Una casualidad me lleva a contemplar un episodio de America’s Most Wanted. Es interesante porque, siendo un viejo show cuya estructura sería similar a otra cosa olvidada como ¿Quién sabe dónde?, hoy día puede mirarse de una manera distinta: los dos son fenómenos crowd anteriores a la era de las redes. A saber: se pone un caso en manos del público (la búsqueda de un criminal o la de un familiar desaparecido) y con datos de partida comunes la multitud va remitiendo pistas y nuevos datos, útiles o no, hasta dar con el resultado. En el episodio que recupero, en un ejercicio que voy a llamar osadamente de procomún, conduce a que la suma de espectadores genere la información que localiza el criminal al extenderse entre muchos participantes. El procomún en este caso es una recreación de escultura forense de cómo debe ser el individuo en cuestión muchos años más tarde de la fecha del delito. Llevado a la producción fabril o a la innovación, es como cuando una organización regala conocimiento para obtener el resultado de la participación de los demás generando un output superior: el resultado es que se ha hecho justicia a un coste muy inferior que el poner a toda la policía del mundo a buscar al culpable desaparecido. En la fábrica, se acortan los tiempos de diseño y puesta en producción. Pero de todo esto ya se hablaba en The Wisdom of The Crowds y tienen hoy una interpretación muy avanzada en el Manifiesto Crowd de Freire y González-Rubí.

More: Read the rest of this entry…