Suscríbete: ENTRADAS | POR E-MAIL | COMENTARIOS | ¿TWITTER?

Posts tagged ·

blogosfera

·...

Vídeos con síndrome de Down: pluralidad y diversidad reales

10 comments

«Esto le obliga a pensar, a estructurar ideas y a comunicarlas», declara el padre de Quim Vilamajó, el niño con síndrome de Down que produce un videoblog para mostrar su visión del mundo. La explicación es tremendamente pertinente en un tiempo en el que tiende a presentarse a Facebook y Twitter como expresiones de una identidad digital que tendría que ser necesariamente universal. Y con jolgorio presuntamente liberador cuando, contrariamente, desincentivan el pensamiento y la estructuración de ideas. Es decir, una identidad digital elaborada que obligue a pensar y estructurar sólo adquiere su verdadera potencia en un espacio propio: se puede llamar blog, videoblog, wiki… pero lo esencial es que se goza de control del espacio, las reglas de publicación y se apoya en un dominio y un alojamiento controlado por el interesado (o te pasa lo que a la gente de Embed). La(s) discapacidad(es) es sólo una de las múltiples visiones de la vida sin espacio (o con un espacio paternalista) en lo que se llaman medios. Sobre la forma en que sus interesados se empoderan gracias a la red y las tecnologías digitales, merece la pena atender también al Proxecto Máscaras. Este caso y el de Quim Vilamajó es doblemente interesante: una vez más es un ejemplo de la verdadera pluralidad y diversidad cultural, informativa y de expresión. Los gobiernos consideran que la pluralidad y la diversidad cultural son una concesión, una especie de legado que ejecutan ellos en nombre de los ciudadanos administrando el espacio escaso del espectro, las licencias de radiodifusión y las ayudas  a la producción audiovisual, por ejemplo. Esa escasez, desaparecida hoy gracias a la red, conlleva la elección de un tercero sobre el grado de diversidad soportable. Por ejemplo, por mucho que sea deseable o interesante, nunca un canal como La2 podrá recoger toda la expresión de esa diversidad de intereses y visiones, es decir, La2 nunca hubiera creado un espacio para Quim Vilamajó o para Máscaras y, si lo hubiera hecho, habría suprimido espacio para otra expresión. En la abundancia de la red, este problema queda superado, por eso hace posible el pluralismo verdadero, una diversidad real y no un filtro creado por una autoridad política generalmente interesada en lo opuesto: centrarse en lo mayoritario (de ahí la insistencia en las argumentaciones jurídicas y políticas del derroche televisivo público en que debe tener una audiencia que la justifique). Es un elemento más que muestra la obsolescencia del sistema de televisiones públicas por incapacidad para cumplir su propio mandamiento. Teniendo en cuenta que estamos en la infancia del mundo conectado, se puede imaginar que este problema (la pérdida de relevancia, la incapacidad de cumplir su función y el intento de preservar su influencia) serán un problema más agudo cada día.

“Los usuarios también podemos bloquear”

2 comments

El título procede de una descripción de una nueva pugna contra un sitio de visionados online y que leo gracias a David: al asalto de Cuevana, ese sitio que hasta se planteó llegar a acuerdos comerciales con las mismas distribuidoras cuyo contenido se visionaba sin permiso oficial. La historia es simple: si I-Sat se empeña en cerrar Cuevana, los usuarios pueden hacer lo mismo con su mando a distancia: no me interesa ahora la cuestión descarga sí, descarga no (aunque sea en streaming en este caso), sino la posición ética de los usuarios interesados en disfrutar de un servicio o un contenido. Comiendo hoy con un grupo de bloggers vinculados a televisión, publicidad y tecnología alguien explicó una llamada de urgencia a otro blogger de los sesudos para pedirle que grabara Telecinco. Su respuesta fue «en mi casa Telecinco está desintonizado» por la simple razón de que el propietario del televisor aborrece de sus contenidos y no quiere que sus hijos se topen con ellos. Pero tampoco me interesa la telebasura como objeto, sino su desdén e ignorancia como una posición activa. Me interesa la capacidad de construir alternativas de los usuarios ante el potencial – todavía hoy – de una videosfera distribuida, esa denominación que empleo como traslado de la idea de blogosfera: el corpus ideológico de los blogs como fenómeno de substitución de los medios tradicionales de prensa (o, por lo menos, de igualación de condiciones) tenía, no hace tanto, un verdadero punto sanamente utópico (cambiar el mundo) que ha colapsado en medio del fenómeno Twitter/Facebook. La esperanza – qué ingenuidad – o, más terrenalmente, el consejo a la comunidad blogosférica que se bate por influir de mala forma en unos contenidos proporcionados por un mecanismo de apropiación del mercado como es el oligopolio de las televisiones privadas y su colaboración necesaria con el estado, es que el discurso de lamento sobre la telebasura y el infotainment sólo tiene una forma de ser superado: ellos no lo van hacer, pero otros sí pueden hacerlo. Masas de usuarios capaces de unirse sobre causas diversas, mecanismos de financiación a base de microdonaciones que crecen por doquier, autores que buscan su propia audiencia y tienen los medios para llegar y… los televisores conectados a punto de caramelo. Haya jardines cerrados o no. Bloquear (la telebasura o lo que quieran) supone contribuir a hacer otras cosas, esas cosas que dicen que son la televisión de calidad que aspiran a ver y que ninguna medición real parece confirmar más que como una aspiración. Ustedes perdonen la moralina. Si uno fuera líder de algo, lo llamaría manifiesto y lo mismo hasta lo enlazaban. También vale para marcas que se han de anunciar en contenidos que no les gustan.