Advierte Jesus Encinar en este vídeo que hoy día no puede hacerse una comunicación que no responda a lo que tu no eres: como persona, como empresario, como marca. Porque, si es así, termina sabiéndose creándose una disonancia que no funciona. E invierte el argumento: no se puede comunicar por aquéllo que quiere oir el consumidor y que luego no se es. Este tipo de apelaciones a la honestidad y transparencia son frecuentes desde el advenimiento de lo que se conoce como dospuntocero: en la era de los blogs como depositarios de la identidad digital, el mantra “la audiencia sabe más que tú” o la exigencia tan parecida a la del mundo académico de citar y enlazar las fuentes porque serías detectado en un intento de hacer pasar lo que no eres, eran el pan nuestro de cada día. No son infrecuentes los episodios de marcas e individuos pillados. El éxito aparente del caso Paco León, junto al desarrollo creciente de las experiencias de financiación colectiva ¿llevarán en algún momento a poner encima de la mesa este problema? La asociación persona/proyecto y el componente de causa que tiene todo proyecto que busca autonomía apoyándose en lo que se suele llamar fans conlleva unas dosis de confianza en lo que no está hecho que sólo son defendibles por el prestigio que se transmite. Un capital que debe ser atesorado para la siguiente vez en que se recurra a esos mismos fans. Por ejemplo, pasado el momento del millón de dólares de Amanda Palmer, la pregunta es si volverá a pedir dinero, si conseguirá sus objetivos o si los entusiastas seguidores se cansarán o se habrán decepcionado. O, lo peor, que piensen que el uso realizado de los recursos no se corresponde con la promesa. Las plataformas de recaudación permiten, en general, que el dinero no se use si no se recauda el total, pero no son responsables de lo que pase después. Quizá toda esta reflexión no merezca estas líneas porque todo se reduce a algo tan clásico como la construcción de una marca. Dado que, en esta fase de introducción del sistema y, como recuerda Nuria, muchas personas lo hacen por el mero hecho de apoyarlo y por el interés en el producto, la pregunta es si se está falto de instrumentos para reforzar la credibilidad de los nuevos sistemas para llevarlos a recaudaciones mayores: ¿auditorías? ¿seguros de buen fin? ¿sellos de calidad? Cosas que ya existen en otros ámbitos pero que, de aparecer, serían el síntoma de consolidación de esa forma de preventa repleta de emociones que es el crowdfunding.