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Video que quiero que exista (v)

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Superado por la actividad, no pude enfrentarme desde hace dos meses a mi mensual contribución al vídeo que quiero que exista. Un repaso por los sitios habituales me lleva a crear una nota mental: es momento de investigar más la relación entre festivales y financiación colectiva. Y eso incluye volver a hablar con Alfred Sesma, porque no recuerdo si cuando hablamos de plantearnos el festival del futuro le dimos suficiente importancia al papel de promoción del esfuerzo de los independientes por hacer márketing de sus opciones en busca del microdonante, una fuerza – la economía del P2P – que no termina de ser tomada en serio por las fuerzas vivas que piensan la cultura y el mundo audiovisual vigente. Tribeca, Sundance o SXSW tienen presencias absolutamente claras. He elegido un curiosísimo documental (a estrenar, precisamente, en SXSW) sobre el matrimonio entre una joven asiática y un muy maduro norteamericano, Seeking Asian Female en Kickstarter. Un repaso rápido por todas las categorías permite insistir en esa provocadora idea mía de que sustituyen el rol de lo público de forma más que interesante, aunque parece que conducen a mutar y renovar también lo público: en Verkami, se recauda para la creación de un DVD – algo antiguo esto – con el concierto que Lluis Llach realizó en el Camp Nou en 1985 y un documental asociado. Las derechos del concierto son cedidos por TV3 que también emitirá el nuevo documental. En Indiegogo encuentro una pieza muy interesante acerca de un proyecto comunitario: Barrio Works. En Phoenix han creado un taller de reparación de bicicletas que enseña a los niños de entornos marginales a repararlas, reciclarlas y hasta han creado su propio modelo para venderlas y financiar su proyecto.

Vídeo que quiero que exista (iii): Desde mujeres soldado a preescolar

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Tercera entrega de mi cuota mensual para el vídeo que quiero ver. O en busca de la independencia de la era de la desintermediación. Reflexión inicial: ¿se reproduce también en el mundo nuevo de la red indie el fenómeno de la industria tradicional en el que los Estados Unidos se convierten en el centro de atracción de talento y opciones? No creo que sea necesariamente así y no he reflexionado mucho sobre ello, pero la riqueza y variedad de proyectos que se logra en las webs de recaudación norteamericanas no se ve en las otras que conozco. A ver si alguien me informa de plataformas en francés, alemán, italiano, árabe, chino o japonés. Aunque no entienda todo. De modo rápido: desde Tel Aviv, un proyecto de ficción de dos mujeres soldado perdidas en el desierto que hace, en su título, un juego de palabras entre desierto y deserción. En Indiegogo. Como Wert quiere perseguir a unos malditos libertarios como a traficantes de drogas, un documental sobre las razones de la prohibición de la marihuana: de lo más interesante el teaser. Siguiendo el tono activista, este otro documental sobre James Meredith, héroe de los derechos civiles en Mississipi, tiene una pinta estupenda. Para fans de las posibilidades de lo que llaman gobierno abierto y la política de la era de la red, una historia mucho más interesante que la de nuestros quince-emes y otras hierbas (dicho con perdón): en plan Michael Moore unos tipos que se dedican a escribir leyes vía crowdsourcing y se las llevan a los congresistas. En Kickstarter aparece una osadía de lo más interesante: gente que quiere cambiar la forma de las retransmisiones deportivas creando un canal para competiciones de frisbee (¿pero es un deporte?) que quiere ofrecer valores de producción profesionales en entornos pequeños. Para terminar, en Lanzalo, Yababú!. un estupendo proyecto de animación para preescolar, válido para cualquier idioma y con una explotación que incluye hasta su tienda de camisetas. Monísimo. De verdad.

Video que quiero que exista (ii)

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Inicié hace un mes la costumbre de donar una cuota mensual – como hago con mi suscripción de satélite – a proyectos que desearía ver que se llevan a cabo y que desearía poder ver: si quieres que algo exista, haz algo porque ocurra. Así no tienes que llorar por la telebasura y otros lamentos aburridísimos. Este mes he añadido a mi rastreo la plataforma brasileña Catarse, he indagado en Goteo y he seguido observando en Verkami, Lanzalo e Indiegogo. No había tiempo para explorar Kickstarter. Me interesa el valor potencial del cruce entre poder adquisitivo europeo y costes latinoamericanos, así que he dedicado un rato largo a Catarse. De todo lo que he visto, me ha interesado este proyecto documental sobre un conflicto sobre la construcción de presas en Brasil. Lo malo de esta plataforma, es que está pensada para brasileños, haciendo complicado el alta en el servicio y obligándote a registrarte con tus cuentas en redes sociales. Ambas cosas (la segunda no me gusta nada), me han llevado a no contribuir. En esa línea, y aunque creo que podría ser mucho más atractivo, he aportado en Lanzalo para una serie de animación sobre mitología maya, un proyecto que con ambición e inteligencia tendría mucho atractivo comercial. No sé si se producirá, pero a ver qué les sale. En Goteo me he decidido por Robocicla, un proyecto de caracter educativo sobre la promoción de la cultura libre y la ética hacker «para niños de cero a doscientos años» y que lidera mi amiga Carla Boserman. Por último, en Indiegogo, un verdadero plato fuerte: un documental sobre el romance de Rosellini e Ingrid Bergman (¿se acuerdan de Stromboli?) presentado como el mayor escándalo de la historia de la jet-set. Toma ya. Otro más: un documental sobre Alice Walker, la autora de El Color Púrpura. He seguido con un trabajo sobre una heroína del independentismo puertorriqueño, Isabel Rosado, de gran aspecto. Y ya, desmadrado, me ha encantado esta pequeña comedia sobre un rabino de vida tediosa al que le cambia la vida cuando se tropieza con una mujer – afroamericana, para más señas – en el metro: Shlomo Pussycat.

Teatro vía crowdfunding

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Reunirse y poner dinero entre todos, organizar un sorteo, crear cooperativas, no son procedimientos nuevos en el mundo de la creación: cortometrajistas y compañías de teatro independiente llevan décadas acudiendo a la expresión clásica “buscarse la vida”. La novedad de lo que llamamos crowdfunding reside en romper los círculos de confianza de las redes de amistad y familiares cercanas para poder publicitar tu proyecto a audiencias más amplias con interés potencial en ellos y con las que no se podría contactar si no es por la capacidad de comunicación que ofrece internet para obtener la financiación de forma más eficiente y con más posibilidades. Permite, de modo paralelo, desarrollar un marketing del producto que se va a producir al tiempo que se establecen comunidades de seguidores interesadas en los proyectos de un artista o grupo de artistas. Aran Dramática lleva unos cuantos años desde Extremadura queriendo romper los moldes de distribución y financiación del teatro y la ficción en vídeo y ahora se presentan con una obra sobre la corrupción política en los ayuntamientos. El reconocible sabor a Durkheim del título Anomia, tiene como premisas ofrecer una mirada crítica de la política actual y hacerla sin subvenciones. El estreno se retransmitiría en directo por internet, el texto se ofrece con licencia creative commons y han elegido Indiegogo como plataforma. Desde 3,50, menos que un cine.