Este es un post sentimental. Les referí no ha tanto sobre el estreno en Canal Xtra de We Live in Public, el documental sobre la figura de Josh Harris, ese astro del arte electrónico y el internet romántico de antes de la primera burbuja (la segunda, ya parece oficial). Hoy El País hace un poco de márketing del documental y el canal armando una historia sobre la intimidad (¿privacidad?), la red y el discurso – brillante – de Harris sobre su muerte y su ausencia. Ese es seguramente un mejor tema de reflexión, pero no puedo evitar, como dije, el sentimentalismo. Al final, el redactor ha intercambiado algunas preguntas vía Skype con él y, dejando de nuevo su documental sobre el café que varias veces me dijo que era su proyecto allá en Etiopía, parece que vuelve a crear una nueva startup: “Miles de estudios caseros conectados entre sí y que interactúan unos con otros. Cuanta más gente se enganche a tus emisiones, más privilegios administrativos adquieres. Puedes cenar cada día con quienes tú elijas. Y como en El show de Truman, lo que comas estará patrocinado, solo que tú estarás sacando beneficio con ello. Al dormir puedes promocionar sábanas. Hasta el papel higiénico puede ser tu sponsor”. Es, de nuevo, la misma idea con otro envoltorio que dio lugar a Operator11, que ya estaba inspirado en Pseudo y en las fiestas neoyorquinas que refleja el documental. La cuestión es si conseguirá que le vuelvan a confiar el dinero. Y si mantendrá un equilibrio emocional coherente. Le pregunta el redactor si funcionará: “Pregunta a tus lectores cuántos van con el portátil al baño y ahí tendrás tu respuesta“. Otra cosa es quien haga dinero con ello. Suerte, Josh.