Una lectura suficientemente detenida del folleto de salida a bolsa de Vocento ofrece un panorama claro de los retos y transformaciones del negocio de la comunicación. ¿Puede decirse que la comunicación es ya multimedia o no lo es? Quizá en el mundo online, empieza a ser una verdad plena: el refuerzo al vídeo de las ediciones online de El País y El Mundo, el incremento de las inserciones publicitarias que no son otra cosa que un spot convencional parecen dar un mensaje claro. La madre del cordero: simple, conseguir ingresos superiores a los gastos. Cómo se hace, parece que está repleto de incertidumbre.
Esas paradojas son lo que muestra la lectura del mencionado folleto: un grupo con una solídisima base de ingresos en el mundo del papel y la publicidad local, a pesar de las dificultades que parecen publicarse sobre el diario ABC, que tiende a invertir todo en compañias audiovisuales donde el desempeño no es, ni de lejos, tan brillante: ochenta por ciento de ingresos en prensa tradicional. Beneficios: el area audiovisual se salva gracias a los dividendos de telecinco, pero no puede presumir de un buen rendimiento en sus participaciones en empresas productoras de contenidos. ¿Internet? Lo comido por lo servido.
La paradoja de nuestro estado del arte, es decir, la creencia de que el papel empieza a parecer condenado a desaparecer, la creencia de que la publicidad local caerá en manos de servicios online y de la publicidad contextual, la creencia en que los contenidos audiovisuales distribuidos asincrónicamente son casi el presente de un futuro lleno de dudas, junto con el buen funcionamiento aparente del negocio tradicional (no tan bueno en todos los periódicos nacionales) es el fascinante reto de los gestores de los grandes grupos multimedia.
En favor de Vocento puede decirse que los grupos de origen editorial, quizá por ser su negocio la comprensión de algo tan poco predecible como es el favor del público por un contenido, han tenido por lo general mejor desempeño que los de otras procedencias (telecos, básicamente) en el éxito de integrar papel, ondas, imagenes y sus industrias subyacentes: producción de contenidos, medios técnicos y distribución. Como reto, comprobar que Planeta y Timón-Prisa han sido, con todas sus dificultades, mejores en hacerlo. En un negocio de por sí difícil y que cada día parece más difícil.
Esas paradojas son lo que muestra la lectura del mencionado folleto: un grupo con una solídisima base de ingresos en el mundo del papel y la publicidad local, a pesar de las dificultades que parecen publicarse sobre el diario ABC, que tiende a invertir todo en compañias audiovisuales donde el desempeño no es, ni de lejos, tan brillante: ochenta por ciento de ingresos en prensa tradicional. Beneficios: el area audiovisual se salva gracias a los dividendos de telecinco, pero no puede presumir de un buen rendimiento en sus participaciones en empresas productoras de contenidos. ¿Internet? Lo comido por lo servido.
La paradoja de nuestro estado del arte, es decir, la creencia de que el papel empieza a parecer condenado a desaparecer, la creencia de que la publicidad local caerá en manos de servicios online y de la publicidad contextual, la creencia en que los contenidos audiovisuales distribuidos asincrónicamente son casi el presente de un futuro lleno de dudas, junto con el buen funcionamiento aparente del negocio tradicional (no tan bueno en todos los periódicos nacionales) es el fascinante reto de los gestores de los grandes grupos multimedia.
En favor de Vocento puede decirse que los grupos de origen editorial, quizá por ser su negocio la comprensión de algo tan poco predecible como es el favor del público por un contenido, han tenido por lo general mejor desempeño que los de otras procedencias (telecos, básicamente) en el éxito de integrar papel, ondas, imagenes y sus industrias subyacentes: producción de contenidos, medios técnicos y distribución. Como reto, comprobar que Planeta y Timón-Prisa han sido, con todas sus dificultades, mejores en hacerlo. En un negocio de por sí difícil y que cada día parece más difícil.