Pablo Herreros me llama la atención sobre esta descripción del proceso de financiación de una película que hace Mi Mesa Cojea, enlace que si no leen primero no les dejará entender mi nota. Tengo objeciones, aunque asumo que el autor es consciente de su propio caracter reduccionista y hasta deliberadamente cómico. La objeción esencial es que no es tan sencillo hacerlo, otra cosa es que no hacerlo con la filosofía subyacente no ha servido históricamente de mucho: hay que conseguir una televisión y eso no es fácil. La segunda objeción es que el ICO no te descuenta todo y que normalmente todas las producciones tienen complicaciones tremendas con la tesorería por los plazos de los cobros. Ganar quinientos mil…¡buf! Tradicionalmente las películas suelen proporcionar el valor de un sueldo (muchas veces bueno) para un productor, director, etc. Hay locos que han hecho las películas sin tener la televisión y sin tener todo el dinero (y dejan sin pagar). Y hay películas en otro rango que juegan en otra liga. En resumen: describe una serie de prácticas, pero está simplificado y falto de detalles relevantes de la operativa legal, hay varios esquemas de subvención. Y hay gente que siempre produce. Como, por cierto, que no es el único sector subvencionado hasta las cachas. Lo que no quiera decir que no me apetezca otra cosa.