Reunirse y poner dinero entre todos, organizar un sorteo, crear cooperativas, no son procedimientos nuevos en el mundo de la creación: cortometrajistas y compañías de teatro independiente llevan décadas acudiendo a la expresión clásica “buscarse la vida”. La novedad de lo que llamamos crowdfunding reside en romper los círculos de confianza de las redes de amistad y familiares cercanas para poder publicitar tu proyecto a audiencias más amplias con interés potencial en ellos y con las que no se podría contactar si no es por la capacidad de comunicación que ofrece internet para obtener la financiación de forma más eficiente y con más posibilidades. Permite, de modo paralelo, desarrollar un marketing del producto que se va a producir al tiempo que se establecen comunidades de seguidores interesadas en los proyectos de un artista o grupo de artistas. Aran Dramática lleva unos cuantos años desde Extremadura queriendo romper los moldes de distribución y financiación del teatro y la ficción en vídeo y ahora se presentan con una obra sobre la corrupción política en los ayuntamientos. El reconocible sabor a Durkheim del título Anomia, tiene como premisas ofrecer una mirada crítica de la política actual y hacerla sin subvenciones. El estreno se retransmitiría en directo por internet, el texto se ofrece con licencia creative commons y han elegido Indiegogo como plataforma. Desde 3,50, menos que un cine.