco León (o gente como “Interfèrencies”) están abriendo caminos de producción y distribución por los que cada día transitará más gente (yo también, sin duda), y realmente me gustan esos caminos 🙂
5. Escrito por Nuria (editora con carrito)
8/Jul/2012 a las 9:51 AM
Gonzalo, como siempre, nos regalas “perlas” 🙂
– “la red independiza al artista para construir su camino: abre mercados y quita barreras de entrada. No da nada más”.
– “el verdadero problema de la producción cultural no es que exista, sino darla a conocer”
6. Escrito por Gonzalo Martín
8/Jul/2012 a las 10:00 AM
@Nuria Gracias. Como verás, todo esto es independiente de la calidad percibida de la producción. Por cerrar el intercambio de ayer en twitter, es lo de menos si la peli es buena o mala: siempre habrá peliculas buenas y malas, la esencia reside en lo que realzas, la oportunidad de hacer las cosas por ti mismo, de ganar soberanía. Es lo que ocurre también con el artista que genera popularidad en otros ámbitos: tiene la red para hacer lo que le gusta y no esperar a que encaje en los modelos de rentabilidad de donde se dio a conocer.
7. Escrito por Dany Campos
8/Jul/2012 a las 10:02 AM
Sí, cada vez veo más lo que dices: de alguna manera internet y las herramientas que ofrece rompe el hermetismo clásico del oficio. Si lo que haces interesa, es cuestión de tiempo y esfuerzo; la creación de marca y el uso de recursos comerciales innovadores, como el delicioso ejemplo de Only because we can
La demonización de la industria en connivencia con los poderes públicos lo comparto sólo en parte, pero no te falta razón (aunque me joda reconocerlo, jajaj…)
8. Escrito por Gonzalo Martín
8/Jul/2012 a las 10:12 AM
@dany la cultura supervisada por el estado y los grupos de interés que lo secuestran, es una norma de todos estos años. Guillem Martínez editó una compilación de artículos sobre el tema en el que la idea sobre “la cultura de la transición” era esa. El conjunto de las aportaciones me parece que flojea, pero la idea de supervisión estatal para impedir una crítica verdadera del poder me parece acertada. Si tienes tiempo y ganas, míralo un rato, no todos los ensayos son realmente buenos pero merece comentario.
El caso de Only because we can es gracioso, porque hace mucho mejor una vieja idea del mundo de la tv interactiva: pulsar en la ropa para comprar. Fracasó, porque interrumpía la antena y no había retorno a la acción y se perdía al espectador para la publicidad. Pero en la red, recobra vida, evidentemente porque se puede hacer a voluntad y regresar al punto de partida anterior, verlo varias veces, etc.
9. Escrito por Pedro Jiménez
14/Jul/2012 a las 11:21 AM
Creo que un punto en el que estarás de acuerdo, Gonzalo, es que uno de los aspectos importantes es la comunidad. Y cuando hablo de comunidad estoy queriendo separarme de la idea de audiencia. Ahí es donde puede ser sostenible proyectos diferentes, y sobre todo no caer en la idea de que el modelo debe ser blockbuster para todo… la cultura del pelotazo cada vez está más en crisis y los retornos y los márgenes pues serán “menores” pero no por ello deben ser “peores”. Lo que me parece interesante de Paco León es que ha experimentado sabiendo que puede abrir una senda para otras producciones. Lo que me preocupa es que modelos como El Cosmonauta o El Mundo es Nuestro que han sido pioneros en el asunto de parte de la financiación colectiva sigan tan obsesionados con la pantalla cine… en el caso de la segunda han estado, a nivel local, haciendo acciones de impacto, yendo a los cines y dándole un caracter diferente a la sala… pero claro es que a mi lo de las sales me parece un problema de otros… porque un sistema que obvia a tantas producciones no puede ser bueno “para los productores” y para los creadores…
10. Escrito por Gonzalo Martín
14/Jul/2012 a las 11:49 AM
@Pedro En efecto: sabes que es lo que defiendo siempre aquí. Que nunca todo es un blockbuster, porque esos nunca tendrán problemas para financiar lo que son, gigantescas operaciones de marketing repletas de fondos. Esto no es despectivo, al contrario: no es sencillo hacerlo. Pero la cuestión de “la cultura” que tanto nos restriegan es precisamente esta: que las comunidades reales comprometidas contigo te llevan en volandas. Y pensemos que, desde hace mucho, que psicológicamente hay mucha gente que asocia eso de vivir de lo que te gusta en convertirte en estrella de rock y sus prebendas. El sistema es obscenamente malo para el creador, pero ni el creador dentro del sistema quiere aceptar en la mayoría de los casos esa realidad. Se llaman paradigmas.