Los ingresos por copia han sido tradicionalmente un ratio esencial en la distribución cinematográfica. El paradigma analógico está contenido en ello: puesto que cada sala necesita una copia física para ser proyectada, una forma de medir la rentabilidad de la explotación es el ingreso por cada copia física que ha sido necesaria. Pero la distribución digital cambia eso, mientras una nueva sentencia de muerte circula sobre los blogs. Pau Brunet:

“Cuando comento que el concepto “copia” cambiará radicalmente con la universalización de la digitalización hasta perder su relevancia no es una afirmación gratuita ni apocalíptica. Como muestra un botón: EL OSO YOGUI se estrenó en España con 187 copias, de las cuales 150 fueron digitales en formato 3D que se exhibieron en 275 pantallas. En el conjunto de copias, las 187 se exhibieron en 312 salas. Es decir, por cada copia digital 3D hubo casi dos pantallas. Y no es lo mismo, desde el punto de vista de los datos, usar como referencia las copias que las pantallas en un caso como éste. La taquilla del primer fin de semana de EL OSO YOGUI fue de 1.323.000€. Si usásemos las copias, dividiríamos entre 187 y daría un promedio de 7.074€. Pero en realidad la película se estuvo exhibiendo en 312 salas (que, en caso de no existir copias digitales, se hubiesen correspondido casi con toda seguridad con 312 copias) por lo que usando ésta referencia, resulta que el promedio por pantalla fue de 4.240€, un dato un 40% inferior al que arroja el promedio por copia. Una cifra rozaría el calificativo de muy buena y la otra se queda en aceptable.”