Siempre se ha dicho que la compra de Columbia por Sony no fue lo que se esperaba. El poder emergente de China se traslada, claro que sí, al audiovisual. El título se corresponde con un análisis que efectúa Hollywood Reporter completísimo sobre la cuestión y que recomiendo leer. Tanto por las razones para que ocurra como para que no ocurra. Pero el sustrato subyacente es de lo más interesante: un país inmenso en población y cada vez de mayor riqueza con aspiraciones globales y que seguro, seguro, que desea influencia cultural, eso del soft-power. Mientras, lo mejor del talento español se integra – yo creo que a pesar del diseño del sistema – en los mecanismos del entretenimiento global. Y con la asignatura pendiente de entender las realidades del primer mercado del mundo (Oh, wait, en China también pasan cosas sorprendentes: ¿alguien ve oportunidad?).