Suscríbete: ENTRADAS | POR E-MAIL | COMENTARIOS | ¿TWITTER?

Posts tagged ·

financiación colectiva

·...

Reivindicación del pago voluntario: Intereconomía, sociedad red

1 comment

¿Es cierta la afirmación de que Intereconomía no necesita dinero a pesar de que lo pide? Lo que es seguro es que, también, lo pide como una muestra de apoyo para preservar los principios editoriales de su oferta multimedia, controvertida por sus contenidos y controvertida por sus prácticas comerciales. Hacer campañas para recibir donativos no es cosa nueva. Ni siquiera en televisión. Hacerlo para ofrecer viabilidad a un proyecto de contenidos televisivos es novedoso, pero tampoco es nuevo para medios que se salen del tiesto (Libertad Digital, Gara). El crowdfunding periodístico hace tiempo que existe. Ponerlo en contexto con la caída publicitaria, la hiperabundancia de contenidos (con tendencia creciente) y las prácticas que se extienden por la sociedad red permite ponerlo con otra perspectiva ante tantas voces que piden encontrar “nuevos” modelos de negocio. Servidor es de los que piensa que los modelos de negocio son los mismos, lo que sucede es que no llega el dinero a ellos o, desde luego, no como se quiere que lleguen. Vista la aversión al pago por visión, al compromiso permanente en forma de subscripción (o, por lo menos a una cantidad grande de público), al hecho de que el dinero público no es tampoco infinito (parece que ahora se caen del guindo) y al incontestable fenómeno de que nunca habrá publicidad para pagarlo todo, el pago voluntario, la mezcla de donaciones con publicidad y otros ingresos se abre un mercado interesante especialmente si se forma un estado de opinión que asume que si quieres lo que te gusta lo más interesante es apoyarlo porque, si no, no lo habrá. La ausencia de límite de espacio que supone el crecimiento de la red nos lleva a un espacio infinito de opciones donde disponer de dinero para todos los intereses va a tener necesariamente que encontrarse con el pago voluntario como una opción frecuente, corriente y, sobre todo, de prestigio. El software lo lleva viviendo años. El Cosmonauta lo ha logrado. Jero Romero, también. El juego del remix de Intereconomía con esa pieza que rehace Qué Bello es Vivir tampoco es nueva en la tele, pero hoy se ve con otra mirada. Todo es contenido generado por los usuarios. Todo converge.

¿Pueden las marcas tener un papel en el crowdfunding?

8 comments

En el momento en que me hago esta pregunta, El Cosmonauta está a punto de conseguir su objetivo, recaudar cuarenta mil euros para terminar el rodaje de la película en las condiciones que se habían propuesto. Las escasísimas horas desde que se inició esta campaña (en Lánzanos) junto a la cantidad – elevada – harán de este caso un hito en lo que es, creo que hay que darle un nombre analítico, el proceso ¿imparable? de involucración de las audiencias en el desarrollo de historias y producciones, una característica de la evolución de la cultura y el entretenimiento de la era de las redes. En Transmedia Living Lab atendía a la explicación de los fundadores de Verkami (otra plataforma de recaudación) del caso de Jero Romero, quien ha recaudado por encima de lo solicitado con una interesante movilización de sus públicos. La pregunta es, si dada esta capacidad de los artistas para reunir comunidades, aunque relativamente pequeñas, no hay una oportunidad para ejercer un rol interesante en estos procesos por parte de marcas como una forma de participar en las comunidades de las que quieren formar parte y ayudar a los artistas que se financian por esta vía a romper su círculo de confianza. Un aspecto complejo del crowdfunding es salir del espacio de amigos y conocidos ampliando la red. Apoyar artistas con acciones simples sin tener que recurrir a la esponsorización clásica puede tener un altísimo valor mutuo: diversificar dinero entre muchos artistas (y temáticas), con presupuestos menores ser más significativos al introducirse en el proceso creativo, involucrarse fuertemente en comunidades y grupos sociales interesantes… ¿El cómo? Ahora que empiezan a tener twitters, páginas en redes de amigos, además de sus propios envases y otros soportes (hasta facilitar la descarga del producto final), las posibilidades pueden ser amplias. Me muero por saber qué piensa Albert.

Cuatrocientos a cien euros, y tenemos un cosmonauta

1 comment

Nicolás me llamó la otra tarde para explicarme un nuevo problema (otro más) en la interesantísima carrera de obstáculos para el nacimiento de El Cosmonauta. Se cae un inversor en el mismísimo momento de coger los bártulos para ir a rodar. Necesitan cuarenta mil euros que, por una simple cuenta, significa que tenemos que ser solamente cuatrocientas personas a cien euros (vaya, un par de cenas) y a las que nos apetece que El Cosmonauta se haga las que tenemos que aflojar la cartera. Yo lo hago. La razón es muy simple: porque me apetece. Nada más. No tiene nada que ver con batallas absurdas sobre el presunto todo gratis. Es más, hay determinados productos que si la gente quiere que existan va a tener que contribuir a hacerlos asumiendo que, si no se hacen, pues tampoco pasa nada. Lo que no se puede ser es incoherente: hay cosas de poco mercado (el arte a secas, en general lo es) y hay cosas de mucho mercado. Si quieres que existan las de poco mercado (es decir, poca publicidad, pocas teles, poca rentabilidad) pues ayuda a hacerlas. Leo que la cosa va bien, ya van más 20.000 euros. Se puede contribuir aquí.