¿Puedo decirles sin riesgo de narcisismo que este servidor de ustedes es ya un espectador del futuro? Mi consumo televisivo no se basa ni en la parrilla (su horario, su frecuencia) de las televisiones generalistas ni en el consumo de televiones de pago. Básicamente me he cansado de que las cosas que más me interesan se ponen a horas intempestivas, no se repiten o cambian de horario. Tampoco me interesa todo lo que sale. Así que mi conducta tiene dos rasgos y una carencia:
- Compro la ficción que me interesa en DVD. Algo que empieza a ser antiguo, pues debería poder descargármelo. Lo veo en versión original, cuando quiero, como quiero y las veces que quiero.
- Las cosas más llamativas que han ocurrido en la televisión, aparecen en You Tube. Así que si me he perdido el último cotilleo obseceno de un programa rosa o el alarido de un político alguien me mandará el enlace. Es más, allí se cuelgan cosas que no aparecen nunca en la televisión: tengo mi propio sistema de avisos y veo cosas de los temas que me interesan… cuando quiero.
- La carencia es que no tengo TiVO o uno de sus sucedáneos. Es la guinda para grabarme los programas de libros, sean de Rioyo o Dragó y pasar olímpicamente del horario: con su audiencia, da igual que no se computen los usuarios que grabamos, ya nos dicen que son de servicio público.
Fíjense que soy un problema para los anunciantes: por poder adquisitivo, nivel educativo y tipo de consumo soy una bicoca, pero no les veo. Sirva eso como refuerzo de mi narcisismo. Sigamos sumando piezas: Pricewaterhourse Coopers ha presentado ayer un informe en el que aventura un futuro prominente para las televisiones sobre IP, vulgo Imagenio. Superarán incluso a Sogecable. Básicamente lo que sucederá es que el valor de los canales atractivos crecerá al distribuirse por cualquier plataforma y el público se concentrará en nichos cada vez más pequeños pero muy bien definidos. Y que poco a poco se olvidará de la dictadura del horario para diseñarse su estupenda noche de sábado junto a la tele completamente a medida.
Apple ya ha presentado un aparato para reproducir las descargas de la red (y las fotos…) en el televisor, cómodamente y sin cables. Muchos más vendrán, y todos los imagenios del mundo explorarán la interactividad que les permite su conexión a la red. Sumen todas estas cosas y verán un horizonte en el que paulatinamente el espectador dejará de ver la tele para ver cosas según sus intereses. Más o menos lo que se hace con los libros y los discos. Las dos preguntas que suscita esto, siguen en el aire: ¿qué harán los anunciantes? ¿cómo se financiarán los contenidos? Sospecho que no habrá una única respuesta…